Hacer algo por los demás siempre es hacer algo por nosotros mismos. Nos eleva y nos permite dar algo de todas las oportunidades que nosotros sí tuvimos, pero otros no. Uruguay es productor de alimentos por excelencia. Aún así, lamentables cifras de pobreza infantil azotan a un país que alguna vez se autopercibió como la Suiza de América.
La responsabilidad de esto no es del agro. Mucho menos de aquellos que dedican su tiempo a causas nobles. Pero en vez de perder el tiempo buscando culpables, sí podemos ser parte de la solución.
El Banco de Alimentos es una organización sin fines de lucro que tiene por misión atender las necesidades alimenticias de la población más vulnerable del Uruguay a través de donaciones de alimentos y recursos.
“Nosotros empezamos con las chocleadas, un evento solidario que hacíamos con varias personas para juntar alimento y donar y siempre cosechamos un montón de maíz que nos pasábamos varios días repartiendo”, dijo Billy Battro, uno de los fundadores del Banco de Alimentos en Uruguay. Si bien el Banco funciona desde 2012, durante la pandemia su crecimiento fue exponencial.
“Me acuerdo que nos contactaron de una empresa de cruceros que tenían en el puerto de Montevideo contenedores con la comida del crucero que iba a llegar a Uruguay y que fue desviado. Fuimos de los primeros países en poder donar esos alimentos”, comunicó.
Luego comenzaron distintos convenios y alianzas y el Banco de Alimentos empezó a crecer. Por esto es que hace algunos años la Fundación entrega buena parte de lo que recibe en organizaciones sociales del interior del país.
En 2023 se promulgó la Ley de Donación de Alimentos, que en líneas generales establece beneficios fiscales a las empresas donantes como poder deducir el gasto de IRAE, computar créditos fiscales, evitar costos de destrucción y quedar eximida de toda responsabilidad en el consumo posterior.
Isabel Álvarez comenzó como voluntaria y hoy es la Directora ejecutiva del BDA. “Entré en 2022 motivada por el propósito del Banco. Durante los primeros meses, en las visitas que hicimos a distintas organizaciones sociales, pude conocer de cerca las necesidades del día a día y también la enorme entrega de tantas personas que trabajan para acompañar a quienes más lo necesitan”, dijo.
Sobre el funcionamiento de la Fundación, explicó que el trabajo se organiza en dos grandes áreas. Por un lado, el área social, desde donde se realizan visitas a los centros beneficiarios y a las organizaciones con las que se trabaja, con el objetivo de conocerlas en profundidad.
Por otro lado, están las empresas aliadas, que cumplen un rol clave, ya que son quienes proveen los productos que luego se donan a las organizaciones sociales.
“Uno de los beneficios más importantes para las empresas es que, a través del Banco de Alimentos y con un único contacto, pueden impactar directamente en muchas organizaciones y en miles de personas”, comentó.
Actualmente, el Banco de Alimentos trabaja con 240 organizaciones sociales y realiza un seguimiento detallado del destino de cada donación. “Informamos mensualmente cuántos kilos se entregan, qué productos se distribuyen, a qué organización llegan y a cuántas personas alcanza cada una”, detalló.
Alvarez destacó la importancia de la comunicación para ampliar el impacto del Banco. “Queremos que más empresas conozcan lo que hacemos y se sumen a donar. Hoy, un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se desperdicia, mientras muchas personas pasan hambre”.
A veces, lo que nos parece poco es mucho. “Como productor agropecuario te digo que con 1 hectárea de maíz el impacto es enorme, entregás 80.000 choclos”, aseguró Battro, que dijo que el día de la chocleada llegan más de 100 centros beneficiarios a buscar los choclos.
“Nos llena el alma, yo siempre digo que es casi egoísta esta actividad porque haciendo esto es más lo que recibimos que lo que damos”, indicó.
Para cerrar, Battro remarcó: “Quienes estamos en el ámbito empresarial sabemos que, con acciones relativamente pequeñas, es posible generar cambios muy significativos y contribuir de forma concreta a mejorar nuestro entorno.”
El Banco en números.
De enero a diciembre de 2025, distribuyó 519.849 kilos de productos. Esto significó 1.084.714 platos de comida en todo el país dentro de 232 organizaciones sociales que trabajan directamente con 45.304 personas en situación de vulnerabilidad.
La mayor parte de esos productos son frutas, verduras, lácteos, almacen y bebidas. Un 40% de atención a personas de 6 a 18 años.
En la última campaña de arroz que alcanzó los 12.000 kilos donados, 143 organizaciones atendidas y 24.552 personas alcanzadas.