“Los problemas están suficientemente estudiados. Es momento de pasar a la acción”. Con esa definición, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, marcó buena parte del tono de su discurso de cierre de la Expo Prado 2026, en el que sostuvo que Uruguay tiene una “oportunidad histórica” para dar un salto de calidad, pero advirtió que para aprovecharla serán necesarias decisiones, eficiencia y políticas de Estado. Competitividad, cuentas públicas, relaciones laborales, inserción internacional, garrapata, agua, ambiente y Colonización estuvieron entre los principales asuntos de una intervención que también dejó reconocimientos al gobierno.
Ferber inició su intervención tomando como referencia la restauración de los históricos galpones del predio de la Rural del Prado. “Preservar el patrimonio no significa inmovilizarlo. Significa conservar su esencia y cambiar aquello que debe cambiar para que continúe cumpliendo su función”, señaló, para trasladar inmediatamente esa reflexión al país. “Esa misma lógica debería guiarnos también como país”, afirmó.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la competitividad. Ferber valoró que desde el Ministerio de Economía se haya impulsado un proyecto de ley sobre el tema luego de intercambios con el sector privado. Aunque consideró que tiene un alcance limitado, sostuvo que “marca un camino: escuchar, corregir y avanzar”.
Sin embargo, cuestionó que en otros ámbitos el debate vuelva reiteradamente sobre la búsqueda de nuevos recursos. “Uruguay ya es un país caro. Aumentar los impuestos o crear otros nuevos afecta la competitividad, desalienta la inversión y puede terminar perjudicando incluso la propia recaudación”, sostuvo.
Para el presidente de ARU, la alternativa pasa por “producir más, invertir más, exportar más y generar más empleo”, pero advirtió que eso debe estar acompañado por una reconversión del propio Estado. En ese sentido, planteó aprovechar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías para simplificar trámites, mejorar controles, reducir costos y utilizar de mejor manera los recursos públicos. “Antes de pedir más recursos, el Estado debe demostrar que está dispuesto a gestionar y mejorar los que ya tiene”, afirmó.
También puso como ejemplo los caminos rurales, al señalar que la producción agropecuaria trabaja durante todo el año y la infraestructura debe acompañar esa realidad. “No es aceptable que cada vez que llueve haya productores que no puedan entregar el producto de su esfuerzo”, manifestó.
El déficit y el tipo de cambio
Ferber vinculó parte de los problemas de competitividad con el desequilibrio de las cuentas públicas. Señaló que cada punto de déficit fiscal representa aproximadamente US$ 900 millones que el Estado debe conseguir anualmente y sostuvo que, tomando el sector público consolidado, el déficit del último año superó los US$ 3.880 millones.
“Podemos discutir muchas medidas para mejorar la competitividad, pero mientras no ordenemos las cuentas públicas estaremos atacando las consecuencias y no una de sus causas fundamentales”, afirmó.
Sobre el atraso cambiario, dijo que las estimaciones manejadas por ARU ubican al tipo de cambio real aproximadamente 4% por debajo de sus fundamentos. Si bien aseguró que “cada peso cuenta” para productores y exportadores, comparó la situación con otros momentos del siglo en los que los desalineamientos se acercaron al 25%.
A su vez, destacó como un cambio relevante que el Banco Central ya no utilice la tasa de sus instrumentos monetarios para “pilotear” el tipo de cambio. Para Ferber, la discusión sobre competitividad debe incorporar no solamente el valor del dólar, sino también los costos internos que debe enfrentar cada empresa para generar sus exportaciones.
El presidente de ARU también defendió los avances de productividad alcanzados dentro del sector. Señaló que en los últimos 20 años el peso promedio de carcasa de los novillos aumentó 20% y se acerca a los 300 kilos, mientras que los novillos de dos años o menos pasaron de representar el 40% al 60% de la faena.
“Producimos más kilos y lo hacemos en menos tiempo”, resumió.
Ferber destacó además la retención de vientres que se observa actualmente: indicó que en lo que va del año la faena de vacas cayó 17% y la de vaquillonas 7%, algo que, según proyectó, permitirá superar sostenidamente los tres millones de terneros.
Mercados y puerto: “El puerto pertenece al Uruguay”
En inserción internacional hubo reconocimiento al gobierno. Ferber destacó el acuerdo Mercosur-Unión Europea, los avances con el Transpacífico y la solicitud de adhesión al RCEP, y sostuvo que en este período se están capitalizando líneas de trabajo desarrolladas durante años. “Corresponde felicitar al gobierno y felicitarnos como país”, expresó.
Pero inmediatamente vinculó la apertura comercial con la necesidad de contar con una logística competitiva y apuntó al conflicto portuario.
“Cuando el puerto deja de funcionar y aumentan los costos, no pierde solamente un exportador o un importador. Perdemos todos los uruguayos”, afirmó.
Ferber consideró “inaceptable” que el país permanezca “rehén de un conflicto entre una empresa concesionaria y un sindicato” y reclamó al Estado ejercer su autoridad cuando esté comprometido el interés general. También sostuvo que la decisión de establecer un servicio mínimo debió haberse tomado antes.
“El puerto no pertenece ni a la empresa que lo opera, ni al sindicato que trabaja en él, ni al gobierno de turno. El puerto pertenece al Uruguay”, enfatizó.
Jornada laboral y una advertencia por el empleo
Otro capítulo estuvo dedicado a las relaciones laborales. Ferber reafirmó la posición de ARU y de otras cámaras empresariales de que actualmente no están dadas las condiciones para negociar una reducción general de la jornada laboral.
Mencionó como antecedentes los casos de la construcción y de Fábricas Nacionales de Cerveza y planteó que el análisis debe incorporar la sostenibilidad de los puestos de trabajo.
“La verdadera conquista para un trabajador no es solamente trabajar menos horas; es tener un empleo competitivo y sostenible en el tiempo”, señaló.
En el caso particular del agro, aseguró que la escasez de mano de obra ya limita la producción en algunas zonas. Por eso, consideró prioritario modernizar las normas que dificultan la contratación y mejorar la infraestructura que permita a los trabajadores vivir en centros poblados y desempeñarse en el medio rural.
Ferber advirtió además que un aumento de los costos de procesamiento podría terminar favoreciendo la exportación de materias primas frente a productos industrializados, con consecuencias sobre la inversión y el empleo.
En materia sanitaria, Ferber reconoció el compromiso mostrado por el Ministerio de Ganadería y por el ministro Alfredo Fratti frente al problema de la garrapata, pero marcó diferencias respecto a los resultados.
“Transcurrido ya un año y medio de gestión, todavía no se percibe una estrategia sanitaria capaz de generar la confianza y la adhesión necesarias”, sostuvo.
Advirtió sobre las pérdidas de animales provocadas por enfermedades transmitidas por el parásito y la preocupación por la aparición de residuos en carne, debido al riesgo que representan para el prestigio sanitario del país.
También reclamó garantías y proporcionalidad en las sanciones a los productores y defendió una mayor apuesta a la investigación científica. Mientras llegan nuevas herramientas, agregó, el Estado debe aplicar plenamente las que ya tiene y evitar que animales que permanecen en caminos y vías comprometan la sanidad nacional.
Agua: reparos a Casupá y una alternativa desde Juan Lacaze
El agua fue otro de los asuntos centrales. Ferber sostuvo que garantizar el abastecimiento para Montevideo y el área metropolitana debe ser una prioridad nacional, pero pidió compatibilizar ese objetivo con el desarrollo productivo y el riego.
Valoró el apoyo del presidente Yamandú Orsi al riego y las mejoras anunciadas en materia energética, aunque expresó preocupación porque la solución de OSE para el abastecimiento metropolitano se concentre “casi exclusivamente” en la represa de Casupá.
Según Ferber, esa decisión condiciona la gestión de la cuenca del Santa Lucía y genera incertidumbre para las inversiones productivas. ARU propuso evaluar como alternativa complementar esa cuenca mediante un sistema de bombeo desde Juan Lacaze, llevando agua del Río de la Plata hasta Aguas Corrientes.
El dirigente también cuestionó lo que entiende como diferencias entre las exigencias ambientales aplicadas a proyectos privados y las que recaen sobre obras promovidas por el Estado. “Lo inaceptable es aplicar una vara al sector privado y otra al propio Estado”, afirmó.
Sobre cambio climático, Ferber reconoció que los productores están entre los primeros afectados por los eventos extremos y sostuvo que el agro debe asumir su parte de responsabilidad ambiental.
Sin embargo, cuestionó los enfoques que, según planteó, colocan a la producción de alimentos en el centro del problema climático. Defendió el uso de tecnología, ciencia, genética y siembra directa para aumentar la producción utilizando menos recursos.
“El camino no es producir menos ni renunciar a la tecnología. El camino es producir más y mejor”, afirmó.
“Ha llegado la hora de redefinir” Colonización
Hacia el final, Ferber puso sobre la mesa el futuro del Instituto Nacional de Colonización. Reconoció el aporte histórico de la ley que creó al organismo en 1948, pero sostuvo que actualmente sus herramientas no responden adecuadamente a problemas como los minifundios improductivos o la administración de las tierras que ya posee.
Cuestionó además que se destinen crecientes recursos públicos a comprar tierras cuando el país enfrenta necesidades en otras áreas, y pidió buscar mecanismos más flexibles para incorporar productores.
El presidente de ARU planteó que existen dos posiciones extremas: continuar comprando tierras bajo el esquema actual o adjudicar la propiedad a los colonos y cerrar el Instituto.
“Ha llegado la hora de redefinir el rol del Instituto Nacional de Colonización y actualizar su legislación. Entre la inmovilidad y la demolición existe un camino mejor: reformarlo para que vuelva a ser útil al país”, sostuvo.
Los colores debajo del gris
Ferber eligió nuevamente los galpones restaurados de la Rural del Prado para cerrar su discurso, esta vez desde una perspectiva personal. Recordó que comenzó a recorrer el predio siendo niño y que durante años creyó que las tejas de los edificios siempre habían sido grises. Recién durante la restauración descubrió los colores y diseños que permanecían ocultos debajo de lo acumulado con el paso del tiempo.
La imagen le sirvió como metáfora del país.
“Nos acostumbramos a mirarnos como un Uruguay gris, pequeño, limitado y condenado a administrar sus problemas. Los colores siempre estuvieron ahí. Lo que faltaba era retirar aquello que los ocultaba”, expresó.
Para Ferber, Uruguay cuenta con instituciones, capacidad productiva y personas para avanzar, pero las oportunidades no se transforman por sí solas en desarrollo.
“Necesitamos decisiones, responsabilidad y el coraje de cambiar aquello que ya no funciona”, concluyó. “Porque los problemas que son de nosotros, solamente podremos resolverlos nosotros mismos”.