La jornada técnica “Genética para una ganadería sustentable”, organizada por la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay (SCHU) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en la estación experimental de Glencoe, quedó marcada por la condicionante climática que obligó suspender la actividad de campo. La Ing. Agr. Lucía Perdomo, presidente de la sociedad de criadores destacó que la actividad de salón se desarrolló con normalidad, pero “en la tarde, por la alerta meteorológica, la recorrida de campo, que hubiera sido muy interesante ya que estábamos ahí en Glencoe, adonde no vamos tan a menudo, haber recorrido todo ese ganado Hereford que tienen ahí, hubiera sido buenísimo, pero, bueno, no fue posible”, señaló. A pesar de esta situación, la productora dijo “veamos el vaso medio lleno, que fueron las charlas, que la verdad estuvieron muy muy buenas. Eso engalana un poco lo que fue la jornada, de un nivel bastante importante y destacado” indicó.
Trece años.
“La Hereford viene investigando desde el 2012, la eficiencia de conversión y cómo eso está enramado también con las emisiones de metano”, planteó Perdomo, un proceso que se apoya en la medición del consumo individual de cada animal a través de comederos automatizados en la Central de Pruebas de Kiyú, donde surgen toros con distintos valores de EPD -diferencia esperada en la progenie- para eficiencia de conversión.
“Es la única raza en el país que tiene ese dato de EPD de eficiencia de conversión. Realmente en eso la Hereford es pionera en la investigación, siempre ha ido un paso adelante junto a INIA. Nosotros empezamos a hablar de eficiencia de conversión en el 2012 y ya con la cabeza de que había que medir metano, y hace 5 o 6 años que ya estamos midiendo metano”, remarcó. Además, explicó que el desafió “es que la gente pueda lograr visualizar que comprar animales por eficiencia de conversión va a redundar a futuro en animales que sean más eficientes, que consuman lo mismo pero produciendo más kilos de carne”.
Las presentaciones técnicas que se expusieron en Glencoe permiten dimensionar ese recorrido. Según el desarrollo expuesto por los investigadores de INIA a cargo del Núcleo Hereford de Glencoe, el camino arrancó entre 2012 y 2014 con la instalación de la capacidad de medir consumo individual en Kiyú y la construcción de una población de referencia; continuó en 2017 con la puesta en marcha del Núcleo Informativo, que conecta la genética con el crecimiento, la reproducción y nuevas mediciones a campo; y llegó en 2019 a la etapa de EPD genómico, momento en que la eficiencia dejó de ser una medición costosa y pasó a convertirse en una herramienta de selección disponible para cualquier criador.
De acuerdo con la información presentada, cada unidad de EPD de eficiencia de conversión representa, en promedio, unos 10 kilogramos de materia seca de alimento consumidos de más o de menos por año en la progenie de un reproductor, y que la diferencia entre los padres utilizados en el propio Rodeo Hereford de Glencoe entre 2017 y 2022 -15 unidades de EPD en promedio- equivale a 150 kilos de materia seca por animal al año.
Resilientes.
Uno de los datos que más interés generó en la jornada fue el comportamiento de los animales más eficientes en condiciones de estrés hídrico, un punto sobre el que Perdomo dijo “nos mostraron que usar animales más eficientes no perjudica todo el resto de la cadena de los distintos sucesos que se van dando en la vida del animal, o sea, no perjudica la reproducción, no perjudica la entrada a la pubertad, tampoco la calidad de la canal. Lo que sí se vio es que, en general, son animales que se mantienen con un peso en momentos desafiantes, por ejemplo de baja disponibilidad forrajera; esos animales se desempeñan mejor”, describió, y precisó que ese comportamiento se registró específicamente frente a la seca, donde “las hijas de los toros con mayor eficiencia de conversión, EPD de eficiencia de conversión, se desarrollaban mejor en los momentos donde la pastura era deficiente. Y eso creo que es un dato muy importante, y ese peso además se sostiene en el tiempo”, indicó Perdomo.
Ese hallazgo coincide con los resultados presentados sobre eficiencia energética de vaquillonas en pastoreo, que evaluó durante tres años -primavera de 2019, otoño y primavera de 2020 y primavera de 2021- a 208 hijas de 14 padres evaluados por RFI (consumo residual de alimento). El trabajo, que midió producción residual de calor a través de frecuencia cardíaca y consumo de oxígeno, encontró que las hijas de toros de alta eficiencia paterna resultaron significativamente más eficientes que las hijas de padres de eficiencia media y baja, mientras que estas dos últimas categorías no se diferenciaron entre sí. El mismo ensayo determinó, además, que las vaquillonas de mayor eficiencia dedicaron menos tiempo diario a la actividad de pastoreo -680 minutos por día, frente a los 707 y 704 minutos de los grupos de eficiencia media y baja- sin que se registraran diferencias en la digestibilidad del forraje consumido.
Metano.
Para Perdomo, el valor de estos hallazgos trasciende lo estrictamente productivo y conecta directamente con uno de los desafíos ambientales más discutidos del sector. “Sabemos que los animales que son más eficientes también producen menos emisiones de metano por kilo de carne producido. Entonces, de alguna forma estamos colaborando con ese compromiso que tiene el país de ir disminuyendo las emisiones de metano. Eso me parece que es superrelevante”, sostuvo, matizando además la mirada crítica que en algún momento recayó sobre la ganadería: “La ganadería en un momento estuvo con alertas rojas de que era muy responsable de las emisiones de metano a través de los rumiantes, pero ya sabemos que hay formas de mitigarlas, y además los rumiantes tienen un ciclo que hacen con el metano, no como otras industrias que lo emiten pero no lo vuelven a reciclar”.
La evidencia estadística presentada en Glencoe respalda ese argumento con números concretos. Los estudios en recría y engorde -tanto en pastoreo con suplementación como en engorde a corral- muestran que seleccionar por mayor eficiencia permite lograr entre un 15% y un 20% menos de consumo de alimento, sin diferencias en el desempeño productivo de los animales.
Las correlaciones fenotípicas y genéticas presentadas también indican que la selección por eficiencia prácticamente no afecta la ganancia de peso, el peso metabólico ni el espesor de grasa, con una heredabilidad de la característica estimada en 0,25. Además, se remarcó que, en sistemas de ciclo completo, la mejora de eficiencia se traduce en un incremento del 11% en los ingresos netos por hectárea, con un impacto prácticamente nulo sobre la calidad del producto final: la canal, la deposición de grasa y el peso de los cortes valiosos.
Carcasas.
En los últimos meses se ha planteado por parte de la industria frigorífica, la necesidad de carcasas más pesadas, lo cual se enfrenta al posicionamiento de los productores, de mantener un frame de los ganados que permitan el desarrollo de la cría vacuna, con vacas capaces de recomponerse frente a eventos climáticos adversos y producir un ternero todos los años.
En este sentido, la Ing. Agr. Lucía Perdomo dijo que “para llegar a las carcasas que el frigorífico necesita no tenemos problemas con las vacas que tenemos. Tenemos vacas que se mantienen durante el año produciendo un ternero al año, destetando un ternero al año, y después, cuando esas vacas se invernan y esos animales, los hijos de ellas, sus novillos, también se invernan, teniendo muy buenas carcasas, que es por lo cual paga el frigorífico”, explicó.
Para la presidenta de la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay, la clave del sistema pasa por sostener ambas variables al mismo tiempo. “El quiz está en poder preñar la vaca todos los años y que la vaca destete todos los años un ternero, y eso es posible con Hereford. Así que por ahí estamos tranquilos”.