Las complicaciones logísticas por los excesos hídricos quedaron de lado luego de varios días consecutivos sin lluvias y con sol. Sin embargo, los intensos fríos y heladas no permitieron todavía un crecimiento sostenido de la oferta forrajera.
La buena noticia desde el punto de vista del clima es que los pronósticos indican que vienen por delante una sucesión de días sin lluvia y temperaturas más propias de un inicio de primavera al menos hasta fines de la semana próxima. Considerando el alto nivel de agua en los suelos, determinarán una rápida expansión de la oferta de forraje. Si las condiciones meteorológicas confirman la mejora, la expectativa es que hacia principios de octubre comience a aparecer una mayor cantidad de animales en el mercado spot.
A partir de ese momento, o pocas semanas después, la faena crecerá, lo que debería permitir que la caída en el total del año respecto a los 2,4 millones de cabezas del año pasado no sea tan pronunciada como lo es hasta ahora, de 14,5% anual. Caerá, pero proporcionalmente menos.
Hasta el momento, la oferta de animales terminados sobre pasturas continúa siendo mínima. El feriado no laborable del 25 de agosto contribuyó para limitar aún más la operativa. Hubo algunas plantas que faenaron el lunes, pero otras comenzaron la actividad el miércoles. Esto impactará en una baja en la cantidad de animales procesados en la semana.
En este contexto de operativa muy escasa, los novillos se venden en un eje de US$ 6,00 el kilo carcasa, con los pesados y especiales manejándose en un rango de US$ 6,05-6,10. En el caso de las vacas la oferta es muy baja; las pesadas, con carcasas de más de 230 kilos, se pagan US$ 5,70-5,75 o algún centavo más. Las vaquillonas se arriman a los US$ 5,90-5,95.
La firmeza seguirá por algunas semanas, seguramente hasta principios de octubre. El desafío en estas semanas será la salida de los equipos kosher que, seguramente, tenderá a moderar la tendencia alcista. Eso se estará dando sobre en la primera quincena de setiembre.