Nicolás Correa Bove, presidente de la Sociedad de Criadores de Brangus del Uruguay, destacó la importancia de la gira anual de la raza, el encuentro entre productores, la evaluación de primera mano del potencial en distintos suelos y sistemas productivos, principalmente en las zonas más desafiantes, ya sea por sus características de suelo, como por la complementariedad con otros rubros. Según el criador, se trató de “una gira que colmó las expectativas en cuanto a la gente que acompañó, un fuerte marco de público, más de 150 personas, gente de Brangus y criadores que vinieron a conocer la raza, que es lo más importante, que la gente se arrime, conozca, pregunte, vea números y después saque sus propias conclusiones”.
CRUZAMIENTOS: La raza, históricamente asociada a las condiciones del norte del país, ha logrado romper con ese estigma para posicionarse en casi todo el territorio nacional. Correa mencionó que el Brangus “ya dejó de ser algo patrimonio del norte; hoy está en el centro, está en el este, en el sureste, capaz que en el suroeste un poco menos, pero en general viene avanzando”.
De acuerdo con el productor, esta expansión de la raza se debe a el potencial que ofrece como una herramienta productiva, especialmente en la cría y los cruzamientos. Correa destacó que “el vigor híbrido que te aporta el Brangus es un caballito de batalla y, con el valor de la hacienda y la reconversión ganadera que estamos teniendo, entendemos que es fundamental su utilización en los rodeos”.
CRECIMIENTO: El crecimiento no es solamente una expresión basada en un deseo o intensión de que suceda, sino que está respaldado por cifras. El año pasado, la sociedad tatuó 1.100 animales, cifra que duplica los registros anteriores que oscilaban entre los 500 y 600 ejemplares. En cuanto a las ventas, se comercializaron entre 800 y 850 toros en remates auspiciados, sin contar las transacciones particulares, lo que muestra un crecimiento comercial sin precedentes para la raza.
MANEJO: Correa definió al Brangus como un animal gregario que facilita las tareas diarias, explicando que “son animales fáciles de trabajar en campos forestales; lo llevabas en invierno, en verano con 38 grados o con 25, no es un ganado perezoso para lidiar y, bien manejado, te facilita mucho el día a día en un establecimiento”. Esta adaptabilidad se complementa con una ventaja competitiva frente a desafíos sanitarios como la garrapata. Debido a su componente cebuino, componente índico, presentan una resistencia natural mayor, ya que “tienen ciertas características que le permiten una resistencia, levantan de repente un poco menos por un tema del pelo y la movilidad cutánea; son herramientas que hacen al sistema y pueden dar una mano dependiendo del nivel de infestación”.
LA HEMBRA: Al analizar el pie de cría, la visión de la Sociedad de Criadores se centra en mantener el equilibrio productivo. Aunque la industria demanda animales más pesados, Correa advierte sobre los riesgos de buscar tamaño a cualquier costo. “La vaca Brangus es longeva de por sí, fértil y muy buena madre, esas son sus dos patas más importantes”. Respecto a la tendencia de aumentar el tamaño, el directivo sostuvo que “si el campo lo soporta, yo buscaría un frame mediano grande para tener más demanda del futuro novillo, pero sin perder la fertilidad; si metés tamaño y perdés fertilidad, te pegás un tiro en el pie, porque sin preñez no tenés vaca”.
En cuanto a la precocidad sexual, Correa confirma que el entore a los 15 meses es una realidad posible para las razas sintéticas, aunque depende estrictamente de la recría y los kilos que se logren alcanzar en ese período. “Es posible, la vas a preñar, pero tenés que darle las condiciones para que pariendo se vuelva a preñar después; nosotros en particular hacemos 18 meses sin problemas, aunque en el norte el entore de 24 meses en campos extensivos sigue siendo lo tradicional”.