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Angus puso el foco en la selección: datos, fenotipo y genómica para seguir mejorando la raza

La XVI Jornada de Selección de Angus Uruguay reunió en Estancia del Paraná a productores y técnicos para analizar la situación de la raza y profundizar en las herramientas disponibles para la toma de decisiones. Evaluación genética, selección fenotípica, genómica y certificación mostraron cómo la generación de información se traduce en progreso productivo y también en valor comercial

Jornada de Selección Angus
Foto: Alex Gerontakis

La selección dejó hace tiempo de apoyarse exclusivamente en aquello que puede observarse a simple vista. Fenotipo, registros productivos, genealogía y, más recientemente, información genómica conforman hoy un conjunto de herramientas que permiten tomar decisiones cada vez más precisas sobre los reproductores que definirán las próximas generaciones.

Ese fue uno de los principales conceptos que atravesó la XVI Jornada de Selección de Angus Uruguay, realizada este viernes 28 de agosto en Estancia del Paraná, sobre la ruta 5, bajo una consigna que resumió el espíritu de la actividad: “El valor de la selección potencia toda la cadena”.

La actividad incluyó una puesta a punto sobre la situación de Angus en Uruguay, las características fenotípicas de la raza, el Programa SER y la incorporación de la genómica a la selección. La jornada se completó con la presentación de Estancia del Paraná y una instancia práctica, en la que inspectores de Angus Uruguay trabajaron sobre distintos lotes de animales.

“El aporte tiene que ser a toda la ganadería”

El presidente de Angus Uruguay, Álvaro Díaz Nadal, destacó que uno de los objetivos de la Jornada de Selección es acercar la Sociedad de Criadores a diferentes zonas del país y transmitir conceptos que considera relevantes no solamente para Angus, sino para el conjunto de la producción ganadera.

“Tenemos que hacerlo con las luces largas. Obviamente estamos hablando de Angus, pero el aporte se lo tenemos que hacer a la ganadería, porque si hacemos un buen aporte a la ganadería, vamos a hacer un buen aporte a la carne y, si hacemos un buen aporte a la carne, vamos a hacer un buen aporte a todo el sector”, afirmó.

En ese sentido, Diaz Nadal puso especial énfasis en la información objetiva disponible para seleccionar reproductores y consideró que todavía existe margen para aprovechar mucho más los DEP, particularmente por parte de los productores comerciales. “Tenemos una cantidad de herramientas para presionar sobre los rodeos que no estamos utilizando”, señaló.

Jornada de Selección Angus.
Foto: Alex Gerontakis

El presidente de Angus recordó que el Programa SER reúne a más de 250 cabañas y permite seleccionar por características como peso al nacer, destete y 18 meses, peso adulto, circunferencia escrotal, habilidad lechera y atributos vinculados a la carcasa. A esto se suma el avance de la información genómica, que abre nuevas posibilidades para aumentar la precisión de la selección.

Para Diaz Nadal, ampliar la base de datos de la raza y conseguir que esa información llegue al rodeo comercial puede traducirse directamente en productividad. El objetivo es contar con animales que nazcan sin dificultades, crezcan más rápido, tengan buena aptitud reproductiva y produzcan una carcasa acorde a las exigencias del mercado.

Ese trabajo, agregó, adquiere especial importancia en el escenario actual, caracterizado por una demanda internacional firme por carne y por las limitadas posibilidades de ampliar la producción exportadora en otras regiones del mundo.

¿Por qué Estancia del Paraná?

La elección de Estancia del Paraná respondió a la política de Angus Uruguay de rotar la jornada por diferentes puntos del país, pero también a razones prácticas y productivas. Diaz Nadal explicó que se buscaba un establecimiento de fácil acceso y con información genética que permitiera mostrar en el campo los conceptos desarrollados durante las presentaciones.

La propuesta comenzó a evaluarse en mayo, durante la Expo Otoño en Palermo, a partir de conversaciones con Pablo Bustillo, asesor genético del establecimiento. Estancia del Paraná trabaja con animales PI, Angus Registrado y SA, condiciones que permitían complementar las exposiciones técnicas con la observación y evaluación de animales a campo.

Una raza que gana participación

La situación actual presentada durante la jornada mostró el crecimiento que Angus ha tenido dentro de la ganadería uruguaya. El proceso tiene detrás una extensa historia: el primer registro Angus en la Asociación Rural del Uruguay data de 1888; la primera participación en exposiciones ocurrió en 1917; la Sociedad de Criadores fue fundada en 1938; y en 1970 se produjo la primera incorporación de Angus Colorado desde Argentina.

A esa evolución se fueron sumando herramientas de selección y diferenciación. En 1992 comenzó la primera evaluación genética de razas carniceras del país; posteriormente se desarrolló el programa de certificación de carne y, entre otros hitos, Uruguay fue sede del Secretariado Mundial Angus en 2019 y en 2024 se puso en marcha el programa Lidera.

Los números actuales permiten dimensionar esa evolución. El padrón de Angus Uruguay alcanza actualmente 613 socios, luego de haber transitado una tendencia de crecimiento durante los últimos años. Las inscripciones de animales también aumentaron de forma significativa.

Pero quizás uno de los datos que mejor refleja la presencia actual de la raza surge de la producción comercial: Angus representó el 61% de los toros comercializados en remates durante 2025, según los datos presentados en la jornada. A su vez, de acuerdo con información del Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG) incluida en la exposición, 54% de los nacimientos registrados en 2025 correspondieron a Angus.

El desarrollo de la raza se apoya actualmente sobre cuatro pilares definidos por Angus Uruguay: el Programa SER, el Programa de Certificación de Carnes, el Programa de Certificación Fenotípica y la agenda anual de actividades.

Jornada de Selección Angus.
Foto: Alex Gerontakis

Medir para poder seleccionar

La jornada avanzó luego sobre uno de los conceptos centrales del mejoramiento genético: “No podemos seleccionar lo que no podemos medir”.

El Programa SER —Servicio de Evaluación de Reproductores— comenzó en 1992 con la publicación del primer catálogo, inicialmente con información sobre peso al nacimiento, peso al destete, peso a los 18 meses y habilidad lechera. Con el paso de los años fueron incorporándose nuevas características.

En 2004 se agregó la circunferencia escrotal; en 2007, área de ojo de bife y espesor de grasa subcutánea; en 2010, marbling; y en 2012, peso adulto de la vaca. Otro salto se produjo en 2021 con los DEP enriquecidos con información genómica (GDEP), mientras que en 2025 se incorporaron parición en vaquillonas y días al parto.

Actualmente participan más de 250 cabañas en la prueba SER, se superan los 200.000 animales evaluados y hay más de 15.000 animales genotipados.

La evaluación contempla características productivas —peso al nacimiento, destete y 18 meses—; de carcasa —área de ojo de bife, grasa subcutánea y marbling—; y maternales y reproductivas, entre ellas peso adulto de la vaca, circunferencia escrotal, habilidad materna, parición en vaquillonas y días al parto.

Los DEP, o Diferencias Esperadas en la Progenie, permiten comparar el mérito genético de los animales. La presentación utilizó un ejemplo sencillo: frente a un toro con un DEP para peso al destete de +5 y otro de +19, bajo un mismo ambiente se espera que la progenie del segundo sea, en promedio, 14 kilos más pesada al destete.

Los resultados acumulados muestran, además, una tendencia de progreso genético en características como peso al destete. El mensaje hacia el productor fue que los DEP constituyen una herramienta de selección sustentada en más de tres décadas de información y que la mejora genética es permanente y acumulable.

Lo que el animal muestra

La información objetiva no sustituye, sin embargo, la observación del animal. Ambos componentes fueron presentados durante la jornada como complementarios.

El Ing. Agr. Andrés Peñagaricano, vicepresidente de Angus Uruguay, abordó las características fenotípicas del Aberdeen Angus y recordó que el fenotipo comprende las características físicas, productivas y funcionales que pueden observarse o medirse. Es el resultado de la interacción entre el genotipo y el ambiente en el cual se desarrolla el animal, incluyendo alimentación, clima y sanidad.

Seleccionar supone elegir qué animales serán destinados a la reproducción para conseguir mejoras en la raza y trasladarlas a las siguientes generaciones. Entre las virtudes de importancia económica de Angus se señalaron precocidad, fertilidad y facilidad de parto.

La evaluación fenotípica considera al animal como un conjunto. Se observan cabeza y cuello, pecho, cuerpo, lomo y paletas, cadera y cuartos traseros, además de patas y pezuñas. En estas últimas, por ejemplo, se buscan animales correctamente aplomados, con garrones adecuados y pezuñas parejas y simétricas.

La funcionalidad reproductiva también ocupa un lugar central. En los machos se consideran desarrollo testicular, prepucio, masculinidad y peleche, mientras que en las hembras se presta atención a la femineidad y a características como una ubre correctamente implantada, cuartos simétricos y pezones pequeños y pigmentados.

La mirada fenotípica tiene además una relación directa con el producto final. La composición corporal está determinada fundamentalmente por músculo, grasa y hueso, y la eficiencia de la producción de carne depende no solamente del aumento de peso sino también de cómo se compone ese crecimiento. El músculo constituye el producto buscado y su evaluación permite aproximarse al rendimiento carnicero, mientras que la grasa intramuscular tiene especial importancia para el producto final.

Cuando la certificación agrega valor

La selección fenotípica tiene además una expresión concreta en el mercado. El programa desarrollado por Angus Uruguay busca contribuir al mejoramiento de la raza y certificar reproductores considerando pureza racial, funcionalidad y calidad genética. Cuenta con cuatro categorías de certificación y se sustenta en el trabajo de inspectores a campo.

La dimensión que adquirió la herramienta se observa en su evolución. En 2021 se habían certificado 23.900 animales; en 2022 fueron 39.536; en 2023, 31.158; en 2024, 39.670; y en 2025 se llegó a 56.560 animales. El parcial de 2026 presentado durante la jornada alcanzaba los 27.602 animales.

El planteo de Angus Uruguay es que esa certificación también se transforma en valor económico: los animales que cumplen con los estándares establecidos y cuentan con certificación alcanzan precios superiores al promedio del mercado.

La presentación puso números a esa relación. Frente a una inversión indicada de US$ 6 por animal, los datos de ventas de consorcios correspondientes a 2025 mostraron diferencias de US$ 60 a US$ 90 por cabeza en vaquillonas de uno a dos años y de US$ 80 a US$ 120 en vacas preñadas.

El caso de Estancia del Paraná

Como establecimiento anfitrión, Estancia del Paraná presentó la evolución de su programa genético y los objetivos que han orientado la selección del rodeo. La cabaña, perteneciente a Mis Molinos S.A., cuenta actualmente con 170 vacas PI y 140 vacas PC, luego de haber partido de una base de 50 vacas y vaquillonas PI y otras 50 PC y SA.

Uno de los principales objetivos ha sido avanzar de manera equilibrada en distintas características. En peso al nacer, la cabaña marcó 2016 como un punto de quiebre, a partir del cual mantuvo una presión genética sostenida hacia menores pesos, buscando favorecer la facilidad de parto.

Al mismo tiempo, la selección apuntó a mejorar el desempeño al destete sin perder el control sobre el peso al nacimiento. La evolución de los DEP presentada durante la jornada muestra esa búsqueda de un avance genético equilibrado.

El programa también puso énfasis en la habilidad lechera, con el objetivo de fortalecer la base materna y sostener una cría funcional y eficiente, y en características vinculadas directamente con el producto final. En ese sentido, la evolución del peso a los 18 meses se acompañó de la selección por mayor área de ojo de bife, buscando mejorar la conformación carnicera.

Así, Estancia del Paraná mostró en la práctica uno de los conceptos que atravesó toda la jornada: la selección no pasa por maximizar una característica aislada, sino por construir un programa genético sólido y equilibrado.

Jornada
Foto: Alex Gerontakis

Del fenotipo al ADN

Si la observación permite conocer aquello que el animal expresa, la genómica permite avanzar sobre información que no necesariamente está a la vista.

Ese fue el eje de la presentación realizada por Andrés Pereira, director de GeneXa, bajo la idea “Del rodeo al dato. Del dato a la selección”.

El planteo comenzó incluso antes de hablar de selección genética: “Antes de seleccionar mejor, tenemos que producir”. La biología molecular puede acompañar el ciclo reproductivo mediante diagnóstico de Campylobacter y Trichomonas antes del servicio y estudios vinculados con abortos y pérdidas reproductivas. El primer objetivo, se señaló, es lograr el ternero.

A partir de allí, el ADN abre nuevas posibilidades. Un ejemplo presentado durante la jornada fue el color del pelaje. Dos animales Angus negros pueden expresar el mismo fenotipo pero tener diferencias genéticas que no son visibles, como portar el carácter colorado recesivo. Conocer esa información antes de definir los apareamientos permite anticipar resultados y mejorar las decisiones.

Otro uso es la identificación de paternidad. Mediante análisis de ADN es posible determinar el padre de los terneros en sistemas de monta múltiple, permitiendo, entre otras cosas, conocer qué toros dejaron mayor cantidad de descendientes.

El proceso de generación de información comienza con una muestra, que puede ser de pelo, tejido, sangre o semen. En el laboratorio se realiza la recepción, extracción del ADN y genotipado, seguido del control de calidad que permite obtener el dato genómico.

Pero generar el dato no constituye el objetivo final.

La información vuelve luego al sistema de evaluación, donde se combina fenotipo, genealogía y genómica, para finalmente regresar al productor convertida en información que permita seleccionar.

La presentación sintetizó esa construcción colectiva en una frase: “Un animal aporta información. Una población construye una herramienta para toda la raza”. Y agregó otro concepto que resume buena parte de lo planteado durante la jornada: “Generar el dato es el comienzo. Transformarlo en una decisión es el objetivo”.

Seleccionar con más información

La XVI Jornada de Selección dejó así una mirada integral sobre el camino que está recorriendo Angus: ver al animal, medirlo, registrar su desempeño, conocer su genealogía, incorporar información genómica y transformar todo ese conocimiento en decisiones de selección.

Los números muestran una raza con creciente participación dentro de la ganadería nacional, pero la discusión planteada en Estancia del Paraná fue más allá de cuánto creció Angus. El desafío pasa por cómo utilizar esa escala para continuar generando progreso genético y trasladarlo al rodeo comercial y al producto final.

En ese proceso, fenotipo y genotipo no aparecen como caminos contrapuestos. La selección visual permite preservar funcionalidad, estructura y características raciales; los DEP permiten comparar objetivamente; la genómica aumenta la información disponible; y la certificación busca transformar ese proceso de selección en una señal reconocible por el mercado.

Licenciada en Comunicación por la Universidad ORT (2017) y máster en Dirección de Comunicación Corporativa (2024). Desde agosto de 2020 forma parte del equipo de Rurales El País. Actualmente colabora con la revista de la Asociación Rural y produce el programa #HablemosdeAgro, que se emite los domingos por Canal 10. Además, acompaña a empresas del sector agropecuario en el diseño y la implementación de sus estrategias de comunicación. Anteriormente trabajó como periodista agropecuaria en El Observador y fue productora del programa radial Valor Agregado, en radio Carve.
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