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Mejoran los mercados, baja el crecimiento

Los precios de varios rubros mejoran, pero las lluvias en el sur siguen muy escasas. Y también se ve escaso el crecimiento de la economía, pese al empuje que dieron en los últimos años los agronegocios.

Nicolás Lussich.jpeg

La incertidumbre en el escenario económico se mantiene, por las preocupaciones en la evolución del dólar, la propia marcha de la economía en general y las circunstancias que están afectando el comercio, tanto a nivel internacional como a nivel local.

En cuanto al tipo de cambio, el equipo económico está satisfecho por haber ubicado al dólar en el eje de los 38.50 pesos (ese fue el cierre esta semana), mientras vigila que las tasas de interés en pesos en el mercado sigan el camino a la baja, que notoriamente han tenido en los últimos días. La tasa de las letras a un año cerró en 5.6% anual en la semana, casi 4 puntos debajo de lo que se pagaba un año atrás. Ante el flojo desempeño de la actividad (con poco crecimiento en los últimos meses) avanzar en la reducción del endeudamiento en dólares y aumentarlo en moneda local parece ser el objetivo priorizado en estas circunstancias.

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Es que -en efecto- la economía se muestra con pocas señales de avance. Esta semana los economistas que consulta el Comité Fiscal Asesor del ministerio de Economía, redujeron de manera significativa sus proyecciones de crecimiento, tanto del desempeño en 2025 -cuya cifra definitiva se dará a conocer en pocas semanas- como en la proyección para este año y el próximo.

Después de un año 2024 de buen aumento del PIB (3,1%) -en parte debido a la recuperación luego de un difícil 2023, pero también por buenos fundamentos de actividad- 2025 fue de más a menos, cerrando el último semestre prácticamente sin crecimiento económico (el promedio quedaría en 2%). Para 2026 y 2027 los expertos proyectan que el crecimiento estará por debajo del 2%.

Esto obviamente puede tener consecuencias poco agradables en el plano del empleo y la actividad en general. Pero tal vez el punto de mayor preocupación sea el fiscal, en la medida que los gastos ya están comprometidos por la ley presupuestal y, además, las jubilaciones -que son el principal componente del gasto estatal- van a crecer de manera significativa este año, lo que seguramente va a incrementar el déficit fiscal, porque la recaudación no reacciona.

Con este panorama parece difícil que se abra un espacio relevante y genuino para una mejora en la competitividad de la economía. Esto preocupa en la medida que se vincula directamente a cómo se va a configurar el mercado cambiario y el propio desempeño de los sectores exportadores, entre ellos los agronegocios.

Mejores precios.

Aún con este panorama local de preocupación, en los mercados internacionales de productos del agro hubo varias novedades positivas esta semana.

En el sector ganadero se siguen afirmando los precios, con el novillo para faena marcando un récord histórico al superar los 5,50 US$/kg a la carne. Es el reflejo de un precio medio de exportación que se mantiene firme en torno a los 5.500 US$/ton. Si bien el panorama global nunca está exento de sorpresas, por asuntos inadvertidos o difíciles de prever, los fundamentos de la producción ganadera mundial siguen exponiendo una demanda que luce más fuerte que la oferta, lo que permite plantear un escenario futuro positivo de mediano plazo.

Precio del novillo.jpg

En el caso de la agricultura, el precio de la soja ha mostrado una trayectoria positiva en las últimas semanas luego de los comentarios de Donald Trump respecto a que China seguirá incrementando sus compras en EEUU, lo que alentó subas en el mercado de Chicago. China cumplió lo pactado el año pasado y compró 12 millones de toneladas y Trump quiere que compre 20 millones este año.

Precio de la soja.jpg

Esto reduciría la demanda china en la región, lo que -en principio- es un factor bajista para los precios regionales y locales. Sin embargo, en el mercado local las referencias mejoraron, siguiendo a Chicago, cerrando la semana con el precio en 385 US$/ton puesta en depósito, por mercadería de la próxima cosecha. Es un precio mejorado que, se ubica por encima de semanas previas y también arriba del que se registraba un año atrás. La agricultura -sobre todo en la zona sur- sigue pendiente de la evolución de las lluvias, pero siempre es mejor un escenario de precios algo más alentador, después de muchos meses de pocas señales alcistas.

Esta semana también hubo novedades positivas en el mercado internacional de productos lácteos, con el precio de la leche en polvo entera superando los 3.700 US$/ton en los remates en Nueva Zelanda (Global Dairy Trade). El resto de los productos planteó tendencias similares, lo que configura ya no solo una recuperación luego de las caídas de fines del año pasado, sino que ya se están alcanzando precios históricamente buenos, por encima del promedio.

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Son noticias especialmente valiosas para el sector lácteo, que está nuevamente transcurriendo el trance de un conflicto gremial irracional en Conaprole (principal empresa), perjudicando la comercialización en el mercado local y generando pérdidas cuantiosas que cargan, obviamente, los productores. Distribuidores sin trabajo, toneladas de producto perdidas y dificultades con clientes y proveedores. Todo por la correcta decisión de cerrar una planta obsoleta en la que, básicamente, no se pierde ni un puesto de trabajo. Si el MTSS no ve esto, es porque cuida otras cosas, pero no la producción.

EEUU, dólar y comercio.

En tiempos de alta incertidumbre global y con un dólar cuyos fundamentos se han debilitado, es un nuevo desafío entender e interpretar la evolución de los precios medidos en dólares, dado que su análisis no tiene el mismo contexto que antes. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho explícitamente que no le preocupa el retroceso del dólar y que incluso “debería estar más bajo”. De manera que los dólares de hoy no son los de antes y esto hay que incorporarlo al momento de analizar las series de precios en moneda estadounidense.

A Trump lo obsesiona -particularmente- la balanza comercial, uno de los ejes sobre el cual ha basado su estrategia geopolítica, desplegando primero una inédita “guerra comercial” contra casi todo el mundo, y luego -con un estilo de negociación impredecible, con amenazas, giros imprevistos y nuevos acuerdos comerciales con varios países.

En este marco, esta semana la Suprema Corte de los EEUU decretó que los aranceles recíprocos que impuso Trump en el marco de sus poderes especiales, no son legales. El presidente estadounidense reaccionó doblando la apuesta; anunció un arancel general de 10% para todas las importaciones y señaló que seguirá imponiendo los aranceles bajo otras condiciones legales.

De todas maneras, en Uruguay no necesitamos a Trump para tener problemas comerciales. Volvió a desatarse el conflicto salarial en el puerto, con paros y nuevas complicaciones para el comercio exterior (importadores y exportadores); mercadería varada, explicaciones inexplicables a los clientes y costos y más costos que recaen sobre los exportadores, ergo, sobre los productores.

El clima meteorológico va y viene. El clima de negocios no mejora.

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