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José Mesa Cacheiro: “La oportunidad está afuera, el resultado se define adentro”

Entrevista al representante de Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta del Instituto Nacional de Carnes

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Es ingeniero agrónomo de profesión, se dedica al asesoramiento de productores, especialmente en el este del país, y representa a la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta del INAC. Analizó distintos temas involucrados al complejo ganadero y cárnico del Uruguay, desde las expectativas con el mercado internacional hasta las acciones a tomar para mejorar la producción puertas adentro. También manifestó su solidaridad con los productores granjeros salteños que fueron afectados por el temporal del pasado fin de semana.

—¿Cómo observó el mercado de la carne durante el primer semestre del año?

El escenario internacional sigue siendo sumamente favorable. Eso está basado en que hay una demanda tremendamente firme, y una oferta que no crece al mismo ritmo, que en definitiva es lo que sostiene al mercado. En el último tiempo, y sobre todo en este último año hablamos de un mercado que se muestra mucho mejor que la percepción que teníamos previamente. El mercado de la carne para Uruguay tiene tres puertas: China, Estados Unidos y Europa, que es una puerta más angosta.

—Hablando de esos mercados, ¿cómo visualiza a Estados Unidos?

Si bien tiene un proceso de recomposición del stock, eso lo ha limitado en su posición como oferente y lo posiciona como un alto demandante, en el primer semestre del año compró unas 800.000 toneladas, y se estima que cerrará el año en casi 2 millones, esto es un cambio muy importante en el tablero internacional. Estados Unidos llegó a ser el principal destino para Uruguay durante muchos meses, significando más del 33% del valor exportado, incluso con las particularidades que tiene ese mercado, y además es un lugar donde Uruguay tiene que descubrir oportunidades.

—¿Dónde podrían estar esas oportunidades a descubrir?

—Uruguay tiene algunas certificaciones de carne orgánica y ahí hay un nicho muy interesante. En Estados Unidos es muy difícil el posicionamiento porque no hay obligación en la denominación de origen y eso muchas veces nos juega en contra, ahora se está trabajando en una estrategia de parte de Inac para posicionarnos mejor en el nicho de calidad, porque nosotros como productores de carne tenemos que diferenciarnos lo más que podamos.

—¿Cómo ve a China?

Es un gran motor en el volumen, hace tres años Uruguay le exportaba el 60% de su carne, eso ha tenido ajustes, pero sin grandes cambios en la necesidad estructural de carne. Lo defino como un gran sostén, porque te compra todo y le brinda una gran fluidez comercial al negocio, quizás no tiene el mejor precio, pero es muy difícil trabajar sin este mercado, incluso algunas industrias que han tenido dificultades con este destino se les ha hecho muy difícil la actividad.

—En un segundo semestre sin Brasil en China, y quizás enviando más carne a Estados Unidos, ¿se imagina a Uruguay con mayor participación en el gigante asiático y algo menos en el país norteamericano?

Es un tema de precios, es como un juego de ajedrez, a medida de que el destino lo permita la industria va a derivar el volumen, es un juego en el que se va colocando de acuerdo a donde cierre mejor el negocio. Por otro lado, desde China nos han transmitido que en la medida que la carne a través de las cuotas no da, ellos no están dispuestos a pagar mejores precios y sustituirían por carne de otras especies, como pollo y cerdo.

—¿Qué sucede con Europa?

Continúa como un mercado de alto valor, creo que lo que ha venido cambiando es que se ha vuelto más exigente, dentro de las tres puertas que mencionaba, podemos decir que es la más angosta, igualmente en ese contexto oportunidades existen y hay que trabajarlas. Es un mercado tremendamente consolidado, las exportaciones han crecido fuertemente en valor, con precios del Hilton muy interesantes, cercanos a los US$ 20.000 por tonelada. También está que es el más exigente y cada vez está más regulado como mercado. Cuando se analizan estos tres mercados que son más del 80% de las exportaciones uruguayas, es como que el mundo nos da tres puertas diferentes y en definitiva el sistema productivo define a cuál podés entrar y cómo, eso es muy bueno porque Uruguay tiene un equilibrio en esos mercados y no depende de uno solo.

—En referencia a Europa, está sobre la mesa la definición de cómo dividir la nueva cuota que se alcanza tras el acuerdo, ¿qué visión tiene al respecto?

Ojalá fuera en partes iguales, todos aspiramos a que Uruguay tenga el mayor volumen posible, me parece que toda la diplomacia uruguaya que está negociando en este tema tiene suficiente conocimiento y capacidad para poder captar las mejores oportunidades.

—O sea que es partidario de un 25% para cada país como plantea Paraguay…

Soy partidario de que a Uruguay le toque la mayor cantidad de toneladas. En esta situación me parece que nosotros no tenemos todos los elementos de la negociación, porque acá no juega solo la carne y hay otros productos, de todas formas soy optimista en obtener un buen volumen que nos sirva porque tenemos un buen nivel de negociadores en el tema.

—Con lo mencionado anteriormente, ¿la expectativa es tener un buen tramo final del 2026?

Creo que sí, Uruguay con los tres mercados principales hace una combinación muy inteligente y sabe qué llave necesita para cada puerta, y estas puertas van a seguir abiertas, está en nosotros decidir cómo aprovecharlas, pero estoy convencido de que no habrán cambios sustanciales de acá al final del año.

—Hace un año atrás teníamos una charla y me sostenía que la carne uruguaya estaba entre “el precio y el permiso”, ¿hoy cómo ve esa frase?

—Quizás tenía razón, lo que quería transmitir fundamentalmente era el tema del derecho a poder vender la carne, y toda la situación que se atraviesa hoy se puede decir que ya no se trata de vender, sino que de poder vender, el filtro quizás no sea la oferta, sino que sea la exigencia. Por ejemplo lo que le pasa a Brasil (en Europa) no se trata de vender, sino que de poder vender, a pesar de que la oferta mundial sea restringida, los importadores siguen sosteniendo algunas trabas y son cosas que juegan a favor de Uruguay, es decir la confianza, la seguridad y la construcción de sistemas que sean auditables.

—¿Cómo observa el traslado de lo que pasa a nivel internacional con el precio de la hacienda?

Me gusta mirar a este tipo de relaciones más a largo plazo y no con lo que sucede semana a semana, si hacemos foco en lo que ha sucedido en los últimos 10, 15 o incluso 20 años, hay una relación directa entre el índice medio de exportación y el precio de la hacienda gorda, incluso se puede hacer la misma relación con el precio del ternero, por lo cual terminás diciendo que el precio internacional de la carne tiene incidencia en el valor del ternero, y que en definitiva el productor criador termina siendo exportador. Desde Comisión Nacional estamos convencidos de que Uruguay tiene un complejo cárnico tremendamente transparente de información y de confianza, que es algo que se ha construido a lo largo de los años.

—O sea que ve una cadena integrada y que funciona de forma correcta…

—Cada uno defiende su lugar, creo que existe un complejo cárnico que se ha ido profesionalizando aunque siempre hay cosas para mejorar, pero en el traslado del precio de exportación a la hacienda es algo que funciona, incluso hacia el sector de la cría.

—En su caso también es asesor de productores en el este, ¿cómo observa al negocio de la cría?

Atraviesa una realidad tremendamente interesante, y desafiante también, porque han cambiado muchísimo las relaciones de precios, lo que nos obliga a repensar los sistemas. A nivel interno, el mayor desafío está en la base del sistema, nosotros consideramos que muchas veces los sistemas no están ajustados como se debería, todos tenemos claro que tenemos que mejorar el porcentaje de destete, el peso al destete, las recrías, y eso no es un problema de mercados, es un tema de los sistemas productivos. Siempre hablo con los productores de que hay mucho más margen dentro de los predios que fuera de ellos.

—¿A qué se refiere?

Que el margen está básicamente en trabajar con más pasto, en la eficiencia de la vaca, en la mejora del manejo de la recría. Al cierre del ejercicio, se ha observado un aumento sostenido en el precio de los productos de la cría entre un 35 y 40% en el año, entonces un concepto que siempre manejo es que la cría debería de dejar de jugar a la defensiva porque los datos y las señales son tremendamente alentadores y nosotros tenemos una gran oportunidad de crecimiento.

—¿Frente a esto cómo accionan los sistemas criadores?

Veo un claro aumento en el número de vacas en los rodeos de cría, se están haciendo ajustes en los sistemas con el objetivo fundamental de obtener más terneros. Hoy la cría se transforma en decisiones mucho más productivas, creo que el gran desafío del país es producir más kilos destetados por vaca de cría, y el cambio se visualiza en la inversión. También considero que Uruguay necesita entre 300.000 y 400.000 hectáreas más de pasturas para poder mejorar la eficiencia, y hoy tenemos la misma área que hace 25 años atrás.

—¿Qué papel juegan los corrales mirando hacia la cría?

Los corrales han sido uno de los hitos más relevantes de la ganadería uruguaya, hay un cambio muy importante, porque en vaquillonas y novillos más del 30% de lo faenado proviene de confinamientos, eso es algo muy interesante, el corral ha sido un gran dinamizador del negocio que le ha brindado mayor especialización, y cuando una parte del sector se especializa, de alguna manera también cuestiona a todos los demás sistemas, por ejemplo, hoy muchos sistemas de cría se están anticipando, o sea que producen para colocar mejor, eso genera mayor especialización productiva, es decir, saber lo que hay que producir antes de hacerlo, entonces hay más coordinación en los sistemas y la ganadería termina siendo más precisa.

—¿Ve que a futuro pueda ser más frecuente ver convenios entre corrales y criadores?

Sin dudas que sí, porque el corral necesita la seguridad, tiene una infraestructura andando, tiene comida generada, y tiene que tener a la máquina produciendo, entonces ese tipo de acuerdos le hace mucho bien al sistema, le da previsibilidad y confianza, generando que pases de reaccionar a anticipar, entonces alguien que tiene una infraestructura para determinada cantidad de animales tiene que asegurarse con anticipación el producto que necesita, y eso es una señal clara.

—Como integrante de la Junta del Inac por Comisión Nacional de Fomento Rural, ¿cómo analiza el funcionamiento de la misma?

—Cada uno en la Junta tiene claro su papel y defiende los intereses que le corresponde defender. En el caso de Comisión Nacional de Fomento Rural hemos tenido un buen relacionamiento con todos los presidentes con los que compartimos, está claro que cada uno tiene sus particularidades y su visión.

—Ahora se ha manejado la posibilidad de que entre Brasil y Uruguay se haga un intercambio de cuotas, englobando a China y la Unión Europea, ¿cómo lo visualiza?

—Las negociaciones entre los países siempre están, en este caso creo que no está mal que se negocie, lo que está claro es que para decidir este tipo de situaciones, los involucrados tienen que tener la posibilidad de dar su opinión al respecto.

—¿Qué conclusiones dejan los temas tratados?

—El mundo hoy a Uruguay le está dando una gran oportunidad, y la diferencia va a estar en la capacidad que tengamos de producir sin perder lo que nos hace diferente. Muchas veces en la ganadería se habla mucho del precio del ganado y está bien, pero también hay otros temas que tenemos que discutir y poner sobre la mesa: cómo producir, qué mercados desarrollar, cómo cuidar la sanidad, cómo generar más confianza, y sobre todo, ver cómo agregar más valor. Pero soy optimista, no porque crea que no habrá dificultades, sino porque Uruguay tiene cosas difíciles de construir, como el prestigio logrado, por eso decía que la oportunidad está afuera, pero el resultado lo definimos adentro nosotros mismos.

En la Rural de Dolores, remató Carlos Pagés Pineda y equipo.

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