Parece ser un escenario que se repite en el Uruguay productivo, más allá de los años y más allá de los cultivos. Cuando los precios no acompañan y los costos ahorcan, la mejor defensa que tiene el productor es contrarrestar este panorama con productividad, calidad y muchos kilos. ¿La buena noticia? El arranque ha sido promisorio para los cultivos de invierno y el conocimiento de los agricultores permite soñar con una buena cosecha.
Las condiciones de siembra en el mes de mayo fueron muy buenas y el arranque para las colzas tempranas y cebadas sembradas en fecha es favorable. Quizás el trigo es de los tres el que quedó más rezagado en avance de siembra e implantaciones, coincidendo con ser el que tiene los números más justos en su rentabilidad.
Las heladas sufridas en los últimos días complicaron algunas chacras, en especial las más tardías, las que tenían mucho rastrojo acumulado del verano o las de zonas bajas. De todos modos, los daños no serían en muchas hectáreas. También es necesario que se registren algunas precipitaciones en alguna zona del país para seguir con el buen escenario productivo.
Contexto. Según datos de DIEA, la superficie de invierno en 2025 tuvo 678.448 hectáreas. El trigo marcó 283.651 hectáreas, alcanzando un rendimiento promedio de 5.040 kilos, siendo récord histórico para nuestro país. La cebada cervecera tuvo 153.653 hectáreas, con una media de rinde de 4.711 kilos. En colza y carinata se registraron 211.717 hectáreas y el promedio de rendimiento se ubicó en 1.752 kilos.
Para esta zafra, visto y considerando los precios de los granos y los costos de siembra, habría un corrimiento interesante hacia las brassicas. Es preciso tener en cuenta que el cultivo comenzó con valores de referencia de US$ 550 o incluso por encima de eso, que los fertilizantes por el conflicto en Medio Oriente llegaron a tener incrementos de hasta un 30% o 40% y que se pronostica un Año Niño. A eso podríamos sumar la suba en el precio de los combustibles y es un combo muy negativo para la rentabilidad de los cultivos de invierno, pero comprometería más al trigo y cebada con este panorama.
La colza y la carinata se movieron este ciclo entre US$ 540 y US$ 560 por tonelada, valores que reordenaron las planillas de los productores, si bien en los últimos días hubo un descenso. Por eso, muchos productores no solo tomaron la decisión de sembrar más área, sino que una vez que vieron que los nacimientos eran buenos tomaron posición en el mercado.
Alexis González, productor y asesor del litoral, dijo a Valor Agrícola que redujo su área de trigo en un 20% y la cebada en un 10%, mientras que en colza creció un 25%. Luis Simean, gerente comercial de Copagran Paysandú, comentó que las brassicas ocupan entre un 40% y un 50% de la superficie, mientras la cebada lo hace en un 30% o 35% y el trigo apenas un 20%. Gabriel Carballal, productor de Soriano y Flores siguió en esta línea, “cayó el área de gramíneas y sube de forma importante, el área de brassicas”, comentó en Valor Agrícola, aunque advirtió que la carinata enfrentó un obstáculo puntual: hasta avanzada la campaña no había certeza sobre qué exportador tomaría la producción, lo que volcó parte del área prevista hacia la colza.
Equilibrio. Como se mencionó anteriormente, la mayoría de los costos se incrementaron, principalmente los de los fertilizantes y los de los combustibles. Si a esto sumamos un trigo en el eje de US$ 210 y una cebada cerca de US$ 230, los rendimientos de equilibrio son muy altos en cualquiera de los dos casos. González ubicó precisamente este punto de equilibrio en 5.200 kilos para trigo y la cebada entre 4.700 y 5.000 kilos.
La urea ha tenido su incidencia en esto, ya que su encarecimiento generó en algunos casos un incremento de hasta US$ 100 frente al año previo, y si bien ahora se registra nuevamente un descenso, muchos productores hicieron sus compras con estos precios.
La colza por su parte, tiene un valor de referencia de US$ 530 y esto permite, incluyendo un menor costo de siembra, rendimientos de equilibrio que se ubiquen entre 1.700 y 2.000 kilos, cerca del promedio del año pasado, por ejemplo. La carinata en tanto, al necesitar menos tecnología, podría ubicar sus puntos de equilibrio en 1.500 kilos.
Apuesta. El escenario es justo para los cultivos de invierno, especialmente en trigo y luego cebada. En colza, la situación es algo mejor, pero tampoco es ampliamente favorable. Los agricultores enfrentan un invierno con altos costos, precios relativamente bajos y el enorme desafío de producir muchos kilos. Luego de un verano difícil, sortear este invierno de la mejor forma posible será clave para las empresas.
Exportaciones: soja bajó, colza y carinata fueron sorpresa
Las exportaciones agrícolas uruguayas mostraron señales dispares en junio de 2026, según el informe mensual de comercio exterior de Uruguay XXI.
La soja fue el grano de mayor peso, con ventas por US$ 157 millones, siendo el tercer producto exportado del país, aunque con una caída interanual del 53% frente a los US$ 336 millones de junio de 2025, explicada por una menor área sembrada y peores rendimientos como consecuencia de la sequía. China concentró el 70% de esos envíos, pero explica también en parte esta menor demanda.
En el acumulado del primer semestre de 2026, por su parte, las exportaciones de bienes alcanzaron US$ 6.585 millones, un 1% por encima de igual período del año anterior, con la soja todavía entre los cinco principales rubros pese a su retroceso.
De cara al resto del año, Uruguay XXI proyecta una caída cercana al 35% en las colocaciones de soja, hasta unos US$ 933 millones, por una producción estimada 38% menor, mientras que la colza y la carinata se perfilan como la gran sorpresa agrícola del ejercicio, con un crecimiento proyectado del 125% hasta US$ 241 millones. Esto ya marca, en gran medida, la realidad que vienen atravesando las brassicas en nuestro país desde hace algunos meses.
En trigo, los embarques de la última zafra sumaron unas 913.000 toneladas entre noviembre de 2025 y junio de 2026, por debajo de las 1,03 millones de toneladas del ciclo previo.
Crecimiento moderado y retroceso para el agro
EEn el primer trimestre de 2026, la economía uruguaya creció en torno al 0,9% interanual, según las Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay, en una leve señal de recuperación frente al estancamiento de 2025.
El sector agropecuario, en efecto, fue uno de los que más restó y tuvo su impacto: el valor agregado de Agropecuario, Pesca y Minería cayó 3,7% interanual, con la agricultura como la actividad más golpeada por la menor producción de soja y arroz a causa de la sequía. La ganadería también retrocedió, aunque en menor medida, por la caída de la faena vacuna. Esto fue parcialmente amortiguado por la lechería y una mayor remisión de leche a planta.