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Trump y el niño

La incertidumbre climática por El Niño tiene en vilo al agro. Pero los vaivenes de Donald Trump no le van en zaga. Por estas horas se celebra que haya invitado a una “hamburgueseada” con carne importada, abriendo una cuota de 300 mil Ton. sin aranceles por 90 días.

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Más allá de los vaivenes de mercados, el clima se ha ubicado en una posición central en la preocupación, tanto de los productores agropecuarios como de la población en general, incluyendo a los gobiernos departamentales y locales, que están haciendo las previsiones para anticipar -en la mayor medida posible- lo que con toda probabilidad va a ser una primavera complicada por exceso de lluvias.

En efecto, los últimos datos de la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera de EEUU (NOAA, su sigla en inglés), que registra las temperaturas del Pacífico y el fenómeno de El Niño, apuntan a una probabilidad del 95% (casi una certeza) de que este fenómeno será muy fuerte hacia la primavera y fin de año (gráfica). Esto implica, a su vez, que es altamente probable que tengamos un exceso de lluvias en los próximos meses, con alta probabilidad también de eventos extremos. La predicción es preocupante porque ya en este cierre del Invierno -fines de julio y principios de este mes de agosto- se han acumulado lluvias que, en muchas zonas, ya suman en lo que va del año lo que corresponde a un año entero. Y todo indica que aún no ha llegado lo peor.

El escenario climático que se avizora seguramente va a complicar a todas las producciones. La ganadería tiene mayor capacidad de maniobra, en la medida que los semovientes pueden gestionarse evitando ser afectados por los golpes climáticos más directos. Es parte de su larga historia de adaptación al clima uruguayo, si bien hoy estamos en otra era, con una ganadería más sofisticada que exige mucha precisión. Hay una particular preocupación por cómo los corrales (feedlots), que están en notorio crecimiento en Uruguay, pueden verse afectados por las lluvias que se pronostican. Lo saben de sobra los productores lecheros: el barrio es enemigo de la producción y resta litros o kilos en el desempeño de los ganados.

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Pero obviamente la producción más expuesta es la agricultura, con la excepción del arroz, que ve cómo se llenan las represas y sube la intención de siembra (el precio ha mejorado). En la agricultura de invierno los cultivos ya están instalados y los productores cruzan los dedos para que El Niño no genere dificultades serias, aunque el pronóstico es amenazante. En el caso de los cereales (trigo y cebada) la afectación puede darse temprano en el ciclo o en etapas intermedias, por problemas sanitarios promovidos por la alta humedad. Asimismo -y es tal vez lo más preocupante- los excesos de lluvias en etapas cercanas a la cosecha pueden afectar la calidad del grano.

En el caso de la colza, hoy el principal cultivo, los excesos de lluvias han generado cierta preocupación, a pesar de que -por ahora- no son efectos graves. Pero si el clima se complica -como es probable- y los excesos de agua se acumulan, el escenario puede ser más difícil. De todas maneras, la propia expansión del área de colza en un año con Niño es parte de la estrategia de “escape”, en la medida que -al menos en teoría- no es un cultivo tan sensible como los cereales a los problemas de humedad. Esto más allá de que -obviamente- el gran estímulo para el cultivo de colza este año es el muy buen precio ofrecido para la próxima cosecha, que incluso ha tenido esta semana una importante mejora (gráfica).

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Esta mejora se debe a diversos factores; algunos propios del sector, como una menor oferta de productores de colza importantes, como Canadá. Pero también los hay vinculados a los conflictos geopolíticos. En las últimas semanas emergió nuevamente la preocupación por la situación en el Mar Negro por la guerra entre Rusia y Ucrania (que lleva más de 4 años). Contrariamente a lo que sucedió en el arranque de la guerra, cuando la ONU impulsó un mecanismo de facilitación de la exportación de granos desde esa zona -una de las principales zonas agrícolas del mundo- hoy la incertidumbre es mayor y hay ataques que afectan buques y terminales graneleras.

Asimismo, los precios de los granos -en particular, los de las oleaginosas- también suben con el aumento del petróleo, por su impacto en los costos (combustibles y fertilizantes) y en el mercado de biocombustibles. Esta semana el barril Brent llegó a máximos de casi un mes y está acercándose a los valores de abril-mayo (plena guerra), como consecuencia de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha logrado deshacer el nudo que ató en el Golfo Pérsico.

Es el mismo aumento del petróleo, que está causando -otra vez- aumentos de combustibles en todo el mundo, incluyendo obviamente EEUU. Aumentos que presionan la inflación a pocas semanas de las elecciones de medio término en ese país, y preocupan al presidente Trump, que vislumbra una derrota de su Partido Republicano. Por eso decidió invitar a una gran hamburguesada (con carne importada) a todo el pueblo norteamericano.

Carne protagonista.

El mercado internacional de carne vacuna está en un momento excepcional, si bien en el plano local, no todo son alegrías: el Frigorífico Tacuarembó -principal del país, luego de su expansión- a pocos días de haber sufrido la suspensión de compras por parte de China, por el hallazgo de residuos de específicos veterinarios en carnes, decidió una importante reducción de personal, enviando centenares de trabajadores al seguro de paro y parte de ellos con despido definitivo.

Aún con dicha situación específica complicada, los precios de la carne -tanto en la exportación como en los ganados- siguen batiendo récords y ya a esta altura muchos se preguntan hasta dónde pueden llegar. Si bien es difícil pronosticar mercados, parece claro que hay fundamentos de demanda para que los precios de la carne vacuna se hayan fortalecido, en la medida que -además- la oferta de carne vacuna a nivel internacional está claramente acotada. Una de las razones es que Estados Unidos está en un ciclo de histórica reducción de su rodeo, lo que es también causa del aumento interno de los precios de la carne que tanto molesta a Trump (la suba está en torno al 15% en el último año).

Ante esta circunstancia, el Presidente norteamericano decidió habilitar la importación de 300.000 toneladas de cortes de carne para procesamiento, con el afán de aumentar la oferta interna y bajar el precio. Que eso suceda está por verse, pero lo cierto es que la noticia sacudió el mercado y los empresarios frigoríficos uruguayos ya movilizaron a sus representantes en EEUU para ingresar con nuevos negocios sin arancel, incluyendo la carne que está en viaje al país del norte (en el agua). La medida estará vigente por 90 días y seguramente podrá ser aprovechada por Uruguay, que tiene una cuota de solo 20.000 toneladas sin arancel a EEUU (ya cumplida), por fuera de la cual debe pagar un arancel de 26%. Ese arancel es el que se retira transitoriamente, y habrá que ver cuánto queda de él en Uruguay y cuánto en la barbacoa de los “gringos”.

La fuerte valorización de las categorías de cría confirma que la ganadería ingresó en una fase de recomposición de existencias. Con las hembras liderando las subas y una relación de reposición en máximos desde 2023, el mercado incentiva la retención de vientres, una tendencia que se extiende a toda la región y que podría reducir la oferta de carne

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