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Fuerte impacto de la sequía en los cultivos del sur del país; lluvias son bienvenidas para no profundizar el daño

Si bien se registraron precipitaciones en muchos puntos del país, el perjuicio en kilos de soja y maíz ya está laudado

Soja afectada por la sequía.
Soja afectada por la sequía.
Alexis González.

Las lluvias registradas en las últimas horas, principalmente en el sur del país, llegaron en un contexto crítico para los cultivos de verano, con daños ya consolidados en distintas zonas agrícolas. Si bien las precipitaciones fueron bien recibidas, el panorama productivo continúa comprometido, con fuertes caídas de rendimiento en soja y maíz.

La sequía que se arrastra desde fines de 2025 afectó de forma severa a la zona núcleo agrícola, donde hoy predominan los cultivos con daños irreversibles. En ese escenario, los productores coinciden en que las lluvias permiten frenar parcialmente las pérdidas, pero no recuperar el potencial productivo.

“Bastantes pérdidas, las lluvias llegaron tarde. En la mayoría de los casos los daños ya son sin vuelta atrás, sobre todo en sojas de primera y también de segunda”, señaló Agustín Uteda, gerente de operaciones de Nuseed. En la misma línea, Enrique Carlos Oyharzábal, agricultor de Soriano, resumió el momento productivo: “Que llueva para parar la pérdida de kilos, pero ni por asomo recuperamos nada a esta altura”.

El impacto de la sequía es dispar según las zonas, aunque el diagnóstico general es negativo. En el litoral, se observa una leve mejora hacia el norte, donde las lluvias fueron más abundantes, aunque sin revertir el escenario general. “De Young al norte está el mejor panorama, con sojas de segundas algo más armadas. Pero hay sojas de primera muy afectadas, con mucho aborto y poca chaucha. Al sur de la ruta 20 la situación es muy complicada, tanto en primeras como en segundas”, explicó Rodrigo Rovira, integrante de 3Agro.

En varias zonas, los productores advierten que los rendimientos se encaminan a niveles similares a los de la sequía de 2023, con el agravante de costos elevados que complican la ecuación económica. “Viene muy complicada la situación. En muchos casos los rindes se están acercando a los de 2023. Las lluvias serían bienvenidas, pero ya es tarde: solo pueden evitar que algunos cultivos pasen a forraje y permitan justificar la cosecha”, sostuvo Matías Cafaro, agricultor de Colonia.

En paralelo, el mercado internacional mostró una mejora en las últimas semanas, con la soja alcanzando niveles cercanos a los US$ 400 por tonelada, impulsada por la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, ese repunte de precios no logra compensar la caída en los volúmenes productivos, en un escenario donde la principal preocupación del sector sigue siendo la falta de agua.

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