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UPIC: tres décadas de aportes

Con la 27º Jornada Anual, la UPIC_festejó sus 30 años, brindando datos y coeficientes técnicos

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El ingeniero agrónomo, grado cinco, Álvaro Simeone realizó su maestría en el extranjero y volvió a Uruguay en 1995, y allí percibió que “no había una línea de investigación especializada en producción de ganado de carne en la Facultad de Agronomía, entonces, lo que hicimos fue fundar la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC)”, comentó.

En el inicio, la Unidad “comenzó como un proyecto de validación de tecnologías ya existentes, o sea para producción de pasturas y para la suplementación con alimentos concentrados. Después empezamos a desarrollar una línea de investigación aplicada. La UPIC servía como marco para ir realizando trabajos de investigación y evaluando diferentes alternativas tecnológicas”.

“Lo que tenían en común todas esas líneas era la generación de coeficientes técnicos para que los empresarios ganaderos tomen decisiones a nivel de sus sistemas de producción”, expresó Simeone.

A modo de ejemplo, el especialista sostuvo que “una suplementación de un ternero sobre campo natural, ¿cuánta plata deja? Para saber eso, primero tenemos que generar el coeficiente técnico, donde había un antecedente de investigación a través del trabajo de Graciela Quintans, y nosotros le pusimos el autoconsumo y la regulación con sal en ese comedero de autoconsumo. Entonces, le fuimos agregando pasos para mejorar el resultado económico de las empresas ganaderas”.

Además, sobre la mitad de la década de 1990, se fundó la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural, con Álvaro Ferrés y otros productores referentes. “Paralelamente a esto, nosotros hicimos un trabajo análogo, pero en términos de generación de conocimiento, investigación, fue algo más bien a nivel de emprendedurismo de empresas ganaderas, nosotros fuimos apoyando ese trabajo con datos de la investigación, en 1995 hicimos una publicación que salió en tres capítulos en la revista Cangüé, que es la revista de la EEMAC. En principio trabajamos con suplementación, que era la demanda que había en aquel momento”.

El proceso llevado adelante durante estos 30 años tuvo que derribar algunos mitos, “se decía que la carne de corral iba a tener olor a chancho, lo cual, por supuesto no es cierto, es la carne más valorada a nivel internacional”.

En el 1999 se marca un punto de inflexión dentro de la Unidad con la incorporación del profesor argentino Juan Carlos Elizalde al equipo técnico, “él nos estimuló a trabajar en la alimentación a corral, en un sentido amplio, o sea no solo en el engorde, sino que también en la recría. Nos dijo queestudiáramos con maíz, en un momento donde lo más común era el grano de sorgo. Hoy lo miramos 30 años después y todas las empresas trabajan con maíz, es muy difícil encontrar al sorgo en los sistemas”. A raíz de esto, Simeone hizo su doctorado en utilización de maíz.
“Hoy miramos para atrás y, modestamente, estamos orgullosos de haber contribuido con un granito de arena con la tecnología que hoy se usa en los sistemas ganaderos”, afirmó.

30 años de hitos

Los aportes de la UPIC a lo largo de estas tres décadas se clasifican en tres áreas: “una es la alimentación a corral en la cría, por el destete precoz a corral, que hoy juega un rol muy importante porque permite aumentar la preñez en las vacas que están en condición corporal subóptima porque si iban a tener un 50% de preñez, aplicando un destete precoz se puede elevar hasta el 90%, y esta herramienta a corral, hace que el ternero en vez de pesar 150 kilos, a los 6 meses pese 250 kilos”.

“El hito dos fueron los trabajos asociados a la alimentación a corral del ternero en invierno, porque desde el punto de vista de la invernada, precisamos que gane peso de forma significativa, y en esto, los encierres de terneros en invierno han jugado un rol muy importante, ahí tenemos el encierre de terneros con autoconsumo, los encierres de terneros con autoconsumo con raciones que tienen la fibra incluida, esta tecnología fue tomada por las empresas elaboradoras de balanceados, donde algunas hacen la ración con cáscara de arroz, otras con grano entero de avena, y esto es a partir de datos generados en la UPIC, por ejemplo, si a un ternero encerrado gana un kilo por día y convierte 5 a 1, entonces aunque la ración valga US$ 400 la tonelada, 0,4x5 me da un costo de alimentación de US$ 2 por un ternero que vale US$ 4”, sostuvo el principal de la UPIC.

El hito número tres está vinculado al engorde a corral, “acá jugó un rol muy importante la utilización de estrategias vinculadas al manejo utilizando el consumo restringido, raciones donde se incorpora el retornable fino que es un subproducto de la industria de la celulosa, antes se lo tiraba en campo y nosotros decidimos incorporarlo en las dietas para que genere rumen y salivación, esto generó una valorización y es un alimento que tiene un valor en el mercado”.
Entonces los hitos que ha dejado la UPIC abarca a la cría, la recría y el engorde. “El enfoque de la Unidad es la generación de coeficientes técnicos para que los productores tengan herramientas para tomar decisiones”.

A lo largo de los 30 años de la Unidad, se realizaron 27 jornadas anuales, las que se caracterizaron por la presencia de un número muy importante de productores, “obviamente esto significa una gran satisfacción, porque los productores se toman ese día de la Jornada para venir a juntar datos y hacen muchos kilómetros para venir, eso para nosotros es una responsabilidad muy grande. Nosotros ponemos la información a disposición, y el productor elige si la aplica o no”.
Por otra parte, Simeone destacó la fuerte presencia de la institucionalidad agropecuaria, “eso es muy importante, porque respeta el libre mercado, pero nos da una solidez internacional a través de la trazabilidad y el estatus sanitario.

27º edición

La actividad del 20 de agosto estuvo dividida en tres grandes partes. Durante la mañana, el eje fue la alimentación a corral. Simeone realizó un balance de la tecnología generada por la UPIC, mientras que Juan Carlos Elizalde analizó la evolución y situación actual del corral en Argentina. Pedro Simeone, quien realiza una maestría en Estados Unidos, aportó una mirada sobre el feedlot estadounidense.

Por la tarde se hizo lo que Simeone definió como el “dato duro” de la UPIC, con la presentación de las investigaciones que actualmente desarrolla el equipo. Entre los temas se destaca el uso de harina de camelina, levaduras y otras alternativas vinculadas a la nutrición animal.
El cierre estuvo dedicado a un balance general de la tecnología generada durante las tres décadas de funcionamiento de la Unidad y a discutir las perspectivas de la ganadería.

El futuro de la UPIC

Esta última jornada ha sido una de las más especiales, debido a que fue la última con al presencia de Álvaro Simeone como director y encargado de la Unidad.

Con respecto al futuro de la UPIC, Simeone expresó que “se ha generado un equipo de trabajo que es el que va a dar continuidad a este trabajo, es un equipo joven compuesto por tres colegas: Natalia Zabalveytia, Stefania Pancini y Victoria Burjel. Cada una tiene su perfil, en algunos casos el enfoque es más académico, en otros más productivo”.

“Ellas van a ir reformulando a la UPIC hacia una nueva etapa, quizás sean jornadas bianuales, eso se verá y se irá viendo como se reformulará”, afirmó.

La ganadería que se viene

Por último, sobre el futuro de la ganadería, a criterio del especialista “va a ser con un fuerte grado de especialización, que puede generar cierta segmentación, por ejemplo un productor criador se puede enfocar en producir terneros que salgan con 300 kilogramos, y van a ser terneros con más marbling que otros, entonces el feedlot demandante va a buscar esos terneros, otros pueden producir terneros criados exclusivamente a pastos, que son más livianos pero pueden tener una certificación de carne natural, otro va a producir ganado para enfocarlo en la cuota 481, otro para la Hilton”.

De ordenar las sillas en las jornadas a Nebraska

Pedro Simeone, hijo de Álvaro, ha participado de las Jornadas Anuales de la UPIC desde que tiene uso de razón, aproximadamente desde los 8 años, donde se dedicaba a tareas como repartir revistas o acomodar las sillas.

Actualmente se encuentra cursando un postgrado en nutrición en feedlot en la Universidad de Nebraska, bajo la dirección de un profesor que es un referente de la industria del confinamiento en Estados Unidos. Una vez que finalice el postgrado, el año que viene va a realizar un doctorado en esa misma universidad.

Nebraska “es un estado donde la cantidad de corrales que hay es impresionante”, señaló.
Ahora, en el marco de la 27º Jornada de la UPIC realizó una presentación sobre la situación de los corrales en Estados Unidos, “a nivel emocional y profesional es algo muy importante para mí”.
Consultado sobre la situación del negocio del corral en Estados Unidos, sostuvo que “hasta hace un mes atrás habían márgenes de hasta US$ 200 por animal, al día de hoy ese margen bajó, está entre US$ 30 y US$ 50, incluso en algún caso se empata, pero igualmente todos los corrales están llenos”.

“El corral tiene un rol muy importante en la industria de la carne allá, porque en el eje del 96 o 98% de los animales que se faenan provienen del corral, por lo tanto tiene un rol estructural, no es que vaya variando según las circunstancias”, explicó.

En el país norteamericano el uso de hormonas está habilitado desde 1951, “hay todo un protocolo, donde más o menos el 96% de los animales del país han recibido al menos un implante en su vida, este implante juega un rol muy importante, la eficiencia de conversión tiende a mejorar un 13% , expresó Pedro Simeone.

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