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Brasil se puso competitivo

Ganado en Brasil.jpg
La Semana ganadera.

La sorpresiva victoria de Lula Da Silva en la segunda vuelta de las elecciones en Brasil trastocó los equilibrios de los mercados regionales y ejerce presión a la baja sobre los activos en los que ese país es un gran oferente, caso de la soja y la carne vacuna.
El impacto del resultado electoral sobre el tipo de cambio fue significativo, con una devaluación que en un principio fue del orden del 10% y luego tendió a ubicarse en un eje de 8%, pero con una elevada volatilidad.
El precio del ganado a faena en Brasil, que tiende al alza en la moneda local por la reducción de la oferta, al pasarlo a dólares estadounidenses cayó de forma abrupta. De los US$ 4,77 el kilo carcasa que cotizaba el boi gordo en el promedio de los estados exportadores pasó a US$ 4,40. Esto lo alejó de las demás referencias regionales que se ubican entre US$ 5,50 y US$ 5,60 en el caso de Argentina y Paraguay y los US$ 6,00 o más en Uruguay.

Por la enorme importancia de Brasil en el mercado internacional de la carne vacuna, significa un riesgo bajista para sus competidores. De hecho, desde China informan de ofertas desde Brasil con cotizaciones que, en general, son US$ 300-400 por tonelada inferiores a las que pasaban a principios de octubre.
Los exportadores brasileños ya están trabajando a tope para lo que estará arribando a China a partir del 1° de enero para formar parte de la cuota 2027. Dado el sistema de la cuota, con el que el primero que llega la usa (“first come, first served”, en inglés), hay una ardua competencia entre exportadores por hacerse de la mayor proporción posible de cuota. Esa competencia no solo hará que la cuota se liquida bastante antes este año, sino que también presiona los precios de venta a la baja.
En definitiva, en un contexto que no ofrecía mayores riesgos en el escenario internacional, el impacto de la victoria de Lula sobre el tipo de cambio en Brasil puede presionar los precios regionales a la baja. Habrá que ver qué propone el presidente electo para reducir el astronómico déficit fiscal de su país, del orden de 9,5% del PIB.

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