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La revolución de la colza: con 345.000 hás. es el principal cultivo de invierno en superficie

El cultivo de colza hace algo más de 10 años que se desarrolla en Uruguay, pero el avance registrado en los últimos 4 o 5 años ha sido superlativo, sobre todo en la última campaña, donde duplicó su área. Con valores que dan una rentabilidad buena y beneficios agronómicos sustantivos en las rotaciones agrícolas, la Brassica se convirtió en el principal cultivo de invierno en superficie, segundo en general detrás de la soja, y proyecta al menos, varios años más con los campos pintados de amarillo

Colza

Hace varios años, cuando la soja se expandió por todo el territorio nacional hasta alcanzar picos de hasta 1 millón y medio de hectáreas, nadie pensaba que eso fuera lograble. Luego, en función de distintas variables, fue corrigiendo su área, pero quedó siendo el principal cultivo por bastante diferencia, estable arriba del millón de hectáreas.

En el caso de la colza, hay productores y actores de la cadena que le dicen la “soja de invierno”. Además de tratarse de una oleaginosa también, sucede algo similar: si preguntábamos hace algunas zafras atrás, nadie pensaba que la superficie de este cultivo iba a estar en los números que tiene hoy en día.

El crecimiento exponencial de la colza se ha sustentado en distintos pilares que hacen de ella una opción estructural. El primero de ellos ha sido los valores que ha registrado en el mercado: al día de hoy estamos en el eje de los US$ 500, pero la campaña pasada estuvo en picos cercanos a US$ 700.

A su vez, es un cultivo con costos algo inferiores que los que tiene el trigo y la cebada, pero fundamentalmente calza de forma espectacular en las rotaciones de doble cultivo del país. La colza, al tratarse de una crucífera o Brassica, permite cortar con el ciclo de gramíneas (sea cebada o trigo) en las chacras de invierno, y esto da la posibilidad de un mejor manejo sanitario en las enfermedades y malezas, rotando principios activos y evitando la resistencia a ellos. A su vez, es el cultivo de invierno que se cosecha más temprano, entonces libera los campos para ingresar con una soja casi de primera, además de otorgar beneficios en el rendimiento posterior.

Si vemos los números de 2018, la superficie de colza y carinata oscilaba las 50.000 hectáreas. Para 2019, trepó a unas 75.000 há y en 2020 ya fueron 110.000 há. En 2021 fueron 160.000 há y ya este año fue más que el doble de eso.

En las últimas semanas URUPOV presentó un informe que cruza algunos datos de la venta de semillas con la teledetección por imágenes satelitales. Este trabajo presenta una precisión que se ubica por encima del 97%, y establece que en la campaña que estamos finalizando del 2022 se registraron 344.943 hectáreas de colza en Uruguay.

Estas cifras ubican a la colza rápidamente como el segundo principal cultivo de grano en superficie del país, y el principal cultivo de invierno, superando a los tradicionales trigo y cebada por primera vez en la historia.

“Ha sido muy importante la experiencia de años en la precisión de estos trabajos, hay que transmitir que estas técnicas cada año van mejorando su precisión y es una fuente más de información”, dijo Diego Risso de URUPOV.

“Por el volumen de semilla que había estimábamos entre 320.000 há y 340.000 há de colza, pero confiamos en las imágenes satelitales”, agregó.

Sobre el posible crecimiento de la oleaginosa de cara a los próximos años, Risso dijo que “nunca nadie pensó que la soja iba a crecer tanto y sucedió, y en colza hay muchos “dependes”, sobre todo factores externos que tienen que ver con los precios, además de las propias rotaciones y los planes de uso y manejo de suelos”.

Otro aspecto importante del informe presentado es que si bien la producción se desarrolló sobre 134 suelos coneat, el 50% del área se ubicó en 10 suelos, y el 25% sobre cuatro que son 5.02b, 10.3, 10.12 y 10.8b.

Rendimientos

Si vemos los rendimientos promedio de los últimos dos años (son indicadores representativos, teniendo en cuenta que hubo chacras muy por encima y muy por debajo al tratarse de un cultivo que aún es muy heterogéneo en el país), vemos que en 2020 se alcanzaron unos 1600 kilos y en 2021 unos 1800 kilos. Esto son muy buenas producciones, pero hay mucho espacio para crecer. Al tratarse de un cultivo “nuevo”, los productores no tienen el conocimiento que sí tienen, por ejemplo, en trigo y cebada.

En la presente campaña, las noticias fueron buenas. “En zonas como Soriano y Río Negro, los rendimientos fueron más elevados de lo esperado”, dijo Facundo Capandeguy, director de 3Agro. “Esta zafra primó la cautela porque tuvimos un invierno y una primavera seco como no sucedía hace muchísimos años y porque el año pasado nos enseñó que no es fácil estimar los rendimientos de colza”, agregó Capandeguy.

Con respecto a los rendimientos, el director de 3Agro se mostró optimista de ir explorando un crecimiento con el pasar de las zafras. “Es una muy buena noticia para el país este crecimiento en área porque incorporamos una opción nueva, rentable, compatible y necesaria en las rotaciones, pero tenemos la oportunidad de crecer mucho todavía en los rendimientos: tenemos el cultivo, tenemos el área, tenemos productores haciendo experiencia y otros ingresando al rubro, hay todo por hacer en productividad”, expresó. En el caso de su empresa, este año lanzaron al mercado una nueva variedad y el año que viene seguramente habrá otra, aportando con nuevos materiales a este crecimiento en el área de invierno y especial de colza.

“Mucho más que el principal cultivo de invierno, debemos ver a la colza como el segundo cultivo de Uruguay atrás de la soja”, cerró Capandeguy, quien de todos modos valoró los aprendizajes acelerados en cosecha e implantación, además de control de enfermedades y malezas.

Otra grata noticia para el doble cultivo y la colza en especial, ha sido su expansión a lugares que ya no forman parte del núcleo agrícola del territorio, y en este caso, la zona centro con sus campos mixtos es una de las más beneficiadas. “En rendimientos anduvo mucho mejor de lo que veíamos un mes y medio atrás, cuando veníamos con cultivos más golpeados en la implantación por las heladas y con una seca de primavera que pensamos podía afectar más”, dijo Nicolás Martínez, productor y director de Agromotora Flores.

“Pienso que en el centro la colza ocupó el lugar de puentes verdes que a veces incluso iban a pastoreo. Las distintas variedades le dan la posibilidad de mover la estructura empresarial en invierno y deja un rastrojo amigable y con fecha óptima para una soja casi de primera”, explicó Martínez, quien añadió que se ha comportado de forma excelente en esa zona del país y evita el costo de un puente verde sobre una soja de primera.

“Creo que el crecimiento exponencial ya lo vimos, pero debemos acostumbrarnos a rotaciones cada vez con mayor intensificación y espacio para los 3 cultivos de invierno”, cerró Martínez.

En la zona litoral sur, con foco en Colonia y San José, además de otros departamentos, las conclusiones son similares. “Previo a la cosecha pensamos que íbamos a estar por debajo del promedio de 1800 kilos del año pasado, pero nos sorprendimos por una muy alta frecuencia de excelentes chacras y me animo a decir que los promedios van a estar al menos iguales al año pasado, considerando además que duplicamos el área”, expresó Agustín Uteda, integrante de IPB Semillas.

“Hubo 2 factores que tiraron abajo los rendimientos: las heladas y la sequía, pero los factores a favor más que compensaron. En este caso hablamos de condiciones prolongadas y muy buenas para el llenado de grano en lo que hace a la radiación y la temperatura: hubo condiciones que representaron lo que sucede por ejemplo en zonas del sur de la provincia de Buenos Aires”, añadió.

Respecto del crecimiento, para Uteda el factor que más incidió, entre varios, es que “es el mejor cultivo para casarse con nuestro cultivo rey que es la soja: no hay antecesor mejor”. En este sentido, no ve demasiado espacio para tener un crecimiento muy grande, pero tampoco para que baje considerablemente la superficie. “Diría que la próxima campaña podemos esperar nuevamente en el eje de las 300.000 hectáreas, pero puede volver a sorprendernos”, cerró.

Esta semana se concretó el primer embarque de la zafra con destino a la Unión Europea, particularmente Reino Unido. Uruguay se ha diferenciado por la calidad de la colza que produce, con estándares ambientales y de producción extremadamente altos. Con buenos precios y un lugar preponderante en las rotaciones agronómicas, todo hace pensar en varios inviernos más con el Uruguay pintado de amarillo.

Si bien es un momento de buenos valores, "con ese rendimiento la cuenta es negativa”
Como habitualmente sucede, el inicio se dio en el norte del país, en las chacras de los sucesores de Julio Pinczak
Respaldado en un incremento de precios de las materias primas y posibilidades de financiación, productores renovaron cosechadoras, tractores y sembradoras
INIA aclaró que la carga encontrada en los cultivos es baja
Es productor agropecuario y fue presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz y de FUCREA. Dice que el sector arrocero ha tenido “una evolución brutal y el productor es arriesgado”, y recordó las negociaciones por el precio con Ricardo Ferrés como duras, pero leales: “era un tipo con una menta privilegiada y muy razonable para conversar”. Gigena dijo que se pueden aprovechar mejor los campos y llevar la producción de carne al doble, y para eso es clave invertir en fertilizantes, praderas y aguadas.
Se esperan buenos rendimientos, pero el costo por hectárea trepó en un 30% para ubicarse en los US$ 1.500
Las cotizaciones se ven presionadas ante las expectativas de lluvia en las áreas de cultivo de Argentina
"Se sintió la seca primaveral en que los kilos de uva producidos irán a la baja, pero lo positivo es que estamos frente a una vendimia de excelente calidad", expresó Gutiérrez. La vendimia 2023 está en marcha, y como aprendizaje respecto a las medidas de contingencia, las bodegas requieren también de riego en los casos que se pueda.
El vicepresidente de INIA e investigador del IRI en la Universidad de Columbia expresó de qué forma se pueden establecer las predicciones meteorológicas, aclarando que entre el pronóstico del tiempo (de hoy a 5 o 6 días) y las tendencias climáticas para la próxima estación (aproximadamente 3 meses), es muy difícil pronosticar a ciencia cierta lo que puede suceder con las lluvias, por eso importantes institutos del mundo están invirtiendo mucho dinero para achicar esa brecha. En el caso de Uruguay y el tercer año Niña consecutivo, Baethgen afirmó que no hay humedad en la atmósfera, si bien las tormentas de verano no son fenómenos de gran escala y de golpe pueden caer 50 milímetros, y “te cambia todo”. A su vez, esta seca se está notando más que los anteriores porque empezó más temprano: “en setiembre ya se veía el déficit hídrico en los suelos de Uruguay”.
El agricultor de Soriano expresó que el déficit hídrico está afectando más a las pasturas que a los cultivos, pero hay muchas chacras donde los cultivos de invierno aprovecharon la poca agua que quedaba.
El productor arrocero dijo que se va a llegar al fin del riego porque se tomaron precauciones por encima del promedio, y expresó la voluntad de la gremial de “prosperar con proyectos de represas multiprediales”.
La buena humedad en la siembra proporcionó una ventaja

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