Como ya se ha escrito en esta columna, Uruguay no cuenta con una ganadería que se pueda catalogar de “desarrollada”, pero va camino a serlo, y la terminación a grano tiene mucho que ver con eso, ya que es la forma más directa de acelerar los procesos de recría y engorde y, de esa manera, disminuir la proporción del rodeo de categorías “improductivas”, caso de novillos más añosos. Los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) confirman un sólido aumento de la cantidad de animales certificados como terminados a corral en 2025, determinado por favorables condiciones para el negocio: precios elevados y en constante aumento para los animales a faena y valores de los granos forrajeros relativamente bajos. Pero no se trata de algo coyuntural.
El crecimiento de la terminación a corral es un camino sin retorno. Podrá haber años de mayor o menor aumento, incluso podrá caer en alguno (si las condiciones del negocio no son propicias), pero es una pata que se agregó no tanto tiempo atrás, se comenzó a generalizar a partir de la década pasada con la habilitación de la participación uruguaya dentro de la cuota europea conocida como 481 -de carne de animales terminados a corral- y no tiene vuelta atrás, es un camino sin retorno. Por la sencilla razón de que si se deja de apurar la terminación de novillos jóvenes se crearía un “hueco” en la disponibilidad de animales a faena que sería demoledor para la industria frigorífica. La cadena se volvió dependiente de la terminación a corral para la aceleración del proceso. No sería viable disponer de la cantidad de animales de 2-4 dientes a faena que hay en los últimos años si no fuera por los corrales y, si en algún año esta oferta no está, la faena se hundiría, la capacidad ociosa de la industria frigorífica aumentaría a proporciones insostenibles y muchas plantas quedarían por el camino.
Por lo tanto, es algo que no va a pasar.
En 2025, la relativamente escasa disponibilidad de animales que llegan a peso de faena terminados en pasturas, la intensa demanda internacional y el buen negocio que fue la terminación a grano determinó el aumento en la faena de animales provenientes de corrales certificados.
De acuerdo con datos del INAC, llegaron a plantas de faena 448.103 vacunos procedentes de corrales de engorde certificados, 21% más (78 mil cabezas) que el año anterior y marcando un nuevo máximo para el país. A esta cantidad hay que agregarle otra también significativa que son animales provenientes de corrales no certificados o de animales terminados en semi confinamiento. De acuerdo con estimaciones de Álvaro Ferrés, con más de 30 años en el sector del engorde intensivo, el número total sería del orden de las 800 mil cabezas.
Esas casi 450 mil cabezas provenientes de corrales certificados son 30% del total de novillos y vaquillonas enviados a faena en 2025 y 18% de la faena total, incluyendo las demás categorías (vacas y toros).
Del total de animales terminados a corral, 348 mil eran novillos y 100 mil vaquillonas. Entre los primeros predominan los de 2-4 dientes (240 mil), aunque fue la categoría con más modesto crecimiento respecto a 2024, solo 7%. Esto se debe a que se trata de una generación poco numerosa, impactada negativamente por la sequía de 2023. Para compensar esta escasa disponibilidad se dio un aumento expresivo de los novillos diente de leche de 19% a 62,6 mil cabezas y de animales de 6 y 8 dientes de 53% a 44,8 mil. También crecieron 58% las vaquillonas terminadas a grano, dado que, al haber pocos machos, los feedloteros optaron por terminar hembras.
Uruguay no es un hecho aislado. El año pasado sucedió la propio en Brasil y Paraguay, a la vez que en Argentina la terminación a grano ya es una práctica generalizada. De acuerdo con estimaciones de la firma DSM-Firmenich, en Brasil en 2025 se terminaron en confinamientos 9,25 millones de vacunos, un crecimiento anual de 16%. La expansión no difiere sustancialmente de lo sucedido en el caso uruguayo.
El relevamiento brasileño muestra una marcada concentración: los 100 mayores confinadores reúnen 45% del total del ganado encerrado, lo que refleja un proceso sostenido de profesionalización y mayor escala operativa. En Uruguay no se cuenta con ese dato, aunque es claro que los corrales propiedad de la industria y algunos otros privados concentran también una proporción elevada.
Según DSM-Firmenich, el crecimiento del sector en Brasil se apoya en la adopción de tecnologías nutricionales y de gestión, junto con un contexto de mercado favorable. El informe señala que Brasil atraviesa una “primavera del ciclo ganadero”, con precios que superan los picos de 2022 en toda la cadena, desde el boi gordo hasta el ternero y la carne en el mercado interno.
En Paraguay sucede lo mismo. No se cuenta con datos objetivos al respecto, pero hay estimaciones desde la industria que indican que entre 800 mil y 1 millón de animales faenados en 2025 en algún momento de su desarrollo recibieron granos en su alimentación. No es lo mismo, pero la proporción, considerando la faena total de 2,2 millones de cabezas el año pasado (en plantas exportadoras) es alta.
Son muchos los indicadores que muestran una evolución positiva en la ganadería uruguaya en los últimos años y el corral tiene que ver con varios de ellos. La baja en la edad de faena y el aumento en el peso de las carcasas son los dos más notorios. El crecimiento de la faena de vaquillonas también está atado a la terminación a corral. El aumento de la tasa de extracción está íntimamente relacionado con la baja de la edad de faena.
Para este año la expectativa es que los corrales sigan siendo una salida muy significativa y seguramente creciente de los animales que llegan a plantas de faena. No hay otra forma de sostener la faena y las exportaciones en un contexto de intensa demanda internacional. A pesar de la sequía y de la menor producción doméstica de maíz respecto a lo que se proyectaba, el negocio sigue cerrando con un maíz a US$ 250 puesto en el corral. Se precisan alrededor de 8 kilos de maíz para producir un kilo de carne (números gruesos) y la ecuación actualmente es de 13 kilos de maíz por kilo de carne.
Todo indica que la demanda internacional seguirá siendo intensa y la industria depende cada vez más de una aceleración de la fase de terminación para hacerse de materia prima. No hay forma que el corral baje su participación en la ganadería uruguaya.