Publicidad

Agricultura bajo presión

La cosecha de invierno tuvo muy buen desempeño productivo, con esperables variaciones en rinde y calidad, pero las cuentas quedaron chicas. Y la falta de agua complica los cultivos de verano.

Nicolás Lussich.jpeg

La agricultura está en plena definición de los rendimientos de la zafra de verano, en especial de los cultivos de primera, luego de una zafra de invierno con buenos a muy buenos rendimientos, pero con números magros.

En volumen físico, la zafra de cultivos de invierno fue muy buena. En las cosechas de trigo se registraron varias zonas y productores con rindes récord, reflejando el avance permanente de la productividad. Rotaciones, material genético, insumos, etc., siguen combinándose cada vez de manera más eficiente, para elevar los rindes.

Sin embargo, este año se registraron frecuentes problemas de calidad, especialmente en el nivel de proteína. Hubo chacras con rendimientos excelentes, de 6.000 kg/ha o mayores, pero que al analizar y aplicar los parámetros de calidad, los niveles de proteína apenas quedaron en el parámetro mínimo exigido o por debajo, lo cual recorta el precio de comercialización y por lo tanto reduce el ingreso.

Las empresas aplican criterios de exigencia que pueden tener matices, pero en general exigen porcentajes de proteína de 11,5 a 12,0%. Sin embargo, muchas chacras se cosecharon con promedios de 11% o inferiores, lo cual complicó el resultado final.

EEUU Producción de maiz.jpg

En cebada -cultivo que en otras zafras también enfrentó problemas de calidad- el desempeño en este plano fue mejor y los rendimientos muy buenos, en promedio, en línea con lo logrado en las últimas zafras.

Con este escenario, la comercialización de cebada fue bastante ágil y está prácticamente toda la producción vendida. El porcentaje de cebada cervecera que no alcanzó la calidad industrial fue más bajo que en años previos, más complicados, y también se comercializó fluidamente, con buena demanda desde la producción animal y a precios en torno a 175 US$/ton.

La cebada con destino industrial se vendió a las referencias marcadas por las malterías, de 190 a 195 US$/ton, ubicándose levemente por encima del trigo. En el arranque de la zafra los precios fueron algo superiores y algunos productores pudieron captarlos, pero no fueron la mayoría.

El sector maltero invierte en mejoramiento genético y ajusta los materiales a las nuevas condiciones de producción, con rotaciones más intensas y mayores rendimientos potenciales.

La comercialización de trigo también ha avanzado y hoy restaría algo menos de 30% de la zafra para fijar precio, en la medida que la referencia se ha estabilizado en el eje de los 180 US$/ton. Por varios meses los productores tuvieron cierta expectativa de que esos precios mejoraran, pero eso no sucedió y se fueron concretando los negocios.

Trigo, producción mundial.jpg

En comparación con otros años, la comercialización se adelantó, ante un escenario de precios con pocos fundamentos de cambio. La producción mundial marcará un nuevo récord (gráfica) y eso presiona los precios internacionales. Además, muchos productores arrastran exigencias financieras generadas por las pérdidas de la sequía de 2023 que hay que afrontar. Las recientes noticias de un invierno recrudecido en el hemisferio norte impulsaron al alza el trigo en Chicago, que avanzó 5 US$/ton; pero por ahora no cambian sustancialmente el escenario.

Números flacos.

Con este escenario, los buenos rendimientos de los cereales de invierno no lograron compensar los precios modestos, con costos relativamente altos y un dólar que juega en contra. En el caso de campos arrendados, los márgenes fueron muy acotados, difícilmente superiores a 50 US$/ha (salvo excepciones que confirman la regla); en muchos casos hubo empate o cierta pérdida, lo que lleva a seguir dependiendo de tener una buena “revancha” con los cultivos de verano al continuar la rotación.

En el caso de la colza el partido fue diferente y con resultado favorable. Los precios resultaron bastante más atractivos, en la medida que el precio de los aceites a nivel internacional estuvo bastante más firme que en cereales.

En la medida que los rendimientos son razonables, como este año, el cultivo de colza renta. Obviamente, hay una importante variabilidad. Cabe recordar que muchas chacras del cultivo se debieron resembrar por las lluvias abundantes en época de siembra. Pero en general los rindes fueron buenos, con algunos casos destacados, de 2.500 kg/ha o algo más. El promedio nacional estaría en 1.500-1.700 kg/ha, lo que está en torno a lo obtenido en las últimas zafras. Con un área que creció sustancialmente, la colza será clave para muchos productores en cuanto a sostener los números del negocio agrícola.

Mirando para arriba.

La falta de agua ya desde diciembre facilitó las cosechas de cultivos de invierno, pero tiene a mal traer a los cultivos de verano, especialmente en la zona sur. Los más afectados han sido los maíces de primera, cuya floración cayó en pleno período de falta de agua. De tal manera que varios productores de Colonia y otras zonas del sur han optado por picar los cultivos y no esperar a la cosecha. Se hacen negocios diversos; algunos productores tienen posibilidad de uso propio, en feed lot o tambos. En otros casos, los agricultores venden el cultivo en pie, con valores de 25 a 30 US$/ton de fibra (cultivo verde, entero), y el comprador lleva la máquina y cosecha. En estos casos, los agricultores pueden hacerse de unos 500 US$/ha (promedio), lo que permite cubrir parte de los costos del cultivo (se estima que los maíces tienen costos de 700 a 800 US$/ha, dependiendo del caso).

Otros productores, aun con los cultivos afectados, han decidido esperar a la cosecha. Algunos especulan que -con estos contratiempos por el clima- el precio en cosecha no debería caer demasiado. Hoy el maíz está valorizado y hay buena demanda desde la producción animal, con precios por grano seco puesto de 240 US$/ton o superiores, pero en zafra esto se ajustará. EEUU tiene una producción récord de maíz (gráfica); si bien el mercado local tiene fundamentos propios, puede haber presión en los precios regionales.

Precio de la soja.jpg

En lo referido a la soja, los precios de la próxima cosecha no han conformado nunca a los productores, lo que ha demorado la comercialización; durante varias de las últimas semanas el mercado ha estado prácticamente nominal. Sin embargo, la buena demanda de exportación en EEUU y cierto ajuste a la baja en los rindes en zonas productoras importantes de Brasil (que de todas formas tendrá una gran cosecha), le dieron cierto impulso al precio en Chicago (gráfica); esto se trasladó a la referencia local, que levantó unos 5 dólares, para ir a 365 US$/ton. De todas formas, son precios promedio, no muy estimulantes y que exigen rendimientos altos o muy altos para tener un margen interesante.

Inversiones y dólar.

La sequía de 2023 fue un golpe duro que, por suerte, se compensó en buena medida con dos muy buenas zafras siguientes. Pero no se acomodan las cuentas de inmediato. Entre otros datos ilustrativos, la inversión en maquinaria (que había tenido un interesante empuje a partir de 2022), ya va por el tercer año consecutivo de caída (gráfica); de todas formas, la inversión anual en maquinaria nueva (tractores, sembradoras y cosechadoras) está casi en el doble de lo registrado en los años de retracción agrícola (2016-2019).

Inversión en maquinaria nueva.jpg

Más preocupa el dólar, que se desbarrancó esta semana y llevó al Banco Central a anticipar la reunión del Comité de Política Monetaria. Se espera una baja en la tasa de interés que -entre otras cosas- mejore el tipo de cambio.

La exportación de vacunos en pie vuelve a encender un debate que muchas veces se plantea en blanco y negro. Entre los argumentos de productores, industria y trabajadores, el desafío es mirar los matices y evaluar el impacto real en toda la cadena cárnica: una decisión de hoy puede definir el equilibrio de oferta y demanda de los próximos años

Publicidad

Publicidad