La caída en las exportaciones en abril es un llamado de atención en la economía. Y reafirma la preocupación sobre la competitividad, con el acuerdo UE-Mercosur ya vigente.
Con el segundo aumento en los combustibles luego de que estallara el conflicto en Medio Oriente, se concreta el impacto externo en los precios locales. Suben los costos, pero hay oportunidades.
Estamos en un año con grandes cambios que, en la mayoría de los casos, contribuirán a mantener una demanda sostenida por el principal producto de exportación de Uruguay. Pero también con amenazas, tanto globales como domésticas.
Si pensaban que el mercado se iba a tomar un respiro después de la paliza sudamericana, se equivocaron. Estamos en una de esas semanas donde la pantalla de Chicago parece más una película de suspenso que un tablero de precios. Entre el cierre de ayer y el amanecer de hoy, el mercado dejó de mirar tanto el ombligo de la oferta y se puso a mirar el cielo y el Estrecho de Ormuz.
Los precios del sector cárnico en dólares están volviendo a niveles récord con muy buenas perspectivas. La faena baja, pero hay fundamentos de crecimiento de largo plazo.
Las luces largas siguen siendo auspiciosas para los precios de la carne vacuna en el mercado internacional y, por ende, para los precios ganaderos.
La tierra se mantiene en altos valores. Es el reflejo de la buena demanda global y regional por los productos del campo uruguayo. Y es la base del gran aumento de productividad en el sector.
La incidencia del riego dentro del puntaje global del proyecto permanece equivalente entre ambos regímenes
Las exportaciones aumentaron en el primer trimestre, lideradas por la carne. Pero el desempeño anual estará limitado por la
sequía y la guerra. El acuerdo con la UE podría contrarrestar esos efectos, siempre que la competitividad mejore.
Los nuevos datos del Censo Agropecuario muestran tendencias relevantes en la
dinámica del trabajo en el campo, en el marco de un proceso de mayor productividad e ingresos, más allá de las dificultades de la coyuntura.
Me preocupa que viene todo tan bien, que puede que pase algo que lo tire abajo”, dijo hace algunos meses un conocedor del mercado ganadero uruguayo. Es de esos sustos irracionales que tienen más que ver con las sensaciones que con lo real. Pero ese “algo que lo tire abajo” empieza a tener nombre y se llama residuos de medicamentos veterinarios en la carne exportada.
Los efectos de la guerra ya habían llegado al precio de los fertilizantes. Ahora suben los combustibles, aunque bastante menos que a nivel global. Pero las perspectivas son preocupantes.
En esta coyuntura de adversidad, la Expoactiva tuvo un rol especial, para mantener el ánimo de los productores, técnicos y empresas que trabajan en la agricultura, levantar la vista por sobre los problemas de hoy y mirar el horizonte de mediano y largo plazo.
Cuando esté por comenzar la primavera y la Expo Prado haya comenzado a quedar atrás, el Ministerio de Ganadería dará a conocer los datos del rodeo vacuno al 30 de junio de este año el cual, con toda seguridad, mostrará un moderado aumento de algo más de 100 mil cabezas.
La guerra en el Golfo Pérsico y la sequía está coincidiendo para complicar una actividad económica que ya venía con poco crecimiento en Uruguay. El impacto en los agronegocios.
Está dando comienzo una zafra de terneros que muy probablemente, cuando se le pase raya allá por el mes de mayo, pueda ser catalogada de histórica. Y no solo por la fuerte valorización de todas las categorías de ganado desde mediados del año pasado, sino también porque se tratará de una zafra con una cuantiosa cantidad de animales.
Uruguay ha construido su reputación internacional sobre la base de la trazabilidad y la producción de carne natural. Sin embargo, aún enfrenta un importante desafío: producir carne de alta calidad en forma eficiente, apelando a una mayor especialización e innovación de los sistemas de producción.
Con la Guerra en Medio Oriente en pleno desarrollo, las exportaciones comenzaron el año al alza, medidas en dólares. Hay varios obstáculos en el camino, pero también se abren oportunidades.
Hace algunos años escribí una columna para el suplemento especial de arroz titulada “El hábito es superarse”. La cantidad de zafras por encima de los 9.000 kilos por hectárea en promedio, la inocuidad del arroz, la sustentabilidad de la producción y la diferenciación por variedades para llegar a los diferentes mercados del mundo, así lo demuestran.
Por diversas razones varias agroindustrias transitan problemas en su actividad. La importancia del desarrollo agroindustrial y cómo sostenerlo.
En un agro cada vez más intensivo y capitalizado, la distancia con el sistema financiero revela una debilidad estructural: la escasa diversificación patrimonial en un sector altamente expuesto al riesgo
Los precios de varios rubros mejoran, pero las lluvias en el sur siguen muy escasas. Y también se ve escaso el crecimiento de la economía, pese al empuje que dieron en los últimos años los agronegocios.