Pensar en el Uruguay de algunas décadas atrás era pensar en el tándem trigo y girasol. Luego vino la cebada, creció el maíz y apareció algo de remolacha forrajera. En el este y el norte, predominaban el arroz y las pasturas, mientras que de principios de los 2000 a esta parte, la llegada de la soja colonizó buena parte de nuestro paisaje. Desde hace algunos años, sin embargo, la oferta de cultivos agrícolas creció exponencialmente.
Pensar en nuestra agricultura hoy es entender de arroz, soja, maíz, sorgo y girasol en verano y trigo, cebada, colza, camelina, carinata y lupino en invierno, entre otras opciones y al márgen, por supuesto, de las pasturas.
El avance de la canola
De los cultivos recientes, es el que mayor desarrollo tiene. “El principal cambio fue meter un cultivo de invierno que no sea una gramínea, permite una rotación diferente y con eso se puede cortar el ciclo de las enfermedades y controlar las malezas”, comentó Enrique Carlos Oyharzábal, productor de Dolores que hace años desarrolla el cultivo.
Gabriel Di Giovannantonio, presidente de Cargill Uruguay, agregó que de los “nuevos” es el que tiene una mayor madurez y es más escalable, teniendo ya un flujo importante en el mercado. “Hace 6 años estaba en pañales”, comentó.
Oyharzábal remarcó el valor de la canola en sí misma. “La gran diferencia es que sembrás canola y cosechás canola, con cebada o trigo podés tener problema de calidad, alto DON o algún tema con PH o proteína, en esto creo que tiene una gran certeza y es uno de los principales beneficios de las crucíferas”, sostuvo.
El regreso del girasol
Luego de varios años con presencia casi nula en el país, esta campaña registra 25.000 hectáreas de un cultivo histórico para Uruguay, que además presenta buenas perspectivas de rendimiento para esta cosecha que ya comenzó.
Klaus Hartwich, productor de Young que será el anfitrión de la inauguración de cosecha, explicó algo acerca del mismo. “Soy la cuarta generación de una familia girasolera, en 2009 fue el último año que se hizo por phomopsis y aves, pero en 2019 volvimos”, contó. En 2018 un productor de la zona había hecho 40 hectáreas y ellos se sumaron. En 2019 hicieron 100 hectáreas con semilla argentina, consiguiendo exportar a Estados Unidos. “Hoy mi empresa está en 1.000 hectáreas de girasol”, continuó.
Hartwich dijo que este año “hubo girasoles que se hicieron con 50 mm en verano y se están cosechando con 1.800 a 2.000 kilos por hectárea”, aludiendo a su rusticidad frente al déficit hídrico.
Entre otros beneficios, utiliza distintas ventanas del año en el trabajo tanto de la mano de obra como de la maquinaria. Además, deja un “excelente rastrojo” para pasturas o cultivos. “Es ideal para usar como último cultivo de la rotación e ir a una pastura”, añadió.
La rentabilidad, sobre todo comparada con la soja, incide. Hoy el girasol tiene una referencia de US$ 460 por tonelada, pero premia con dos puntos porcentuales por cada punto porcentual que se logre encima del 42% de materia grasa. Según Alejandro Solsona, directivo de Copagran, esto se ha logrado de forma sostenida en los últimos 3 años. Este año entonces, se podría esperar un ingreso de US$ 550 por tonelada a muchos productores. “Hay que dar el salto para exportar, se debe un análisis como lo tuvo la canola”, agregó Di Giovannantonio.
La sorpresa de invierno: carinata
Con casi 30.000 hectáreas en 2025, es la sorpresa del invierno. “La carinata se desarrolla como búsqueda de combustible de avión (SAF), queremos ver desde la compañía cómo funciona en Uruguay en las rotaciones, en qué campos y cómo nos adaptamos a sus normas de certificación”, indicó Di Giovannantonio. El foco en el ambicioso plan piloto del año pasado estuvo en el flujo comercial, la logística y la agronomía.
“Tiene un resultado parecido a la canola pero con un 15% más de precio”, dijo Oyharzábal. La referencia hoy oscila en el eje de los US$ 540 por tonelada.
Explorar la camelina
Es un cultivo de invierno de ciclo corto, que puede sembrarse a fines de junio y cosecharse en octubre o principios de noviembre. “Es un cultivo nuevo en el mundo, una oleaginosa de invierno que tiene un 30% a 40% de aceite y se usa para biocombutsible de avión”, dijo Germán Bremermann, gerente comercial de Barraca Erro.
Según dijo, está en una etapa muy primaria. “Está todo por hacerse, es de nicho pero tiene demanda y no compite con cultivos que van a la alimentación humana, eso es bueno”.
Las referencias de precio están fijadas a la posición de soja Chicago en diciembre, pero afirmaron desde Erro que correspondería trasladarla a la pizarra de Matif por ser mercado de aceites.
Sorgo pierde terreno contra la tecnología del maíz
El sorgo ganó protagonismo en aquellas zonas del país donde los campos con menores requerimientos no permitían el desarrollo del maíz. No obstante, frente a la ausencia de mercados (aún a pesar de abrir la exportación a China), los altos costos y el avance tecnológico del maíz, volvió a perderlo. “El sorgo tiene un costo de US$ 900 frente a US$ 1.200 de maíz en el este, siendo que el maíz de segunda funciona mejor por la tecnología que tiene”, dijo Gustavo Ferrari, productor de Lavalleja y Treinta y Tres.
La exportación no se consolida y la rentabilidad está comprometida. “Con 6.000 kilos empatás, si secas y pagas flete quedás afuera”, agregó. Según Ferrari, un maíz de 6 o 7 toneladas en el este lo supera en rentabilidad.
Lupino: un cultivo de servicio de invierno con renta
El lupino es una leguminosa de invierno que se planta a fines de abril y se cosecha a mitad de noviembre para obtener los mayores potenciales de producción, si bien en la práctica esas fechas se pueden correr a una siembra de fines de abril, mayo o hasta junio.
“Es un cultivo de renta porque produce un grano forrajero de alta calidad proteica y energética”, explicó Jorge Foderé, integrante de Megaagro. Además de eso, aporta en la rotación del sistema. “Es un cultivo de servicio con renta, aporta nitrógeno y tiene muchos beneficios”.
Foderé explicó que es un cultivo barato, “el mayor costo es el primer año en la siembra con la semilla por la densidad, lleva 120 a 130 kilos por hectárea, pero el 70% u 80% de los productores ejerce el derecho de uso propio las veces siguientes, pagando regalías”, remarcó.
A su vez, “tiene pocos requerimientos de fertilización al ser leguminosa y lleva pocas acciones en el ciclo, con menos de US$ 400 puede hacerse”, sostuvo.
El mercado interno tracciona con fuerza: un 80% del área que se hace es para consumo propio en encierros o tambos. “Hay más de 10.000 toneladas en el mercado interno”, sostuvo el integrante de Megaagro.
De todos modos, se está trabajando en planes de exportación que sean significativos. “Mercado internacional hay, si bien ahora hay precios bajos al igual que pasa con la soja, pero tenemos que conseguir el volumen para poder concretar más exportaciones”, remató.