Ganadería

Daniel Pereira: “Los productores buscan características a mejorar, más que razas”

Es médico veterinario, ex docente e investigador de la Facultad de Veterinaria. Hoy, en conjunto con un técnico australiano y otro neocelandés, trabaja para el Departamento de Agricultura de las Islas Falkland/Malvinas, aportando la experiencia de tres países de vanguardia en producción ovina. “Con relación a Uruguay hay una serie de enfermedades que las majadas no tienen, como sarna, piojo y pietin. También hay ausencia de bicheras (gusano barrenador)”, remarcó el experto. Sostiene que en el marco de un esquema productivo orientado a las lanas finas, en las islas “hay espacio para los bovinos” para poder controlar y mejorar las pasturas existentes.

Pablo Antúnez. 

-¿Cuáles son los aspectos que más preocupan a los productores en las islas?
– La mortalidad ovina, especialmente en corderos y la deficiencia mineral. Hay que ver qué está pasando y qué hacer.
Hay zonas donde las majadas tienen carencias de Cobalto y de Selenio -esencial para la reproducción-, pero no es en todos lados y no es con la misma intensidad. De acuerdo con eso y siguiendo algunos estudios que hay en las islas, es que uno va tratando de ir planificando la sanidad.

-¿Cómo se solucionan esas carencias de Cobalto y Selenio en los ovinos?
-Es muy común suplementar con bolos de Cobalto y Selenio . El animal los traga y eso dispersa el mineral durante un período de un año o dos. Hay otros bolos que tienen una menor duración.

-¿Cuáles son las enfermedades más comunes?
-Son muy pocas las enfermedades y esa es una gran ventaja productiva. Con relación a Uruguay hay una cantidad de enfermedades que las majadas de las islas no tienen y otras que las han logrado erradicar.

-¿Por ejemplo?
-Sarna y piojo no existen. Lombrices son pocas porque el clima las liquida. No existe el pietin, no existen las bicheras (gusano barrenador). Son majadas saludables y el principal problema que enfrentan es el nutricional. Por más que haya brotes de lombricocis, son menos frecuentes que en Uruguay y no tienen el tipo de lombriz que en Uruguay produce mortalidad, que es la lombriz del cuajo.

– ¿Y en cuanto a predadores?
-Son pocos. Zorro en algunas islas y rapaces que predan sobre los corderos débiles, pero hay otros problemas que causan mortalidad de corderos, como las zanjas que se forman en los campos, donde el agua va socavando. Esas zanjas son causales de mortalidad de ovinos. No hay robos.

-¿Conocía el sistema productivo antes de venir a trabajar con los productores?
-Sobre el sistema productivo sabía, más o menos, como funcionaba. Me encontré con un grupo de gente excelente, tanto en lo técnico, como en lo humano. Eso es fundamental cuando vas a un país con otro idioma y donde hay muchas cosas que funcionan diferente. También hubo muchas cosas que fui descubriendo y que me llamaron la atención, como el tipo de pastura que es bien diferente a Uruguay.

-¿Qué señalaría como medidas de manejo diferente a las que se aplican con las majadas en Uruguay?
-Se encierran las majadas muy pocas veces al año. El calendario tradicional de las islas es un mundo aparte y hay que moverse en esos esquemas.
Por el clima, por la escala de los establecimientos -14.000 hectáreas promedio con 9.000 ovejas- y por la mano de obra (cara y escasa), las majadas se mueven muy pocas veces por año.

-¿Cuáles son?
– Básicamente para esquilar, luego se concentra en algunos lugares para los destetes, también se junta para echar los carneros. Señalada, destete y esquila son los momentos claves donde se junta la majada. En la esquila se pierde entre 10% y 15% de los corderos, no tan diferente a lo que sucede en Uruguay y con mayores problemas al momento de producir. De abril a septiembre (invierno) está prohibido por ley esquilar.
Se dosifica alguna vez por año, pero hay gente que dosifica en la señalada a los corderos y otro que no dosifican. Hay que investigar un poco a ver si necesitan dosificar y hasta qué grado las majadas necesitan ser dosificadas tomando en cuenta las condiciones de manejo de los animales.

-A los uruguayos nos sorprende mucho el tipo de ovino que se explota aquí en las islas, porque en Uruguay es bien diferente. ¿Qué destacaría en ese sentido?
– Predomina un animal que está entre Merino e Ideal, no se vuelcan a ninguna raza pura. Aquí los productores eligen la característica que quieren mejorar y van eligiendo animales de semen importado en general, con las características que quieren o compran en el campo experimental (Saladero Farm que es del gobierno). Ellos quieren establecerse en un punto de finura intermedio entre Ideal y Merino (la finura promedio va de 22 a 24 micras y se piensa bajar hasta 19). Si es un Merino tiene que ser de buen cuerpo, adaptado al clima, no puede ser un animal de poco hueso. Tienen animales muy finos y de buenos esqueletos (grandes y fuertes), porque es duro el invierno y caminan mucho.
Se inseminan cada año entre 4.000 y 5.000 ovejas vía intrauterina y con semen Merino importado de Australia.

-También llama la atención la cara destapada
-Es fundamental en las islas. Es una característica importante, porque los animales caminan mucho y porque hay lugares donde caen en las zanjas (se forman naturalmente en los campos por la acción del agua subterránea que baja desde las montañas).
-Son años históricos para las lanas finas, con precios altos y en estos sistemas productivos la prioridad es la lana fina.
-Los productores están mejor que nunca con estos precios, porque en las islas se afinaron las majadas en el momento justo en que la lana fina aumentó de precio (cobran alrededor de US$ 6 con barriga y garreo y las mejores, en la zafra anterior llegaron a US$ 13 por kilo). Hicieron una gran inversión en mejoramiento genético, importaron mucho semen congelado de Australia, bajaron la finura todos los productores, en mayor o menor porcentaje. Hoy todos están cosechando esos beneficios en los predios.

-¿Y la carne ovina?
– El frigorífico (Falkland Islands Meat Company) está empezando a trabajar con mayor volumen y eso es bueno para el productor local, porque hasta ahora el 90% del ingreso es la lana y ahora vale. Nosotros consideramos que la carne ovina tiene que ser el otro soporte de la producción. Antes no había mercado para ciertas categorías o no daban los precios para llevar los animales a frigorífico porque el costo de flete era alto. Desde la isla oeste hay que pasar las ovejas en un barco y eso tiene un costo (hoy el frigorífico
subsidia el 40% del flete). En caso de la carne, a veces no daban los precios para mandar las ovejas a faena. Actualmente, aún los mínimos precios -las ovejas valen US$ 12 y los capones US$17- dan como para que la gente extraiga y haga dinero por cada animal.

-El principal problema de los suelos de las islas es la acidez. ¿Qué diría en cuanto a la cantidad de forraje producido por año?
-La cantidad de forraje producida por año es bastante menor que en Uruguay y la calidad de la pastura también, hay variaciones pero permiten mantener media oveja por hectárea (en algunos suelos) o una oveja cada dos hectáreas. Eso indica que hay que tener mucho más campo para poder vivir. Eso también hace que los campos sean más extensivos, que el manejo sea extensivo y el invierno es muy complicado. En esa época del año no se puede trabajar en el campo, como trabajamos en Uruguay.

-¿No dan los costos como para hacer mejoramientos extensivos?
-El problema es la acidez de la tierra y no todas las pasturas mejoradas funcionan. Hay que elegir muy bien. Son dos o tres alternativas bastante claras y el resto tienen algunas pasturas naturales que con buenos manejos del pastoreo las pueden proteger y recuperar. Tienen un tipo de forraje que estuvo presente en toda la costa de las islas y están haciendo esfuerzos por restringirle el pastoreo y dejar que se recuperen.

-¿Hay oportunidades para el vacuno en un esquema productivo tan lanero?
-No tengo dudas que en muchos de estos campos, con algo de vacunos, utilizarían mejor el pasto que tienen. Es un país muy ovejero, pero eso va de la mano del mercado, de lo que puede hacer el frigorífico. Esa industria quiere que comience a crecer la producción vacuna. Es una especie bastante desconocida, a la gente le gusta las ovejas, pero para mejorar la productividad, un porcentaje de bovinos le haría más campo al ovino y equilibraría ciertos tapices que tienen mucha altura y están bajos de calidad.

-¿Le recomendaría a otros técnicos uruguayos venir a trabajar a las Falkland Island/Malvina?
-No es como irse a trabajar a Australia y Nueva Zelanda a probar suerte.
Habría que hacer un esfuerzo coordinado entre instituciones y ver de qué manera se puede hacer un intercambio entre los dos países. Tienen que ser algo planificado y con cuidado. Acá es todo diferente. Hay que ir con pasos lentos pero seguros. Necesidad de mano de obra hay y sería bueno que viniera gente a trabajar, a aprender y a realizar alguna contribución, fomentando un intercambio entre los dos países.