El cultivo de arroz en "La Querencia", la empresa familiar, tuvo inicio en el año 1975, a partir de la construcción de una represa, la cual en los años siguientes tuvo más de una ampliación.
"La idea original de lo que hoy vino a constituir a Dambo, se empezó a ejecutar a fines de los 80, cuando mi padre alquiló un secador móvil proveniente de Ombúes de Lavalle. El objetivo era disminuir costos de flete y agilizar la cosecha pues la entrega de arroz verde en planta Saman Tacuarembó era demasiado lenta", contó Claudio Escosteguy, director de la firma. "El arroz se cosechaba y entregaba en bolsas de arpillera. La experiencia se repitió por 2 años, si no me equivoco, zafras 1988 y 1989, cuando empezó la instalación de un secador Movigran", sostuvo, con capacidad para 15 toneladas de arroz y un pequeño silo metálico para almacenaje de 300 toneladas.
"Movidos por el deseo de agregar valor a la producción, Zeferino Escosteguy y Teresa Damboriarena, mis padres, con el apoyo de sus hijos Zeferino, quien se encargaba de la chacra y de Pablo Henrique, quien demostraba interés y desarrollaba capacidades en el área electromecánica, dieron inicio después de algunas ampliaciones en el secador Movigran y en los 2 silos pequeños existentes al molino, en "La Querencia", finalmente inaugurado en el año 1992", contó el director de la firma.
La constatación de que la inversión y los costos para mantenerla no se ajustaban a la superficie de la chacra, la cual en "La Querencia", por las condiciones naturales del campo y la rotación con pasturas, no alcanzaba a las 300 hectáreas, llevó a la decisión de incorporar la remisión de un productor vecino. A partir de esa fecha se adoptó un modelo de negocios que fomentaba y apoyaba al cultivo. La remisión de arroz por parte de productores de la zona de Vichadero y Paso Lapuente fue creciendo y la planta cada año incorporaba equipos y estructura para atender a la oferta creciente. Desde los años previos a su inauguración hasta el 1998, cuando sobrevino la primera gran crisis vivida por la familia después de haber ingresado a la actividad comercial e industrial arrocera, "La Querencia" estuvo siempre en obras. En 1997, año anterior a la gran caída de precios del arroz, se construyó otra planta para secado y almacenaje para 9.000 toneladas estáticas, en un campo adquirido por la la familia, en Cerro Largo. Fueron 5 años de precios bajos y muchos productores se vieron obligados a abandonar la actividad.
Apenas en la zafra 2004 los precios internacionales del arroz volvieron a una situación de equilibrio con los costos internos de producción. Si bien desde 1994 la empresa se inicia en la producción de semilla certificada de arroz, con lo cual descubre una de sus principales vocaciones, apenas algunos años después se logra poner en marcha una planta especifica para esa finalidad en "La Querencia".
A partir del año 2005 hasta el 2007 se procesa la sucesión familiar en la administración de la empresa y se inician nuevas etapas de calificación y crecimiento. "Una gran inversión en capacitación del cuadro de colaboradores contribuye a la obtención de las primeras certificaciones a la gestión de calidad, camino sin fin, iniciado en esa época e incrementado hasta la actualidad, orientado por una estrategia de mejora continua", describió Escosteguy. Las normas ISO 9001, HACCP, ISO 22000 y FSSC, han dado la estructura para evolucionar en la gestión y generaron la base para embarcar, este año en nuevos protocolos.
El perfeccionamiento de la infraestructura, asociada al desarrollo profesional y personal en todos los eslabones de la empresa, permitieron el acceso a nuevos mercados en arroz elaborado vía el puerto de Montevideo. Hasta el año 2007 prácticamente el 100% de los clientes de Dambo estaban en Brasil. Actualmente, si bien las cifras oscilan, este destino comercial representa entre un 15 y un 20% de las operaciones de exportación de la empresa. Nuevas oportunidades de negocio se fueron desarrollando a partir del inicio de las exportaciones de arroz cáscara por el puerto de Montevideo a partir de la zafra 2018.
"Desde los tiempos en que la energía eléctrica fue el principal factor limitante al desarrollo industrial, hecho que condujo al desarrollo de fuentes alternativas basadas en recursos renovables, estuvo presente la preocupación con el manejo y aprovechamiento de los subproductos y residuos agroindustriales", describió el director de Dambo. La instalación de una prensa de cáscara de arroz transformó la fuente de energía para el secado de arroz. "Se dejó de usar leña como fuente de calor para el secado y se pasa a quemar cáscara de arroz, un residuo que históricamente se acumulaba en el medio ambiente", aseveró.
Nuevas áreas de captación de arroz se fueron agregando en la zona este del país, hecho que desembocó en la construcción de la tercera planta agroindustrial en Pueblo Rincón, departamento de Treinta y Tres. Sin abandonar la estrategia de búsqueda de mejora en los procesos administrativos e industriales, pasaron a desarrollar un programa de incorporación de variedades especiales de arroz. El objetivo con la incorporación de la genética de arroces cuyas características culinarias atienden a demandas específicas en términos de calidad fue la de ofrecer nuevas oportunidades de agregado de valor a los productores, principalmente en años de bajos precios de las variedades comunes. De esta forma se viene trabajando con arroces destinados a culinaria oriental y europea.
Las dificultades crecientes, planteadas por los mercados internacionales, traducidas en regímenes tarifarios cambiantes, exigencias de calidad y restricciones al uso de determinados principios activos de origen químico, se han venido sorteando con cada vez mayor esfuerzo y visión estratégica. "A pesar de los costos internos que quitan competitividad a la industria nacional, se han creado oportunidades que permiten vislumbrar un futuro complejo, pero posible. Con más de 50 años involucrados en el cultivo de arroz y con ya casi 35 años como molino exportador pasamos por muchas buenas y otras tantas malas. Sin embargo en este tiempo arrancamos comercializando poco más de 1.000 toneladas en los años previos al comienzo de la operación de Dambo a más de 192.000 toneladas en el ejercicio 2022, el de mayor volumen de ventas", relató Escosteguy.
Para cerrar, afirmó que "desde la época en que nuestro eslogan como empresa familiar expresaba una apuesta al campo y a su gente, continuamos construyendo una fuerte, sana y próspera alianza entre dirección de la empresa, sus colaboradores, productores rurales y todas las organizaciones vinculadas a nuestro modelo de negocios. La empresa hoy día, pese a las dificultades, vislumbra oportunidades y mantiene su enfoque realista sobre el sector, redoblando su esfuerzo y siguiendo una estrategia que permita ofertar al mundo un menú de arroces uruguayos de calidad, generados segun estándares internacionales enfocados a la sustentabilidad ambiental, económica y social". Dambo proyecta el futuro con un arroz de frontera pero bien oriental, teniendo un tesoro en cada grano.