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Acuerdo UE/Mercosur: Más vale tarde que nunca

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se firmó en las últimas horas y abre nuevas oportunidades para los agronegocios y la economía. Si sabemos aprovecharlo.

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Finalmente el Mercosur y la Unión Europea firmaron el Acuerdo de Asociación Estratégica entre ambos bloques, en lo que constituye el principal hito de apertura comercial del Mercosur desde su fundación. La firma implica que cuando el Parlamento Europeo lo apruebe -sería en breve- y haga lo mismo el Poder Legislativo uruguayo (hay unanimidad de los principales partidos), entre de inmediato en vigencia el Acuerdo Comercial Interino, que es el capítulo comercial del Acuerdo de Asociación. Lo mismo para el resto de los socios.

El Acuerdo ha tenido cambios desde el comienzo de las negociaciones (hace 25 años), acotándose en cierta forma su alcance, en aras de viabilizar su concreción. Las inversiones tenían un capítulo específico, con cambios profundos. Las exigencias en Propiedad Intelectual también se moderaron; se fueron introduciendo más excepciones a la apertura en compras públicas; los plazos de adecuación para algunos rubros se alargaron (hasta 15 a 20 años). Y en los últimos meses, se introdujeron las salvaguardias para el agro europeo, para posibilitar la aprobación en Europa, con el giro final de Italia (una negociación exitosa de Giorgia Meloni con la Comisión Europea), que dejó a Francia en minoría.

Aún así, es un acuerdo de gran alcance, histórico para el Mercosur y para el Uruguay. La apertura comercial tiene los beneficios de un mayor crecimiento potencial de la economía, en la medida que un mayor intercambio permite una mayor productividad, a través de una mayor especialización, economías de escala, apertura y mayor innovación general en los procesos de producción y desarrollo económicos. Por supuesto, no es una garantía absoluta de mayor crecimiento: eso depende de la propia capacidad de la economía que se abre y de su contraparte, para desarrollar procesos más eficientes y de mayor alcance. Con el nuevo acuerdo, la agenda para aumentar la competitividad de la economía uruguaya ya no solo es deseable sino inevitable.

El Acuerdo y los agronegocios.

El Acuerdo otorga algún tipo de preferencias a todas las exportaciones de Uruguay a la UE, abriendo oportunidades en varios planos. En general, se considera que beneficiará muy directamente a los sectores agropecuarios y agroindustriales, aún con las salvaguardias incluídas en la última etapa por la UE.

Según los últimos datos, Uruguay pagó a la UE unos U$S 70-80 millones anuales de aranceles para ingresar sus productos (los principales son celulosa y carne). Pero a no engañarse con las cifras: obviamente Uruguay exporta aquellos productos más viables, pues los más protegidos no se venden (no se paga arancel, porque son tan altos que impiden vender). En el análisis del comercio, lo que importa son los aranceles nominales.

En este sentido, el MERCOSUR desgravará el 72% del comercio en 10 años o menos, mientras que la UE hará lo propio con el 92% del comercio en el mismo periodo de tiempo; la diferencia refleja la asimetría entre las economías, al ser la UE un bloque desarrollado.

Según la información de Cancillería, cerca del 70% de los aranceles de la UE serán inmediatamente eliminados, una vez que el Acuerdo entre en vigor. Entre los productos liberados está la pesca, menudencias bovinas y ovinas, grasas y recuperos bovinos, frutas no cítricas, legumbres, algunos derivados del cuero, bebidas, soja y tops de lana, entre otros.

Los restantes aranceles serán desgravados en períodos de 4, 7 y 10 años, entre ellos: hortalizas, carne equina, tubérculos, cítricos, arroz partido, alimento para mascotas, aceites vegetales, preparaciones alimenticias, mermeladas, conservas, etc, y algunos derivados de la lana, entre otros.

Un punto interesante es que el acuerdo puede resultar una “segunda oportunidad” para aquellos sectores que vieron caer las preferencias de acceso a la UE cuando este bloque sacó a Uruguay de dicho régimen (en 2014), porque el PIB per cápita de nuestro país había crecido (costos del éxito, puede decirse). Ahora, con el acuerdo comercial, estos sectores vuelven a tener un acceso directo mejorado, con menos o ningún arancel, aunque cuotificado en algunos casos. Cítricos, pesca, cueros y madera contrachapada, están entre estos sectores.

En el caso de la carne vacuna, el acuerdo establece una cuota adicional de la UE de 99.000 toneladas peso carcasa para el Mercosur (54.450 fresca, el resto congelada), con un arancel intra cuota de 7,5%. La cuota comienza en 9.075 toneladas a la entrada en vigor del acuerdo y alcanza el total a los 5 años. También se eliminará el arancel de 20% de la cuota Hilton.

El punto a resolver aquí (también en otros rubros) es cómo se reparte la cuota dentro del Mercosur. Por mucho tiempo se dijo que esto ya estaba resuelto, pero la demora en la concreción del acuerdo cambió las circunstancias y ahora habrá que negociar en el Mercosur cómo se reparte y se administra dicha cuota. Uruguay aspira a un mínimo de 21.000 toneladas de esas 99.000. La negociación la llevará adelante Cancillería. En cualquier caso, es una muy buena noticia para Uruguay y será un paso más, muy significativo, en la valorización de la carne vacuna.

En el caso del arroz, Uruguay es el principal exportador del MERCOSUR a Europa, por distancia (se exporta principalmente arroz cargo). En el Acuerdo, el MERCOSUR obtiene una cuota de 60.000 toneladas de arroz (para todos los tipos), sin arancel, a implementarse totalmente en 5 años (10.000 toneladas por año). Actualmente el arroz uruguayo ingresa al mercado europeo pagando aranceles específicos de entre 44 y 183 U$S/ton.

La malta y la cebada serán desgravadas totalmente en un período de 7 años (reducción del arancel de 12,5% por año). La malta paga hoy entre 131 y 177 euros/ton exportada y la cebada 93 euros/ton.

En cítricos, la UE aplica un sistema de aranceles variable según el momento del año y según los precios en el mercado local (precio de entrada), para proteger a los productores locales en épocas de cosecha. El Acuerdo establece que los cítricos podrán ingresar a la UE sin aranceles en 7 años (limones) o 10 años (naranjas y mandarinas), eliminándose el sistema de precios de entrada y la estacionalidad. El aceite de limón, que actualmente paga entre 4,4 y 7,0% de arancel, ingresará sin arancel al entrar en vigor el Acuerdo. Los jugos cítricos tendrán, en su mayoría, una desgravación total en un período de 7 o 10 años (hoy pagan aranceles específicos equivalentes a casi 50%). Los cítricos son uno de los sectores más beneficiados con el Acuerdo. Peras y manzanas también tienen rebajas arancelarias.

Los tableros contrachapados pagan hoy 7% de arancel, que se reducirá a 0% gradualmente, en 7 años. También se eliminan totalmente (gradualmente, en 4 o 7 años), los aranceles a los aceites vegetales, que hoy van de 3,2 a 9,6%.

En lácteos las partes se otorgaron cuotas recíprocas: 10.000 toneladas de leche en polvo, 5.000 de fórmula infantil y 30.000 de quesos (la UE no puede vender muzzarella al Mercosur), que se abrirán paulatinamente en 10 años, con el arancel también bajando paulatinamente a 0%.

Los lácteos son un buen ejemplo del impacto indirecto del Acuerdo, en la interna del Mercosur. Dicho sector tiene hoy en Brasil un mercado clave al que ingresa preferencialmente (no paga el Arancel Externo). De todas formas, Uruguay es muy competitivo en producción láctea, en especial en producción de leche en polvo. Es clave -eso sí- vigilar que la UE no ingrese con productos subsidiados.

Un nuevo escenario.

La redistribución interna de los flujos comerciales es, seguramente, uno de los planos de mayor impacto del Acuerdo, pero es difícil preverla y cuantificarla. Por esto, los análisis sectoriales -tan recurrentes- son de utilidad acotada. El Acuerdo será un verdadero revulsivo en términos de asignación de recursos en la economía y abrirá espacio a nuevas iniciativas y negocios en nuestro país y en el resto de los socios.

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En este plano, el Acuerdo también será un “disciplinador” del Mercosur en sí mismo. Entre otras cosas, garantizando la libre circulación interna de bienes. Si un producto europeo llega al puerto de Montevideo, debe circular libremente al resto de los países.

Sin embargo, sabemos que el Mercosur es un bloque defectuoso. Que aún no se haya definido el reparto y administración de las cuotas de la UE al Mercosur, en el marco del nuevo Acuerdo, es un reflejo claro de los problemas que han aquejado no solo el proceso de negociación con la UE, sino los problemas propios del Mercosur, que llega a esta firma más dividido que nunca.

Esto se expresó con elocuencia en la decisión del presidente brasileño, Lula da Silva, de anticipar el encuentro formal con los europeos, al convocar su propia “cumbre” de manera anticipada, el viernes en Río de Janeiro, con toda la impronta del país “mais grande do mundo”.

Lo de Brasil no debe extrañar, en la medida que nuestros vecinos siempre tuvieron su agenda propia y el Mercosur para ellos es -más que una herramienta comercial- una herramienta política. Además, con los reiterados ataques de Milei (alguno de los cuales es reciente), cualquier encuentro entre el argentino y Lula iba a tener cierto tono de hipocresía.

Adicionalmente, hay que reconocer que fue Brasil el que dió el impulso final al acuerdo y el que lleva la mayor “carga de la negociación”, en la medida que es el gran mercado regional y -por tanto- el más apetecido por los europeos. Más aún en la actual coyuntura, con una Argentina que busca salir de una histórica crisis, endeudada y alineada a EEUU. Lula pensaba estar en la presidencia pro-témpore del bloque para firmar el acuerdo en diciembre, pero Francia “trancó” el proceso y la presidencia pro-témpore cambió a Paraguay.

Ante esta circunstancia, Lula quiso marcar su impronta en Río, recibiendo a Von der Leyen en el Palacio de Itamaraty. No solo hablaron del Mercosur, sino de acuerdos de alto nivel, las tierras raras, las cosas raras que hace Trump y el nuevo escenario global, particularmente agitado. En este contexto, que el Mercosur tenga esta nueva proyección con el Acuerdo es una buena noticia. Más vale tarde que nunca.

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