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Agronegocios en suba

La semana cerró con todos los precios al alza, en un muy buen momento para los agronegocios. Pero también suben los costos y la incertidumbre global -hoy alcista- puede cambiar de signo.

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Tanto en la ganadería como en la agricultura, las tendencias de precios de esta semana muestran subas destacadas, aunque hay diferencias en los fundamentos de mercado. En el caso de la carne vacuna, los aumentos de precios son más consistentes y de largo plazo. En la gráfica adjunta se muestra la evolución del precio del novillo para faena (promedio INAC) que ha subido casi 50% en dólares en los últimos 2 años, una trayectoria impactante que refleja una persistente demanda global por carne vacuna, mientras la oferta es acotada.

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La suba se da en todos los eslabones de la cadena cárnica (que existe y funciona), y ha sido tan fuerte que ya hay algunos que advierten que la corrección a la baja está cerca: la demanda comenzará a ajustarse ante la suba de precios y los países productores -que hasta ahora han estado en proceso de recomposición de stock, con menor faena- comenzarán a retomar más producción. Son argumentos razonables, pero es poco probable una reversión drástica: la carne vacuna ocupa un espacio de alto valor en el consumo, dejó atrás cuestionamientos sin fundamento y su precio se afirma, más allá de los ciclos.

En el caso de la agricultura, la suba es más coyuntural pero no por eso menos impactante. A los efectos climáticos del año Niño se suma ahora el agravamiento de la situación bélica en el Mar Negro, en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Incertidumbre alcista.

La terrible guerra entre Rusia y Ucrania lleva ya más de 4 años, con decenas de miles de muertos. Se da en una de las principales zonas agrícolas del mundo, por lo que su incidencia en el comercio mundial de granos es muy alta. A poco del comienzo de los enfrentamientos, la ONU promovió un mecanismo para garantizar el comercio de granos y la salida de producción a través del Mar Negro. Ese mecanismo se mantuvo hasta mediados de 2023, cuando dejó de operar. Aún así, en los años posteriores el comercio de granos -si bien tuvo inconvenientes- pudo hacerse con cierta fluidez desde esa zona. Pero en las últimas semanas los ataques a las propias infraestructuras portuarias y buques graneleros han recrudecido, lo que hizo reaccionar al alza al mercado.

En particular, ha tenido fuerte incidencia el ataque ucraniano a las terminales graneleras del puerto ruso de Novorossiysk, el principal puerto ruso de aguas profundas en el Mar Negro. Esto ha provocado que se acumule grano impedido de ser comercializado, saturando los silos en las zonas de Novorossiysk y Rostov (sí, allí donde jugó Uruguay en el Mundial del 2018). A su vez, los ataques rusos a puertos ucranianos también han reducido la actividad en las terminales graneleras de dichos puertos.

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Rusia y Ucrania son exportadores clave del mercado triguero. Con el nuevo escenario, el trigo subió más de 12% esta semana en Chicago (gráfica) y marca una suba de 30% en el último año, alcanzando su precio máximo en tres años.

Lógicamente, estas disrupciones bélicas pueden revertirse si surge algún tipo de acuerdo, tregua o pausa, con una esperable baja en la suba de precios, si eso sucede; los mercados son -lógicamente- muy sensibles a este tipo de circunstancias, que pueden ir de la paralización de ciertos flujos de mercado, a un aumento abrupto de la oferta. Por ahora, el panorama es alcista. Hay que agregar, además, que a los hechos específicos en la zona del Mar Negro se han sumado especulaciones sobre un enfrentamientos más abierto entre Rusia y Occidente, con la visita del Director de la CIA estadounidense John Ratcliffe, a Moscú, generando más preocupación que tranquilidad.

A esta tensión logística por los sucesos bélicos y políticos, se agregan problemas climáticos por el intenso calor que afectó en las últimas semanas al hemisferio norte. En EEUU las proyecciones de producción de maíz se corrigen a la baja, lo mismo que en Europa. Esto ha provocado una fuerte suba en el precio internacional del maíz, que -por su volumen- también se traslada a otros granos. En Francia julio fue el tercer mes más seco desde 1959 y estimaciones preliminares señalan una muy fuerte caída en la producción de maíz, de hasta un 40% en algunas regiones.

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El clima seco también afecta al cultivo de soja en EEUU, en plena etapa de determinación de rendimientos, por lo que no es de extrañar que la soja haya avanzado 4% en la semana (gráfica) y 10% en el último año. También incide en este mercado -y lo hará cada vez en mayor medida- la proyección de clima seco para las zonas sojeras del centro de Brasil, el principal productor mundial.

De cara al Niño.

En Uruguay, la preocupación es la opuesta: han sido muchos días de excesos de lluvias, alta humedad y poco sol. Esto ha complicado la producción en algunas zonas del Norte, Centro y Este, mientras que el litoral agrícola -donde se concentra la mayor parte del área de cultivos- se ha visto menos afectado. Aún así, la escasa luminosidad y alta humedad complican la situación sanitaria. El agua queda más tiempo en las hojas y hay más propensión a pestes. Es necesario aplicar agroquímicos, pero es difícil entrar a las chacras. En este contexto, se está extendiendo cada vez más el uso de drones para aplicaciones.

Las colzas tempranas se están desarrollando bien, pero las más tardías están más afectadas. La humedad también ha retrasado la preparación de chacras para maíces de primera, aunque aún hay margen. Los recientes días soleados son bienvenidos y se espera cumplir las tareas en tiempo.

Ante el aumento de precios, los productores evalúan ventas anticipadas sobre las próximas cosechas de invierno y -eventualmente- la próxima cosecha de soja, que aún no se plantó. Los precios son atractivos, pero las altas probabilidades de lluvias excesivas por el Niño obligan a actuar con cautela. Por otra parte, los costos también suben (todo indica que habrá un ajuste en el gasoil), de manera que los números -si bien mejoraron con las últimas subas en los precios de los granos- siguen requiriendo atención.

En este sentido, hay diferencias entre los cultivos. Los rindes de equilibrio de trigo siguen altos (cercanos a los promedios nacionales); mejor luce el escenario de la cebada cervecera, que toma directamente el precio del trigo en Chicago (esta semana se podía vender a 280 U$S/ton puesta, 50 dólares por arriba del trigo). La colza también mejoró y volvió al eje de los 560 U$S/ton puesta, para las próximas cosechas. El precio futuro de la soja superó los 430 U$S/ton, pero todavía hay que plantar y cosechar.

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El mercado también se ha tornado fuertemente alcista para el arroz. En Brasil (referencia de precio para la región), la bolsa pasó de 12 a 15 U$S/bolsa en un par de meses (una suba de 25%, gráfica). La suba del petróleo y los fertilizantes por el conflicto en el Golfo Pérsico afecta particularmente a los productores asiáticos del grano que -además- están con menos lluvias monzónicas de lo normal. En Europa también la sequía está afectando seriamente la producción en el norte de Italia. Mientras, los arroceros esperan que El Niño llene las represas… y los deje plantar.

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