—¿Qué lo motiva a usted y a la lista a pujar por la presidencia de la cooperativa?
—Somos un grupo de productores que hace mucho tiempo venimos trabajando juntos, algunos desde las gremiales, otros desde lo que fue la Opción 2021, quienes venimos planteando la necesidad de realizar cambios en Conaprole, básicamente, eso nos motivó.
—¿Quiénes lo acompañan en la lista?
—Me acompaña Leandro Noya, que es el presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Rodríguez, que es un muchacho joven que tiene tambo en Capurro, está Fabián Hernández, conocido productor de Florida, que incluso presidió la Sociedad de Productores de Leche de Florida, Andrés Mondón, conocido productor de Colonia, incluso su padre fue director de la cooperativa y María José Hernández que es productora en la zona de Pache, que tiene una larga tradicional familiar en la producción, además nos interesa integrar a las mujeres en la lista, porque en toda la línea de suplentes son mujeres.
—Usted habló de la necesidad de cambios, ¿por ejemplo en qué aspectos?
—Fundamentalmente en el relacionamiento con el personal, no podemos seguir así, y para cambiar, hay que cambiar, no es poner enmiendas o paños fríos en algunos lugares. Pensamos que hay que cambiar el sistema y estamos trabajado mucho en eso, visitamos plantas en Argentina, a lugares donde se aplican un método de trabajo diferentes y han tenido éxito en situaciones parecidas a la nuestra. Esa es nuestra idea y ya se la planteamos al sindicato, en principio no encontramos un rechazo, lo cual no es poca cosa. También se lo planteamos a un técnico en Argentina para que nos dé una mano.
—¿En qué consiste este método?
—Es una adaptación de lo que se conoce como método Toyota japonés, es un método de trabajo que se implementó hace muchos años, y genera que la persona se involucre en el trabajo, no como una parte más de una máquina, sino que como un integrante de un equipo de trabajo. Esto es muy interesante, porque por ejemplo en la fabrica que se aplicó eso en Argentina, que fue en la de Toyota, tenían un ausentismo similar al de Conaprole, y se logró bajarlo al 3%, eso fue porque el trabajador se siente involucrado, tiene metas y participa.
Creemos que los funcionarios de Conaprole no son todos malos, el grueso de trabajadores están involucrados con la empresa, entonces queremos un sistema de trabajo que los involucre más aún y les ponga metas.
—¿Y el sindicato no se opondría?
No, no se tiene que oponer, ese es el principal cambio. Obviamente que tenemos cuarenta años de historia muy complicados, pero creemos que nosotros al ser una opción diferente tenemos una mejor posibilidad de implementar una línea así.
—¿De qué manera se trabajará en el relacionamiento con los productores?
—Primero que nada, todo lo que está bien, hay que mantenerlo y mejorarlo, acá nadie plantea lo que son los sistemas de pagos, de asistencia financiera, lo que es Prolesa, lo que es Proleco, todo eso tenemos que mantenerlo y mejorarlo, en eso no hay dos opiniones.
Lo que sí planteamos es la necesidad de implementar de alguna forma un sistema de administración de la cooperativa transfiera una parte mayor de los ingresos hacia lo que es el precio de la leche, para eso, como punto uno, es necesario disminuir la conflictividad con los funcionarios e integrarlos a trabajar, porque se va a necesitar instalar nuevas líneas de producción y otros productos que ya se están analizando en la cooperativa, pero nosotros queremos darle un énfasis mayor, porque Conaprole tiene que ir saliendo de la dependencia que hay hacia la leche en polvo en las exportaciones. La mejor relación que puede haber con el productor es mejorarle el precio.
—¿Se ha fallado en ese tema?
—Por muchas razones el sistema que aplica la cooperativa, que es excelente para la empresa y ha generado que Conaprole sea una de las mejores empresas del país en cuanto a sus resultados, teniendo un patrimonio de US$ 500 millones, en el ejercicio pasado dio US$ 20 millones de resultado positivo, es decir, una empresa que tiene un sistema de gestión muy firme, pero al precio de la leche transfiere todas las ineficiencias que tiene. Eso hace que no haya presión en esa parte de la cooperativa, como si sucede en otros rubros, por ejemplo en la industria frigorífica donde hay competencia por la materia prima, transfiere el 80% de sus ingresos al valor de la hacienda, eso no lo digo yo, lo dice el Novillo Tipo, entonces, creemos que hay que ir hacia ese camino, porque hoy Conaprole al precio de la leche transfiere un 60%.
—¿Cómo observa el posicionamiento de la marca Conaprole en el exterior?
—Tengo la misma visión que tienen todos, por una razón u otra, Conaprole se fue especializando en leche en polvo entera y con énfasis muy fuerte en solo dos mercados, que son Brasil y Argelia, seguramente no es algo deseado y buscado pero es la realidad. Hoy Brasil está complicado con el tema del dumping, que por supuesto es algo que no existe, no está, pero Brasil ya decidió y aprobó poner un arancel de US$ 600 para la leche en polvo que ingrese de Uruguay, y si bien está suspendida la aplicación, no está anulada, está ahí. Argelia, es el segundo comprador de leche en polvo del mundo, pero tiene un sistema de compras que es muy centralizado, porque es un país de economía centralizada y es el gobierno que autoriza a los privados a hacer las compras, pero ahora están haciendo un proyecto en el desierto, donde van a ordeñar 270.000 vacas, con una inversión de US$ 3.500 millones, y ya el año que viene empezará a producir ahí, o sea que es un cliente que va a disminuir sus compras de forma significativa.
Tenemos que enfocarnos de otra manera en los mercados, el mundo hoy ya no va hacia la leche en polvo, el mundo va hacia la proteína, hacia el queso, hacia la proteína de suero, no hay que ser muy inteligente ni analítico para saber que eso es así, entonces hay que buscar los caminos para entrar en ese negocio. Si bien es algo que Conaprole ya lo está haciendo, hay que apurar el tranco.
—¿Cómo se enfocará en el mercado interno?
—Ahí tenemos un problema, y eso es importantísimo reconocerlo como problema para empezar. Si ganamos, vamos a contratar una auditoria externa para que analice a fondo a toda la cadena y así detectar los problemas que tenemos, porque en cada punto de la cadena tenemos quejas. Sabemos de la potencia que tiene Conaprole en el mercado interno, pero hay que solucionar los problemas, y para eso va a ser clave una auditoría externa.
—En caso de no ser electo, ¿qué tipo de oposición realizará?
—En caso de no triunfar, voy a un ser director más. El directorio está compuesto por cinco productores que son elegidos, pero después la misión es que la cooperativa funcione de la mejor manera posible y que sea en beneficio de todos los productores. Así que vamos a estar a ir para trabajar e impulsar lo que estamos planteando.
—¿Cuál es el mensaje final para el socio de la cooperativa?
—Es un mensaje que apunta a que los productores se replanteen un poco el rol que tienen en la cooperativa, queremos rescatar el espíritu de cambio que hubo en los setenta y ochenta, porque en ese momento triunfó la oposición de Conaprole, y por eso creemos que ahora el productor tiene que votar opción 2026.