El otoño suele ser una época con alta intensidad para las labores de la agricultura nacional. Los maíces tempranos ya fueron cosechados, avanza la trilla de arroz y de girasol y se preparan las máquinas para entrar a la soja. Al mismo tiempo, los productores hacen cuentas para definir los planes para el invierno.
Las lluvias de los últimos días llegaron tarde en la gran mayoría de lugares del país, pero permitieron al menos cortar con la pérdida de kilos y poner un piso al rendimiento. Además, especialmente para la soja, estos últimos días con altas temperaturas colaboran a consolidar el potencial de algunas chacras, especialmente las más tardías que todavía tienen algo de tiempo de reacción.
Muchos productores afirman que alcanzar un empate en márgenes en los cultivos de verano, considerando los precios bajos, los altos costos y sobre todo la sequía que se instaló, sería un logro importante.
Para los maíces tempranos, el panorama no fue bueno y muchas chacras se picaron como alimento de ganado. Hay expectativas para ver qué sucede con los cultivos de segunda.
De todos modos es preciso recalcar que hay zonas del norte del Río Negro o del este del país que escapan a las generalidades, en chacras que permiten soñar con mejores rindes.
En el caso del girasol, las perspectivas fueron algo mejores que lo que parece se terminará de concretar. Los productores anhelaban rendimientos promedio que se acerquen a los 2.000 kilos por hectárea, cuando hay muchas chacras cerrándose más cerca de 1.500. De todos modos, con valores que han oscilado en el entorno a los US$ 460 por tonelada, sumados a premios por materia grasa, permitirá liquidar la tonelada encima de los US$ 500.
El sector arrocero en tanto ya superó el 50% de superficie cosechada, en un año que pinta de buenos rendimientos, aunque algo por debajo del año pasado: cerca de 9.000 kilos por hectárea.
En cuanto al mercado, el presidente de ACA, Guillermo O´Brien, explicó que Uruguay está queriendo validar tenuemente una realidad de precios algo mejor, con algún negocio puntual a Brasil o la posibilidad de comenzar a acceder a mercados donde usualmente no entra Uruguay, ya que sus abastecedores son países asiáticos complicados por la guerra en Medio Oriente.
Una vez culminada la Semana Santa, se espera concretar algunas reuniones con la industria para terminar de definir el precio definitivo de la última campaña.
De la zafra que se está cosechando, se estima se ha vendido entre un 8% o 9%.
Para el invierno preocupan los precios y los costos de fertilizantes
Hay preocupación en la previa de la siembra de invierno por las posibilidades de rentabilidad.
La cebada y el trigo, especialmente el segundo, tienen valores bastante deprimidos que no ofrecen al productor esperanza de lograr altos márgenes, sumando los altos costos incrementados por el conflicto en Medio Oriente que complica el suministro y los precios de los fertilizantes.
En el Excel previo, las brassicas como canola o carinata ofrecen un mejor panorama, impulsados por un mercado de los aceites y un crecimiento del uso de biocombustibles que sin dudas empieza a tener su impacto en el mundo.