Los cultivos de invierno atraviesan un momento clave. Tras una campaña de siembra temprana y una implantación que, en términos generales, fue muy buena, las lluvias de los últimos días, sumadas a la escasa radiación y las bajas temperaturas, dejaron a muchos suelos al límite de su capacidad de drenaje. Si bien por el momento no se registran pérdidas de rendimiento, la continuidad de las precipitaciones podría comenzar a afectar a los cultivos más sensibles.
Así lo señaló el director de Unicampo, Esteban "Tato" Hoffman, quien explicó en Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria, que las siembras de este año se realizaron antes de lo habitual, lo que permitió lograr cultivos bien implantados y con buen desarrollo inicial.
"En general los cultivos están sanos, sin mayores problemas de malezas y con las fertilizaciones realizadas en tiempo y forma. El inconveniente apareció en la última semana, con lluvias importantes, jornadas muy húmedas y de muy baja luminosidad", indicó.
Según Hoffman, en varias zonas del litoral y del centro del país se acumularon entre 60 y 80 milímetros, dejando los perfiles completamente cargados de agua. "Hoy los suelos están al límite. Todavía no hay pérdida de potencial, pero si siguen las lluvias y no logran drenar rápidamente, pueden comenzar los problemas por falta de oxígeno en el suelo", advirtió.
Canola y otras crucíferas, las más comprometidas
El técnico explicó que la mayor preocupación está centrada en las crucíferas, especialmente canola, carinata y camelina, debido a que una parte importante del área ya ingresó o está próxima a ingresar a su período crítico.
"Son cultivos extremadamente sensibles a tener las raíces con exceso de agua durante varios días. Si continúan las precipitaciones sobre suelos pesados y con poco drenaje, pueden empezar a perder rendimiento", sostuvo.
En cambio, para trigo y cebada el panorama es más favorable. Hoffman señaló que la mayoría de los lotes aún no comenzó el encañado y que, salvo situaciones puntuales de suelos muy degradados o sembrados fuera de fecha, el riesgo es menor.
Además, consideró que una eventual baja de las temperaturas ayudaría a reducir el impacto del exceso hídrico, ya que disminuye la demanda de oxígeno por parte de las plantas.
El maíz gana protagonismo para la próxima zafra
Pensando en la campaña de verano 2026/27, Hoffman afirmó que el cultivo con mejores perspectivas es el maíz, especialmente el de primera.
"La vedette del verano es el maíz", resumió.
El director de Unicampo atribuyó este escenario a la fuerte demanda interna generada por la producción de carne y leche, luego de una campaña afectada por la sequía que redujo significativamente la oferta de grano.
"La demanda de maíz para el sistema de producción de carne y leche es enorme. Hoy Uruguay incluso está importando maíz y las perspectivas climáticas muestran una primavera con buenas probabilidades de lluvias", explicó.
En ese contexto, aseguró que existe un fuerte movimiento entre los productores para aumentar el área de siembra de maíz de primera, aunque recomendó cautela para evitar excesos en la rotación.
"Hay productores que quieren hacer mucho maíz sobre maíz y eso puede generar problemas sanitarios, principalmente enfermedades", advirtió.
La soja se mantiene, pero dependerá del clima
Respecto a la soja, Hoffman estimó que, por ahora, la intención de siembra se mantiene relativamente estable.
Sin embargo, aclaró que la superficie final dependerá de cómo evolucione la primavera y del avance de la cosecha de invierno. Si las lluvias retrasan la recolección de trigo y cebada, podría reducirse el área destinada a soja de segunda.
Además, señaló que un eventual crecimiento importante del maíz tardío, favorecido por un bajo riesgo de chicharrita y buenas condiciones climáticas, también podría restarle superficie a la oleaginosa.
"Hoy el área de soja todavía permanece bastante intacta en los planes. Más adelante veremos cuánto espacio termina ocupando el maíz tardío y qué ocurre con el clima", concluyó Hoffman.