Se transita un año para encuadrar en lo que a precios del complejo ganadero refiere. Los novillos especiales de pradera llegaron al inusitado precio de US$ 6 el kilo carcasa (ver nota aparte) y esto ha sido acompañado por una valorización muy significativa de todas las categorías, tanto de reposición como de cría.
En el último año, comparando los precios promedio de las distintas categorías entre setiembre de 2025 a agosto de 2026, comparados con los de los 12 meses anteriores, las categorías de reposición y cría gozaron de significativos aumentos de entre 26% y 43%, con las categorías de cría en general con aumentos porcentuales mayores que en el caso de los machos y animales de invernada.
En la misma comparación, los precios de los animales vendidos a faena gozaron de aumentos proporcionalmente algo inferiores. Los novillos especiales y las vacas pesadas aumentaron en el entorno de 22% anual.
Por lo tanto, los precios de las categorías de cría e invernada subieron más que los de las destinadas a faena, lo que de por sí habla de un mercado muy demandado de animales para el campo o para los corrales. Pero, entre las categorías de reposición y cría hay una clara mayor valorización de estas últimas, lo cual refleja el sesgo que el país está tomando hacia una fase de recomposición de existencias vacunas, o al menos, de crecimiento del rodeo de cría.
Considerando los remates por pantalla de los últimos 12 meses (sep25 a ago26) respecto a los 12 meses anteriores, el precio medio de las terneras es el que más aumentó, 43% anual. En el último remate de Lote 21 se dio el inusitado hecho de que el promedio de las terneras superó al de los machos de la misma generación.
No se trata de una coyuntura, sino que, analizando plazos más amplios, se advierte claramente una mayor valorización de las terneras (43% anual) que de los terneros (34%).
Las tres categorías que más aumentaron de precio en la mencionada comparación fueron de hembras, las terneras, las vacas preñadas y las vaquillonas de 1-2 años. Recién después vienen los terneros y los novillos de 1-2 años.
La fase de recomposición de existencias se refleja claramente en estas tendencias, tanto en el aumento de precio de las categorías de hembras como en una disminución de la oferta de categorías próximas al entore, caso de las vaquillonas de más de 2 años y las vacas preñadas, cuyas ventas disminuyeron 36% y 22% en la comparación anual, respectivamente.
No es el caso de las terneras, cuyos precios aumentaron a pesar de que creció la oferta. La competencia entre la cría, la recría para los corrales de engorde y la exportación en pie impulsó los precios de esta categoría a pesar del aumento de la cantidad de animales vendidos. De todas maneras, su oferta creció menos que la de los terneros machos, lo cual refleja también claramente una mayor retención de hembras por parte de los criadores.
En el otro extremo, las vacas de invernada son las que menos aumentaron de precio, 26% anual. Seguramente el hecho de que su demanda es más restringida, dado que no son animales demandados por los corrales de engorde, haya determinado este menor aumento del precio. La oferta de vacas de invernada en los dos últimos años fue prácticamente la misma. La brecha respecto al aumento del precio de la vaca preñada (40%) se podría decir que es la diferencia que hoy está pagando el mercado por categorías destinadas a la cría respecto a las que tienen destino de frigorífico.
La relación de reposición (cociente entre el precio del kilo en pie del ternero y del novillo gordo) es la base de esta valorización relativa de la cría. Por más que el ganado a faena alcanzó niveles de precios históricos, la suba de los terneros ha sido relativamente mayor, por lo que la relación de reposición avanzó a máximos desde 2023, oscilando en el entorno de 1,35-1,40, o sea, 35-40% más caro el kilo de ternero que el del novillo gordo.
Este es el incentivo necesario para los criadores para mantener más vacas en el rodeo de cría. Y, gracias a los altos precios del ternero, tomar las medidas de manejo y realizar las inversiones necesarias en el esfuerzo por hacer que esas vacas se preñen durante el entore. Y si se preñan temprano, mejor.
Los machos tienen un solo destino, que es el frigorífico. Las hembras, en cambio, tienen dos, que son la faena o mantenerla dentro del rodeo de cría. Esa decisión de los criadores es lo que define el ciclo ganadero. Cuando el ternero vale, tienden a quedar más vacas en el rodeo de cría, disminuyendo la oferta de animales a faena, con el consecuente recalentamiento de ese mercado.
El ciclo ganadero se da en todas las ganaderías del mundo y tiene mucho que ver con decisiones que se toman hoy y que su realización se da varios años después. Lo interesante en este momento es que toda la región transita hacia una fase de recomposición de existencias. Lo que unificó los ciclos seguramente haya sido el alto precio de la carne en el mercado internacional, un aliciente para tener una mayor cantidad de terneros que se da en los cuatro países del Mercosur. Lo interesante es que eso determina una reducción de la producción en toda la región, con el consecuente impacto negativo en el saldo exportable en la principal región proveedora de carne vacuna al mundo. Un factor alcista para el mercado internacional que se suma a los altos niveles de demanda desde varios de los principales compradores.