El mundo demanda cada vez más carne y paga cada vez mejor por ella, en especial, la que es de calidad. En ese escenario, el Mercosur aparece como el gran proveedor del futuro, con una oportunidad muy marcada para Uruguay. Pero, como tantas veces sucede, tener la oportunidad enfrente no es lo mismo que aprovecharla: hace falta producir más, producir mejor y animarse a dar ese paso final a la producción de calidad.
Sobre esa idea giró buena parte de la tercera Jornada Ganadera, bajo el lema “La revolución del ganado”, realizada el pasado jueves 16 de julio en la sede de la Asociación Agro-pecuaria de Dolores. La actividad abrió con la bienvenida de Andrés Alayón Loitey, presidente de la gremial, y tuvo varias charlas: Germán Di Bella sobre “Asociarnos para crecer”, Álvaro Ferrés con “El desafío de la ganadería en los próximos 20 años”, Víctor Tonelli expuso sobre “La Nueva Era” y Raimundo Peñafort acerca de “Inteligencia aumentada en ganadería”, además de una mesa redonda final donde estuvo el antes mencionado Di Bella, acompañado por Bernardo Kent, productor agropecuario de la región y Juan Martín Urrutia, integrante de Minerva Foods.
Expansión. El Lic. Víctor Tonelli, especialista en el mercado cárnico, fue contundente al describir el momento internacional. La demanda mundial crece de forma exponencial, con países que conocen el producto y lo demandan con firmeza, con un dato contundente que acompaña con valores el relato antes mencionado: hace 28 meses que el precio mundial de la carne, en dólares, no deja de subir.
El mapa de proveedores también está cambiando. El Mercosur pasó de abastecer el 28% de las exportaciones mundiales al 37%, en una demanda que se duplicó y quedó “llamado a ser el proveedor de carne del mundo del futuro”. Estados Unidos, en cambio, atraviesa el stock más bajo en 75 años y sin recambio generacional. “Se quedaron sin farmers viejos y no hay recambio generacional, podrán recuperar parte de su stock pero no todo”, comentó Tonelli. Además, el gigante norteamericano hoy importa mucho más de lo que produce. Australia y Nueva Zelanda están a tope en su producción y Europa, en retroceso.
El caso de China fue la muestra más clara del potencial. “Hace 14 años consumían poco más de 4 kilos por habitante al año, hoy están en 8 kilos y medio”, apuntó, y proyectó importaciones de hasta 10 millones de toneladas en la próxima década. “Imaginemos un consumo de 2 kilos más por 1.400 millones de personas, por ejemplo; podemos crecer pensando solo en China, el potencial es infinito”, sentenció.
El mensaje de fondo fue que la oportunidad hay que trabajarla. Tonelli recordó que el comercio mundial de carne vacuna aumentó 100% en veinte años, empujado en gran medida por los mercados no tradicionales. Anticipó que el desequilibrio entre oferta y demanda se profundizará por 3 a 5 años mientras dure la retención, con valores estructuralmente más altos. Allí también las caídas de faena se verán mitigadas parcialmente por aumento de pesos de faena.
Para Uruguay y Argentina, el camino pasa por los mercados de nicho y avanzar sin pausa en los TLC y el agregado de valor. “Con nuestro clima, nuestro ganado y nuestros conocimientos no tenemos derecho a vender commodities”, fue categórico. La demanda quiere calidad y paga por ella, evaluando cada vez más elementos como el color de grasa y músculo, marbling, área de ojo de bife o grasa de cobertura. Con Australia sin mercado y China “sin carne de alta calidad”, llamó a tipificar por calidad y avanzar.
Los números respaldaron el argumento. En valores de exportación, ubicó a Argentina en US$ 6.700, a Uruguay en US$ 7.862, a Australia en US$ 8.223 y a Estados Unidos en US$ 9.280. Como se ve, hay espacio para construir mejoras en el valor total de ventas. Destacó que Uruguay “pudo elegir mejor sus mercados por una confianza construida” que calificó de extraordinaria, y estimó margen para aumentar hasta en un 70% su producción con sistemas eficientes, protocolos, crecimiento y orden, como hay hoy en Australia.
Nada de eso, advirtió, se logra sin alinear la cadena. Reclamó estímulo y previsibilidad de largo plazo, y cuestionó la desconfianza histórica entre productor e industria: “es un tango, se baila de a dos”. La apertura de mercados y los tratados bilaterales y multilaterales, insistió, son el “número uno de la agenda del futuro”: “sin esto, no hay éxito”.
Previsibilidad y asociarse. El panel de cierre puso el foco en ordenar el negocio puertas adentro. Juan Martín Urrutia, comprador de hacienda de Minerva Foods, explicó que la industria necesita previsibilidad y reconoció que se planificó una faena de 2.300.000 cabezas para este año, pero viene 16% por debajo. Celebró que ya se envía carne con valor y calidad a China, aunque todavía cerca del 40% va en bloque a distintos mercados, entre ellos Estados Unidos, lo que no permite capturar todo el valor posible.
Germán Di Bella, empresario agropecuario argentino, apuntó al valor de asociarse sin importar la escala de cada socio. Pidió abandonar la etiqueta de “productores chicos”, algo que a su entender utilizan los políticos para la construcción de políticas ineficientes y construir ecosistemas que integren bienestar animal, trabajo genuino y desarrollo de las comunidades: “No creemos en empresas ricas y sociedades pobres”, resumió.
Bernardo Kent, productor agropecuario de la zona,defendió el uso intensivo de datos y presentó al corral como un “seguro” para los granos. “No vemos futuro sin la ganadería en la empresa”, afirmó.
La jornada, organizada por la Asociación Agro-pecuaria de Dolores cerró con éxito, muy buena concurrencia y un mensaje muy esperanzador. La consigna de fondo la había dejado Tonelli: definir cuánto del crecimiento apoyar en volumen y cuánto en construir marca, trazabilidad y diferenciación sobre una base productiva premium que ya existe. “Tenemos por delante un escenario de precios y rentabilidad como no hemos visto en el pasado, el éxito y la consolidación está en nuestras manos”, remató.
Inteligencia aumentada en la producción
Raimundo Peñafort, integrante de InsighTs, brindó una interesante exposición sobre la inteligencia aumentada, que sería el concepto de la suma de la inteligencia humana y la artificial.
Con diferentes ejemplos prácticos, vinculados a softwares y formas de uso de la inteligencia artificial, Peñafort remarcó la enorme oportunidad que existe para la automatización de procesos, aumento de la productividad y soluciones aplicadas a los distintos problemas.
Como principal factor, habló de no sobre estimar ni subestimar las potencialidades de la inteligencia artificial aplicada. Confiar en un 100% en lo que un software o una plataforma arroja, sin poder agregar el criterio y contexto propio de un ser humano, conocedor del entorno, podría ser un grave error. Por otra parte, no utilizar la IA nos impediría avanzar en un montón de cuestiones que harían más productivo nuestro tiempo y reduciría nuestro márgen de error.
Por todo esto, la conclusión fue clara: sumar inteligencia artificial con inteligencia humana es inteligencia aumentada, y el uso responsable de la misma es un salto cualitativo y cuantitativo enorme para el agro.
Farm tour ganadero y agrícola a EE.UU.
El Farm Tour 2026 de la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores será del 24 de agosto al 7 de setiembre en Estados Unidos, visitando los estados de Montana, Iowa e Illinois. Una de las novedades de esta actividad es que se han nucleado las giras agrícola y ganadera en una sola, lo que permitirá a los distintos productores que asistan al viaje entender la globalidad del negocio.
En Montana se visitarán distintos establecimientos de producción ganadera a pasto con razas británicas y en el cinturón maicero norteamericano se asistirá a campos de producción, universidades, empresas y el tradicional Farm Progress Show, entre otras actividades.