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Una primavera movida

En medio de las previsiones ante los efectos de El Niño, los mercados están en una ola alcista que trae oportunidades, pero también riesgos.

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Antes de abordar las circunstancias y tendencias de los mercados de los últimos días -que han sido particularmente variables- es insoslayable destacar la resolución del gobierno de establecer servicios mínimos portuarios para la carga contenerizada en la terminal especializada TCP. En un conflicto que se ha extendido por varios meses, generando graves pérdidas, directas e indirectas, y también desconfianza e incertidumbre (un daño agregado difícil de estimar, pero muy importante), el gobierno decidió finalmente dar el paso de exigir a los trabajadores y la empresa brindar un conjunto de servicios mínimos: servicios de carga y descarga, recepción de contenedores llenos y vacíos, importación y exportación, y almacenamiento y depósito.

El sindicato, envalentonado al aprovechar una posición dominante derivada de la propia posición de la empresa, en tanto proveedora especializada y priorizada del servicio, ha anunciado que recurrirá a la OIT; pero en su resolución el gobierno se ha cuidado -precisamente- de atender los principios básicos de la OIT al momento de definir servicios mínimos obligatorios cuando se afecta una actividad clave, como sin duda es la de TCP.

En la Expo Prado, la ministra Lucía Echeverry (MTOP) remarcó que -más allá de esta resolución- hay que resolver de una manera más definitiva cómo se encuadran el derecho de huelga y las reivindicaciones de los trabajadores, cuando están vinculadas a una servicio que se provee en exclusividad.

Esperemos que la resolución sea ejecutada y afirme la continuidad de los servicios, de manera que el comercio exterior -incluyendo a los agronegocios exportadores- tengan una etapa de mayor tranquilidad. Aún resta firmar el convenio colectivo laboral definitivo, porque el sindicato sigue exigiendo más: pide que el acuerdo sea de tan sólo dos años (inaudito), entre otros planteos. La empresa ha señalado que -de no resolverse definitivamente el conflicto- podría retirar su última oferta, que resulta particularmente valiosa para los trabajadores de menores ingresos. De llegarse a ese extremo, se concretaría una injusticia completa y a varios niveles.

Gráficas Nicolás Lussich.

Aún con este panorama de dificultades, TCP agregó una grúa pórtico al servicio, en el proceso de ampliación de la terminal que la llevará a más que duplicar su capacidad. Aún con los nubarrones actuales, la posibilidad de que Montevideo sea puerto hub regional sigue en el horizonte. A eso hay que sumar más dragado (Argentina autorizó en 2024 los 14 mts. en el canal de acceso a Montevideo, pero aún no se ejecutó) y más eficiencia logística; cada avance en este plano, son más dólares en el precio y menos dólares en los costos para las empresas exportadoras.

Los mercados no paran. Mientras se dirimen las cuestiones portuarias y se actualizan las proyecciones climáticas del amenazante Niño, la coyuntura ganadera ha dado un giro relevante con una reducción importante de la actividad en la industria frigorífica, lo que reduce la demanda de ganado con la consecuente afectación en la formación de precios en el ganado para faena y -por derivación- en la reposición. Pero todo indica que será un movimiento transitorio: el precio de exportación de la carne vacuna sigue firme (gráfica) y lo que en realidad se está dando es una recomposición de costos en la industria, que se ve exigida por la competencia de la exportación en pie y los altos costos laborales y energéticos en las plantas.

Si se procesa esto de manera razonable -no será fácil en el escenario industrial- las perspectivas de la ganadería siguen siendo potentes. El propio USDA pronostica que Uruguay tendrá un récord de exportaciones de carne vacuna en 2027, por el mayor potencial de producción y porque el sector acentúa su perfil exportador (se consume cada vez más carne importada en el mercado local).

Hace no muchos años el arrollador avance agrícola retiraba a la ganadería de los mejores campos del litoral y otras zonas. Sin que eso haya cambiado en lo sustancial, hoy es la ganadería que da sostén a la agricultura, diversificando y/o complementando producciones agrícolas (como históricamente lo ha hecho en las zonas arroceras) y aumentando la demanda por granos forrajeros. Como ya lo hemos analizado, esto ha valorado el grano de maíz (gráfica), que se comercializa en una lógica más cercana a paridad de importación que de exportación.

En las oleaginosas, la colza cerró la semana en muy buenos precios y la soja marcó nuevos máximos, al superar los 450 U$S/ton ofrecidos para la próxima cosecha, de un cultivo que -claro está- ni siquiera ha comenzado a sembrarse. Medidos en dólares, los precios de los granos están con una notoria suba, que responde en buena medida al aumento del petróleo por el conflicto en el Golfo Pérsico, a lo que se agrega la agudización de las acciones bélicas en el Mar Negro. El crudo Brent cruzó los 100 U$S/barril y parece querer seguir de largo (cerró la semana casi en 105 y días atrás casi llega a 110). Por si fuera poco, el presidente estadounidense Donald Trump ha dicho que no vislumbra una baja en el precio de los energéticos hasta -por lo menos- pasadas las elecciones de medio término en EEUU (noviembre).

La suba en el precio de los granos es -obviamente- una buena noticia para los agricultores. Las proyecciones del negocio muestran que -con este aumento de las últimas semanas- los rendimientos de equilibrio bajan y las perspectivas de lograr márgenes interesantes mejoran. A su vez, el gobierno mantiene la estrategia de contener el precio del gasoil para mitigar los efectos de la suba del petróleo en los costos del transporte y la producción.

De todas formas, será difícil seguir conteniendo los costos con este escenario en el mercado internacional, que también presiona al alza los fertilizantes, fletes, etc.. Se configura una carrera de final incierto entre precios de productos y costos de la producción, donde también inciden los costos locales, mientras el dólar sigue “planchado”.

Es frecuente en el sector agropecuario utilizar diferentes modalidades contractuales para realizar la explotación. El ánimo de esta columna es mencionar los elementos característicos de las aparcerías agrícolas, así como su tributación.

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