La fuerte escalada en los precios de la hacienda a faena, que se extendió durante los dos primeros meses del año, tuvo su primer freno a partir de esta semana. Hay varias plantas frigoríficas que no están proponiendo precios de compra, otras ofrecen 20-30 centavos menos que los actuales, en tanto que algunas pocas manejan los mismos valores que la semana pasada.
La operativa, que ya era escasa como consecuencia de una muy reducida oferta, ahora es aún menor.
Con el cierre de algunas plantas por la licencia anual (caso de las dos del sur de MBRF, Colonia e Inaler), la demanda está algo más comprada, lo que la lleva a intentar bajar los precios de compra.
El mercado en las últimas semanas ha estado claramente recalentado, con el precio de compra de los novillos en una relación casi 1-1 con el de la tonelada de carne exportada, algo insostenible en el mediano plazo.
Los pocos negocios que se hacían al cierre de la semana eran a precios similares a los de la anterior, US$ 5,70 por kilo carcasa de novillos y US$ 5,40 por vacas pesadas. Sin embargo, la propuesta de varias plantas es pagar US$ 5,50 y US$ 5,20, respectivamente.
MBRF quedó con sus dos plantas activas en el norte que, debido a las buenas condiciones forrajeras, es donde hay ganado bien terminado. La situación contrasta con la sequía en la mitad sur, más allá de las más que necesitadas precipitaciones que se registraron en algunas zonas del centro sur y este en el correr de la última semana.
Se ingresó en una pulseada que habrá que ver dónde termina.
En principio, los precios internos de la hacienda están recalentados y justifican una corrección. Pero el motivo del recalentamiento, que es la escasez de animales terminados, persiste, por lo que habrá que ver en los próximos días cuál es la tendencia para los precios del ganado a faena. Por el momento, lo que logró la industria fue detener la frenética escalada de cotizaciones que se extendió por enero y febrero.