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Acuerdo Mercosur y UE: una oportunidad histórica de crecer

Fomentará inversión y una mayor calidad de carne.

Carne vacuna en frigorífico.

Pablo Antúnez | [email protected]

La ganadería de carne del Mercosur tiene la mejor oportunidad para crecer y valorizar sus productos. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y la región, donde se definió una cuota de 76.000 toneladas peso producto a repartir entre todos los países, abre nuevas oportunidades para colocar la carne uruguaya en el continente europeo, pero lo que es más importante, da tranquilidad y permite focalizarse en trabajar otros mercados de alto valor.

El Mercosur se quería beneficiar con 99.000 toneladas de carne bovina peso canal, pero según el coeficiente aplicado por la Unión Europea, se consiguieron 76.000 toneladas peso producto.

Ahora pasará un año y medio para que sea aprobado por los parlamentos europeos y pensando en que comience a regir en 2021, todavía hay que esperar un período de transición de cinco años para que todas las cláusulas estén en pleno funcionamiento. Por eso, pensando siete años para adelante a partir de ahora, el presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), Daniel Belerati, dijo que “se abre la gran oportunidad para que el mundo reconozca que el Mercosur pasa a ser un socio fiable para negociar y llegar a acuerdos”. Es que, después de 28 años de creado y nacido, allá por febrero de 1991, “nunca nadie pudo tomar al Mercosur en serio, porque estuvimos cerrados en un acuerdo aduanero tremendamente proteccionista”. Para Belerati, el valor agregado que tiene este tratado comercial con el viejo continente es “hacer más acuerdos que mejoren el acceso de nuestros productos y mejoren la vida de nuestros consumidores. Ese es el valor residual que tiene este acuerdo”, afirmó el presidente de la CIF.

Respaldo. La industria frigorífica uruguaya considera que ante la eventualidad de que en cuatro o cinco años, decaiga la cuota 481 -pasará de las 45.000 toneladas a 10.000 toneladas para repartir entre Uruguay, Argentina y Australia-, el cupo UE/Mercosur, “va a cubrir la diferencia que nosotros hoy estamos haciendo, porque no se puede dejar de considerar que dentro del cupo 481, Uruguay hoy está exportando entre 14.000 y 16.000 toneladas por año”, destacó Belerati.

Más allá de ser un sustituto de carne de alta calidad, para Belerati, el acuerdo cerrado con la Unión Europea tendrá otra consecuencia.

“Si en algún momento aparece un mercado mejor para lo que puede ser la carne procedente de animales de encierro o feed lot -léase Japón, China o Singapur, entre otros-, siempre tendremos ese acceso a la Unión Europea, con un arancel muy bajo, porque es 7,5%. Da la gran ventaja de colocar cualquiera de los productos, porque la carne en la Unión Europea seguirá siendo un producto caro”.

Tracción. Por otro lado, la mejora de precio que debería generar el pagar menos aranceles en los mercados de la Unión Europea por la carne exportada, serán trasladados por la industria a los precios del ganado, fomentando más la inversión y reforzando la apuesta a la calidad en toda la cadena ganadera.

Si las 76.000 toneladas de carne vacuna peso producto son distribuidas equitativamente entre los cuatro países del Mercosur -25% para cada uno-, Uruguay pasará a ahorrar alrededor de US$ 90 millones anuales en aranceles, estima la Cámara de la Industria Frigorífica, una de las dos gremiales de la industria procesadora de carne.

Desde la óptica del vicepresidente de la Asociación Rural del Uruguay, Gonzalo Valdés, criador y cabañero de la raza Angus, esa mejora de precios empujará y dará mayor dinamismo a toda la cadena cárnica.

“Repercutirá en que el criador aplique mayor nivel de tecnología y mejore las metodologías para poder producir más terneros y aprovechar las oportunidades de los mercados”, destacó Valdés mirando al futuro.

Desde su punto de vista, el acuerdo entre los dos bloques, a futuro y una vez esté en plena vigencia, permitirá una mejora global del sector cárnico, que “se distribuirá hacia abajo, hasta llegar al criador” que es el que produce los futuros novillos que la industria deberá faenar y posteriormente transformar en cortes.

Valdés consideró que, ese criador, “primero deberá preñar más vacas, aplicar mayor mejora genética y altos parámetros de alimentación para que sus vacas queden servidas y produzcan un animal superior” y considera que “la industria frigorífica estará interesada en esa mejora genética” que impulsen los criadores, porque permitirá arribar a una mejor calidad de carne.

Sumará también en “levanta la tasa de preñez del Uruguay y en que el criador haga todo lo posible para achicar la brecha entre el porcentaje de preñez y el destete”.