Como en la semana anterior, en la pasada fueron contadas las operaciones en el mercado del ganado terminado a pasto, con la mayoría de los productores optando por no vender a los nuevos precios propuestos por la industria y con una demanda muy disminuida por la suspensión de actividad de varias plantas.
El mercado sigue en formación. Desde las zonas agrícolas hay productores que optan por desprenderse de los animales porque deben liberar las chacras para prepararlas para la siembra de cultivos de verano. Estos deben aceptar las propuestas de los frigoríficos. Quienes no tienen ese apuro en general optan por esperar y agregarle algún kilo más a los animales.
Los pocos negocios que se hacen se cierran a US$ 5,65-5,75 en el caso de los novillos. Incluso algún lote de animales de corral que había optado por vender en el mercado spot se comercializó a esas referencias. La demanda desde el abasto sigue siendo intensa, con negocios por vaquillonas que se cierran entre US$ 5,65 y US$ 5,75, mismo nivel que los novillos. Las vacas gordas buenas se venden a US$ 5,25-5,35.
El rango de precios que proponen las distintas industrias es amplio, algo típico de un mercado que no está formado. En general se pactan los negocios con entradas a una semana, pero hay propuestas de entradas a dos o tres semanas.
No hay expectativas de que la oferta crezca a la brevedad. En general se supone que seguirá siendo reducida hasta al menos principios de noviembre, siempre y cuando las condiciones del tiempo permitan un desarrollo más rápido de las pasturas y que estas se puedan utilizar.
Con los días más largos y temperaturas más altas, considerando la abundancia de agua en el perfil del suelo, la expectativa es que las pasturas comiencen un rápido desarrollo. Habrá muy buen volumen de pasto. Si la frecuencia de lluvias no es tan alta como hasta ahora, se podrá hacer un mejor uso de las pasturas sembradas, pero también comenzarán a aprovecharse mejor los campos naturales.