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Colibrí Matrero: “El ser vivo más próximo de Dios”

El caballo de La Pacífica es una leyenda viva de la raza: ganó 6 Freno de Oro, 3 consecutivos en Esteio, como nadie lo ha hecho, y uno en cada país de la Ficcc

Colibrí Matrero, festejo
La emoción y el reconocimiento mutuo de Juan Salustiano con Gabriel Marty, mientras el Matrero los mira tan tranquilo como si no hubiera ganado su sexto Freno de Oro.

Todo cambia y nada cambia, es una circunstancia, sucedió, así como tantas veces fuimos a Esteio y no habíamos ganado, ahora se nos dio”, aseguró Juan Salustiano Peirano Vejo hace 8 años cuando por primera vez el Colibrí Matrero se consagró Freno de Oro en Brasil.

El tiempo le dio la razón: todo cambió, porque el Matrero desde entonces ya ganó 6 Freno de Oro; y nada cambió: porque en La Pacífica, como desde el año 1984, siguen montando sus Criollos cada día, en el trabajo con las vacas y probando una y otra combinación genética…

Pero vamos un poco hacia atrás.

Corría la primera década del siglo, La Pacífica ya había logrado Grandes Campeones en Uruguay, también distintas pruebas y hasta ganó una Marcha Funcional, en Rocha, pero la esencia impulsada por su fundadora, Letizia Vejo, eran los caballos funcionales en el convencimiento que no conciben un caballo que sea meramente morfológico, “lo entendemos como algo que se hizo para ensillar”, sentían. Así, en el año 2008 fueron a Argentina en busca de un padrillo que complementara en algunos aspectos a los caballos que tenían. Trajeron a Del Oeste Acierto (Quelu Artillero en Del Oeste Malva (Trampolín Tanido), un hermano entero de Del Oeste Mutante, y lo combinaron con una yegua de la cabaña: Colibrí Matrera (Mañanero Poroto Negro en Tinajera Matra (Tinajera Vinchuca). De esa combinación, el 2 de diciembre del año 2011 nació el “Colibrí Matrero”, al que le correspondió el RP 174.

Y la historia de la raza Criolla cambió.

“Cuando uno proyecta caballos, proyecta ilusiones, proyecta sueños. Algunos conceptos siempre se tratan de meter, pero, en definitiva, hay tantos pares de genes para combinar en una reproducción que, si dijera que fue algo a propósito, estaría mintiendo. Porque realmente uno tiene la intención y Dios pone la terminación de lo que uno se imagina. Entonces, en definitiva, podemos poner un padrillo con una yegua mil veces y salir algo distinto en cada vez. En este caso, el Matrero superó las expectativas en forma sobrada”, afirmó Juan Salustiano.

Al llevar la memoria prácticamente 15 años atrás, mencionó que era un potranco tardío de la tanda de esa generación. Pensando en su fenotipo y su tipo, recuerda era un caballo no tan preponderante para verlo con respecto a los demás. Entonces, quedó en una segunda etapa en la doma, “porque era un caballo que tenía muy lindos movimientos, muy lindas líneas, pero no tenía nada que te llamara la atención, como un destaque dentro de su lote”, rememora. Lo que sí, era muy plástico para moverse “y muy vivaz a la manera de mirar y a la manera de observar el mundo”.

Eso, encendió la llama…

Al potranco lo domó Julián Taramasco, junto con el resto de los caballos. En la entrega de la doma en La Pacífica los prueban, y ya vieron que era un caballo distinto en su sensibilidad, en sus movimientos. En ese momento lo empieza a montar Matías Horta y compite en la final Nacional de domadores en Florida, en 2014, sin mucho entrenamiento, más que nada basado en sus capacidades, y se ubicó segundo. Luego, en el 2016, fue Tercer Mejor Macho en la Expo Prado.

Ese fue un punto de inflexión.

“Ahí nos llamó tanto la atención que decidimos bajarlo, no entrenarlo más y dejar que madurara, porque era un caballo muy nuevo”, recuerda Juan Salustiano.

Tras ese tiempo empieza su entrenamiento para el Freno de Oro. “Sabíamos que era el mejor caballo que teníamos en ese momento para competir. Lo que sí no sabíamos era su potencial…”.

Gabriel Marty.

En este capítulo, entra en escena el Dr. Gabriel Marty, médico veterinario de Barra de Quaraí, hijo de médicos que desde muy chico le apasionaron los caballos Criollos. Tanto, que los monta desde siempre y a partir del año 1996, cuando sus padres lo llevaron a un Freno de Oro en Esteio, nunca más dejó de ir… Ya en 2008 (otra vez este año entra en escena de esta película), debutó en la prueba como jinete profesional y ha estado en todas las finales desde entonces.

En mayo del 2017, un ya experimentado Gabriel Marty visita La Pacífica, prueba una serie de caballos, dentro de los cuales estaba Colibrí Matrero en el tope. “Hasta ese momento lo que era bueno para nosotros, no sabíamos si lo era para otros”, afirma Juan Salustiano. Pero el experto entrenador brasileño convalida que el Matrero es un caballo que tiene buenas virtudes.

Junto con su hermano Marcelo lo llevan a su centro de entrenamiento en Barra de Quaraí y empiezan a ver sus aptitudes vaqueras que resaltan. “Esa una condición que La Pacífica siempre buscó desde su inicio, el instinto vaquero, y las capacidades de trabajar con hacienda, que es un poco lo que resume por qué criamos caballos. Se trabaja en el campo con ganado y en la búsqueda de ese mejor caballo de trabajo, de campo con ganado, es que se hace la selección de raza Criolla que tenemos nosotros”, dijo Juan Salustiano. Marty ratifica que el caballo, en lo que es ganado, tiene una facilidad, un instinto y una forma que lo hace muy competitivo.

Y empieza su carrera…

En la Ficcc 2018, en mayo, en Brasil, empezó a hacer historia cuando quedó primero en la fila de morfología con una nota de 8,317 lo que representó la más alta puntuación para un caballo uruguayo en la historia del Freno de Oro. Luego avanzó en cada una de las pruebas funcionales y terminó con el Oro y un total de 22.700 asombrando al mundo de Criollos.

Ese mismo año deciden llevarlo a la final de Esteio para que demostrara lo logrado en Ficcc. Fue Freno de Bronce.

El año 2019 fue de tomar impulso para dar el gran salto. Que vaya si lo dio…

Los tres años seguidos, 20, 21 y 22, logró lo que ningún otro caballo Criollo ha podido hacer hasta ahora: el tri Freno de Oro en forma consecutiva, ya transformándose en un verdadero ídolo de multitudes. Fueron tres “Maracanazos” de este caballo que fue catapultado por la gente de toda la región como el mayor crack de la raza, lo que se demuestra en cada ingreso a pista, sea en el país que sea.

Con todas esas medallas en el cuello, llegó el momento de decidir si llevarlo, o no, a competir a la Expo Ficcc 2023, en Palermo, Buenos Aires. “Lo anotamos, no para que fuera a ganar, sino por la gloria de representar nuevamente a Uruguay en un Mundial”, dijo Juan Salustiano.

Y volvió a ganar…

“Es un caballo increíble y se merecía una Ficcc como la que hizo, donde ese magnetismo que tiene con la tribuna se hizo presente”, dijo en ese momento su propietario. Y agregó, “cada vez que se presenta compite en gran nivel, muestra un ángel, un magnetismo con la tribuna impresionante y nos llena el alma a los que somos caballistas en cuanto a sus movimientos y actitudes en la prueba”.

Pasó el tiempo, el Colibrí Matrero siguió aportando su genética, distinguiéndose como gran reproductor y nuevamente llegó el momento de decidir si anotarlo en la Ficcc 2026 en Uruguay, o no…

“La decisión de traer Matrero a correr a la Ficcc fue tal vez no tan racionalizada, lo que quisimos fue que viniera a correr a Uruguay por una simple razón, que había corrido en Argentina y en Brasil, pero nunca había podido correr ninguna prueba en Uruguay. Con casi 15 años ya nos parecía que estaba bueno que corriera en su país, para que la gente lo vea, lo disfrute; para nosotros mismos disfrutarlo, la familia entera vibra cuando lo ve correr, y eso era suficiente”. O sea, como dice el himno, sabremos cumplir, “el Matrero vino solamente a cumplir. Pensamos (junto con Letizia y Gabriel), Uruguay es sede, cooperamos con la exposición, a nosotros nos hace bien, al caballo le va a gustar correr en su país, a la gente le va a gustar que el caballo corra en su país, y eso fue un poco el motor de la decisión”, resumió Juan Salustiano.

Y, nuevamente, ganó.

Como ha ganado prácticamente siempre que ha competido, para alegría de los miles de criadores de todas partes del mundo que vibraron con la definición del Freno de Oro Ficcc en la Rural del Prado.

Colibrí Matrero festejo todos.jpg
Detrás del Matrero hay un montón de personas, de hermanos, hijos, sobrinos, amigos. “En La Pacífica nos gusta compartir, porque terminan siendo historias de gente, y eso es muy constructivo y muy positivo”.

Porque, más allá que es de La Pacífica, el Colibrí Matrero le pertenece a la gente que lo siente como propio. “Yo sentí una emoción enorme, como un espectador más de los miles de personas que estaban ahí, me hizo emocionar, me hizo gritar, nos vio gritar a todos los que estábamos en el Prado por igual, sean de La Pacífica, o no, y eso es lo increíble que el caballo genera”, aseguró Juan Salustiano.

A la emoción de comprobar el triunfo del gran ídolo de la gente, se sumó otra, ver el ingreso del jinete con su hija Carolina en brazos montando a quién, aseguró, “es el ser vivo más próximo a Dios que conozco, el que me apuntaló en momentos complicados”.

Después, el interminable abrazo entre Juan Salustiano y Gabriel, de rodillas en la pista embarrada, “uno decide competir, se pone a disposición de la competencia, sabemos que esto tiene vacas, que tiene circunstancias, que pueden salir las cosas bien, que pueden salir las cosas mal. Pasamos por una serie de emociones durante toda la prueba, pero cuando realmente las cosas se dan, a veces, de la manera que uno menos se las imagina, la emoción aflora. Realmente, el desahogo de toda esta especie de situación contenida es muy fuerte, tal vez eso fue lo que se reflejó en el abrazo con Gabriel, que fue un desahogo enorme, porque claro, en el fondo, uno va transitando emociones conforme las cosas van pasando, y realmente cuando eso se da de una buena manera, la alegría es infinita”.

Y llegó el final, rodeados de hijos, sobrinos, primos, amigos. “La gente piensa que esto del Matrero es historia de caballos, y en el fondo es una historia de las personas que están atrás de los caballos. Detrás del Matrero hay un montón de personas, cada vez que competimos, compiten los caballos, pero en el fondo compiten las personas que estuvieron atrás de los caballos. Esa es la dimensión que en La Pacífica vivimos, nos gusta compartir, porque terminan siendo historias de gente, y eso es muy constructivo y muy positivo”, aseguró el director de La Pacífica.

Pablo D. Mestre es editor de Rurales. Ingresó a EL PAÍS en el año 1981. Primero desempeñó tareas en el Departamento de Corrección y luego, desde el año 1992, pasó a integrar la Sección Rurales donde fue periodista, productor comercial y hoy se desempeña como Editor. Además, fue fundador y Director de La Vanguardia Melense, trisemanario que se publicó en el departamento de Cerro Largo durante una década. Es también socio director de Mesol Comunicaciones, empresa que lleva adelante, en sociedad con el diario, el Portal Rurales El País y diversas actividades en el sector agropecuario. Es también codirector del programa #HablemosdeAgro que se emite los domingos en Canal 10.
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