Está dando comienzo una zafra de terneros que muy probablemente, cuando se le pase raya allá por el mes de mayo, pueda ser catalogada de histórica. Y no solo por la fuerte valorización de todas las categorías de ganado desde mediados del año pasado, sino también porque se tratará de una zafra con una cuantiosa cantidad de animales.
Al precio de la reposición le llevó 15-20 días reaccionar a la fuerte escalada del ganado a faena. El gordo empezó a subir a principios de año, en tanto que la reposición comenzó a valorizarse ya entrada la segunda quincena de enero y no solamente en términos absolutos, sino también en la relación con los animales terminados. La zafra de comercialización de terneros comienza con valores que, en promedio, oscilan en los US$ 4,00 el kilo, con picos que por primera vez en la historia alcanzaron los US$ 5,00 para animales livianos.
La relación de reposición escaló de 1,15 a mediados de enero a más de 1,30 en los primeros días de marzo. Van ya 8 meses con el novillo por encima de los US$ 5 el kilo y se consolidan expectativas de que estos valores se mantendrán en el mediano plazo, lo que da más seguridad a la hora de pujar por animales que estarán prontos dentro de más de un año.
Hay una intensidad expresiva en la demanda por animales para la recría no solo desde las invernadas, sino también desde los corrales de engorde, dejando atrás a la exportación en pie, que está sufriendo complicaciones al momento de participar de las compras a los precios actuales.
Esta zafra de terneros se supone numerosa, en especial en el caso de los machos. La cantidad de vacas de cría era elevada (4,3 millones) y la tasa de destete (de acuerdo con el resultado del Taller de Preñez de INIA Treinta y Tres) también alta, de 82,1%. Considerando una merma usual entre preñez y destete, se estaría por segundo año consecutivo en una generación de más de 3 millones de cabezas.
Teniendo en cuenta las actuales condiciones del mercado, no parece que pueda darse una presión bajista sobre los precios de los terneros en la zafra como consecuencia de una oferta relativamente numerosa.
Más bien, todo lo contrario; el mercado está ávido por animales de reposición y por eso los está pagando a precios históricamente altos.
Lógicamente, cuando se trabe el mercado del gordo habrá un impacto en los precios de la reposición, y en los últimos días al menos parte de la industria frigorífica está intentando dar señales en cuanto a que la tendencia al alza para los precios del gordo se detendrá. Es que el precio del novillo cotiza por encima de la tonelada de carne exportada hace varias semanas y es una relación claramente insostenible en el mediano plazo. De confirmarse, también se estabilizarán los precios de la reposición.
Más allá de esa coyuntura, que la zafra comience con una cotización que se va a ubicar por encima de los US$ 4 por las terneradas livianas es muy auspicioso. Los terneros se van a vender en el entorno de US$ 750 por cabeza, una cotización que, a priori, parece suficiente como para incentivar a los criadores a seguir invirtiendo para lograr una mayor cantidad de terneros destetados también el año que viene. Al fin y al cabo, de eso se trata: que las señales favorables que llegan desde los mercados internacionales se trasladen hasta el primer eslabón de la cadena, la cría, que es, nada más y nada menos, la maquinita de producción.
Los datos de la zafra pasada sirven de base como para hacerse una idea de qué va a estar pasando en la corriente. Las ventas por pantalla, aunque obviamente no son el universo de la zafra, son una muestra representativa por manejarse un volumen elevado de operaciones.
Entre marzo y mayo de 2025 se vendieron en los remates de las tres principales pantallas del país 108 mil terneros y terneras, de los cuales 69 mil eran machos y se comercializaron a un valor medio de US$ 2,96 por kilo y US$ 541 al bulto, además de 27 mil hembras a US$ 2,59 el kilo y US$ 450 al bulto. La venta se completó con lotes mixtos. Se facturaron US$ 55 millones.
Este año se da una singularidad, que es una situación forrajera muy distinta entre la mitad norte del país -virtualmente regada- y el sur, donde la situación de sequía es muy preocupante. Aunque hay pronósticos en cuanto a que el régimen hídrico comenzará a normalizarse estas semanas, habrá diferencias claras en la oferta de ambas regiones, al menos al inicio de la zafra. Los terneros del sur seguramente pesarán menos y su valor al bulto será más bajo. Esto puede generar oportunidades para los compradores.
Este año se supone que se comercializará una cantidad similar que la del pasado, con valores que serán sensiblemente superiores. En principio, alrededor de US$ 750 por cabeza los machos y US$ 650 las hembras.
De confirmarse las mencionadas proyecciones de precios, la facturación en las pantallas por la zafra de terneros aumentaría a unos US$ 77 millones, unos US$ 22 millones adicionales que irán en su mayoría a los bolsillos de los criadores.
Una buena noticia de cara al futuro para que la maquinita de producción siga evolucionando de forma positiva.