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Guillermo O´Brien: "Este ciclo adverso le da la oportunidad al arroz de diversificarse más"

El presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz habló en exclusiva con Rurales El País en la previa de una nueva edición de la Inauguración Oficial de la Cosecha

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—¿Cómo ve la actualidad del rubro?

—El sector primario está en un buen momento, está consolidado y viene de 4 o 5 años con buen resultado. La cosecha pasada fue la más voluminosa de la historia y es consecuente a rendimientos en torno a los 9.000 kilos, consolidándonos entre los 3 mejores del mundo. Esto es producto de años de trabajo e integración entre productores, investigación e industria. Coyunturalmente estamos frente a una crisis de precios, porque cuando la exportación baja el valor de su producto en un 35%, naturalmente estamos frente a una crisis. Es una readecuación entre oferta y demanda en un sector donde somos muy eficientes. Si volvemos a niveles normales de precios, volveremos a tomar impulso. Como todas las crisis tienen su lado bueno, o al menos las personas positivas lo vemos así, el sector también mira de qué forma diversificarse. De estos ciclos en contra ya hubo y van a volver a haber, por eso hay una necesidad de diversificar las empresas, manejar la tierra, el agua, la maquinaria y con ello los ingresos. La realidad ganadera también permite pensar en el engorde a corral, en la recría. Ya hay productores muy diversificados, pero queremos colaborar a escalarlos.

—¿Cómo está la relación hoy en día con el gobierno?

—Es correcta y estamos en búsqueda de una mayor rutina, con más periodicidad para seguir de cerca la situación. Uno entiende que cuando los momentos se complican, tenemos que pensar en reuniones con el alto Poder Ejecutivo para facilitar hacia ambos lados.

—¿Qué puede pasar con el precio?

—Sabemos que vamos a tener que negociar una corrección a la baja, con números a la vista esperamos encontrar un acuerdo rápidamente. Por suerte el sistema tiene previsto mecanismos que dilucidan eso. Pero más allá del definitivo, nos preocupa el próximo provisorio, que es el corazón de la economía del arrocero, el ingreso al 30 de junio. En el Mercosur hace dos meses ya que se está cosechando arroz, especialmente en Paraguay o el norte argentino, está comenzando Brasil y los valores de mercado muestran por debajo de US$ 10 la bolsa. Con los costos a la vista, es terrible. Muestran una ecuación negativa y esa es la preocupación, buscamos gestionar el endeudamiento para componer la próxima zafra con la mayor cantidad de hectáreas posibles.

—¿Cómo va la relación con el BROU?

—Es muy bueno el relacionamiento. El equipo de agro encabezado por Gabriela Fernández está inserto en el rubro y facilita la toma de decisiones. Frente a los problemas que deberá enfrentar el sector como el endeudamiento, habrá necesidad de reestructura y es un actor financiero importante.

—¿La sinergia con la investigación?

—Hay una fluidez que facilita todo. Concretamente en esa búsqueda de diversificación le estamos “moviendo el piso” en el buen sentido al clásico INIA arrocero, porque ese productor hoy está proponiendo crecer en maíz con riego, soja con riego o usar el grano de arroz como alimento animal. Tienen elementos para colaborar, pero históricamente vinculado a la agricultura de secano o nutrición animal han estado estaciones experimentales del litoral o del sur. Con muy buen ánimo estamos poniendo arriba de la mesa la realidad del productor y juntos enfrentaremos eso.

—¿Cómo viene el proyecto que estudia el uso del arroz en alimento animal?

—Este proyecto lo pensamos en 2022, en otra crisis de precios y colocación, preguntándonos si podíamos usar el arroz en otra cosa. Nos acercamos a Álvaro Simeone por su aporte a la alimentación de rumiantes y recordaré siempre su nobleza, me dijo “de arroz no sé nada, pero los invito a aprender juntos”. En ese camino estamos, en años con precios buenos en el exterior era inviable pero esta coyuntura nos hizo reeditar esa relación. Ahora tiene otro envión además que es el precio del ganado. El arroz es un producto que produce arriba del millón y medio de toneladas, con una seguridad de producción muy alta porque se riega a escala y por ende el ganadero sabe que ese grano está. Hoy tenemos una ecuación de maíz a US$ 240 o US$ 250 y el arroz cáscara en chacra lo conseguís por US$ 200. En confinamiento tuvo resultados iguales casi que en maíz y en recría un comportamiento similar al sorgo en grano húmedo. En el Mercosur se va a aprender mucho de esto en los próximos 10 años y será una válvula de alivio, porque cuando el mercado no esté lo que sí van a estar son los vacunos.

—Sobre la Comisión Interministerial del riego, ¿qué rol va a jugar la ACA?

—Lo primero muy bueno es que se crea y se pone al mando a alguien que de riego conoce y mucho como Tabaré Aguerre, productor de arroz, maíz y caña de azúcar. Pero además, conoce los problemas administrativos para que el riego crezca en serio. Primero hay que corregir de base lo que son las tarifas de UTE y aplicarlas al contexto del riego, sino será difícil desarrollar. Hay que simplificar la parte burocrática y creo que está dedicado a eso para después crecer sobre bases mejor afirmadas. Está en un plazo de tiempo normal para una persona que del tema conoce.

—¿Qué pasa hoy con la competitividad y los costos?

—Nos va la vida en esto: atraso cambiario, logística, costos, etc. No podemos solamente depender del dólar en el mundo. Uruguay tiene un déficit estructural que tenemos que entender que es el peor cáncer que tenemos como país y hasta que no lo neutralicemos, seguiremos en una noria sin salida. No se puede gastar más de lo que ingresa, hay que sincerarse y cuidar peso chico y peso grande. A partir de ahí podemos buscar mejoras en otro sentido. En tema logístico toda inversión es un problema porque no tenemos el dinero y no podemos endeudarnos infinitamente, pero naturalmente una mejora en los corredores logísticos, contemplando bitren, tren y tren ferroviario, sería trascendente.

—¿Cómo viene el tema de la certificación?

—Lo poco que pasó es importante. La reciente firma del tratado Mercosur y Unión Europea es importantísima en este proceso. Cuando empiece a correr, naturalmente que todos los productos con certificación avalada van a entrar antes que los otros. Esto confirma el acierto de una decisión de apostar a crecer en esto. De 164.000 hectáreas, Uruguay tendrá 30.000 certificadas esta zafra. Le va a ofrecer a Europa una seguridad de la que piden los mercados más exigentes. Lo veo como un camino sin retorno que ofrece, en función de la realidad del negocio, ya sea más fuerte o más lento, una posibilidad de éxito en la diferenciación frente a otros competidores.

—Más allá de esta zafra, ¿cómo ve las expectativas del rubro en el mediano y largo plazo?

—Creemos que de mediados del segundo semestre en adelante se deberían empezar a recuperar los valores porque se van a licuar los sobre stocks y se va a nivelar la oferta con la demanda. La próxima siembra del Mercosur tendrá menos área y eso de por sí es sinónimo de un menor saldo exportable y se lee en los mercados compradores. Veo un año duro por delante pero con un horizonte que tiende a nivelarse. De todos modos, apostar a una diversificación nos permitirá estar mejor preparados a eventuales crisis del futuro.

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