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Vacunación contra aftosa: el seguro de vida de la ganadería

“La vacuna es un seguro extra para la ganadería y no veo razones para abandonar una herramienta que protege al país”, dijo el Dr. Jorge Bonino Morlán, sobre la vacunación contra la fiebre aftosa. En este sentido recordó que “el daño más grande de la aftosa no es solamente sanitario, sino que es el cierre de mercados y el enorme costo de recuperarlos”, en este sentido indicó que durante el último foco registrado en el país, los recursos que se perdieron, permitirían hacer frente al pago de la vacuna por 80 años para todo el ganado en el país, reafirmando la importancia de mantener la vacuna en el país.

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El 15 de mayo comenzará un nuevo periodo de vacunación contra la fiebre aftosa, a todas las categorías bovinas del país. El Dr. Jorge Bonino Morlán, directivo de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y representante de los productores ante la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA), remarcó que la vacuna continúa siendo una herramienta estratégica irrenunciable para el país. “Yo ni pienso hoy en dejar de vacunar. Si tengo una herramienta que me da protección en algo tan importante para el país, no veo razón para abandonarla. El daño económico que puede generar un foco de aftosa es enorme y está perfectamente documentado”, afirmó el profesional.

Bonino sostiene que la vacunación no puede analizarse únicamente desde la óptica comercial. A su juicio, la discusión involucra variables sanitarias, económicas, políticas y sociales que obligan a actuar con extrema prudencia. “El riesgo cero no existe. Lo que existe es el análisis de riesgo y la obligación de construir sistemas que minimicen al máximo la posibilidad de un brote”, señaló.

CAMPAÑA: El veterinario recordó que el actual calendario de vacunación sufrió modificaciones importantes respecto a los períodos tradicionales, algo que, según explicó, generó dudas dentro del sector productivo. “Los programas sanitarios tienen determinadas fechas por una razón técnica. Cuando uno maneja millones de animales y miles de productores, las rutinas y las costumbres bien establecidas ayudan mucho al funcionamiento del sistema”, sostuvo.

Explicó que el cambio en el cronograma se resolvió en el marco de la asociación público-privada que históricamente caracteriza a la sanidad animal en Uruguay, aunque reconoció que existieron cuestionamientos sobre la conveniencia de alterar los períodos habituales. “No éramos muy partidarios de los cambios porque después las vacunaciones terminan cayendo en épocas más complicadas desde el punto de vista climático y sanitario”, expresó.

Aun así, destacó que “las vacunaciones anteriores fueron realizadas en buena forma y eso permitió mantener una protección adecuada. Una corrida de dos o tres meses no altera significativamente la inmunidad del rodeo adulto”, afirmó. No obstante, advirtió que “hoy tenemos que juntar los animales para combatir la garrapata y además hay que juntarlos para vacunar. Desde el punto de vista epidemiológico, cuanto menos movimiento haya mejor, pero la realidad obliga a actuar con equilibrio y responsabilidad”.

SIN FRONTERAS: “La fiebre aftosa es una de las enfermedades más antiguas y más importantes del mundo. Los virus no respetan fronteras políticas y el movimiento internacional de personas, animales y mercaderías hace imposible pensar en un riesgo cero”, afirmó el profesional, quien recordó que la enfermedad no solo afecta a los animales, sino que “el daño más grande que provoca la aftosa no es solamente sanitario. El problema más grave es el cierre de mercados y el costo gigantesco que implica recuperarlos”, explicó.

“He vivido la aftosa como productor, como estudiante de veterinaria, como docente, como extensionista y como asesor. La he visto desde todos los ángulos posibles y sé perfectamente lo que significa para un país ganadero perder el estatus sanitario”, indicó. Al mismo tiempo recordó que “el país tiene un prestigio sanitario enorme y eso no ocurrió por casualidad. Se construyó durante décadas con muchísimo esfuerzo, disciplina y cumplimiento de los programas sanitarios”, dijo.

DEJAR DE VACUNAR: Brasil avanza hacia el estatus de libre sin vacunación y otros países de la región comienzan a analizar el mismo camino. Sin embargo, Bonino considera que “el hecho de que otros países dejen de vacunar no significa automáticamente que nosotros tengamos que hacer lo mismo. Cada país tiene que tomar decisiones en función de su realidad epidemiológica y de su análisis de riesgo”, afirmó.

A su juicio, el mundo “antes discriminaba a los países que vacunaban. Hoy eso ha cambiado muchísimo. La OMSA reconoce como libres tanto a los países con vacunación como a los países sin vacunación”, explicó. Bonino considera que el viejo paradigma sanitario quedó desactualizado frente a los avances científicos y tecnológicos. “Hoy tenemos vacunas muchísimo mejores, más seguras, más puras y con mayores niveles de bioseguridad. Además, aparecieron herramientas modernas como las pruebas DIVA, que permiten diferenciar perfectamente un animal vacunado de uno infectado”, sostuvo.

El dirigente enfatizó que las vacunas actuales cumplen un papel decisivo tanto en prevención como en contingencia sanitaria. “La vacuna no es una solución mágica ni protege el 100%, porque ninguna vacuna del mundo lo hace, pero sí es una herramienta extraordinariamente importante para prevenir y para contener rápidamente cualquier brote que pueda aparecer”, afirmó.

SEGURO: Bonino dijo que “la vacuna es un seguro extra. Uno puede tener un auto excelente y aun así lo asegura. Bueno, esto es exactamente lo mismo. Tenemos un sistema sanitario muy bueno, pero además contamos con una herramienta que agrega protección”. Según explicó, “la vacuna le da estabilidad al sistema y permite que toda la cadena pueda intensificar la producción, invertir más y trabajar con mayor seguridad”.

En este sentido recordó las consecuencias devastadoras que tendría la aplicación de medidas sanitarias extremas frente a un eventual foco. “Si aparece un brote, el rifle sanitario no elimina solamente los animales enfermos. También elimina los contactos. Eso tiene un impacto productivo, económico y emocional enorme para cualquier productor”, señaló.

VIGILANCIA: “La vigilancia pasiva es fundamental y empieza en el campo. El productor, el veterinario, el encargado y el peón rural son los primeros que tienen que estar atentos a cualquier signo sospechoso”, afirmó. En esa línea, sostuvo que el país necesita mantener estructuras técnicas fuertes y recursos suficientes para responder rápidamente ante cualquier eventualidad. “No alcanza solo con vacunar. Hay que tener buenos laboratorios, buenos planes de contingencia, recursos humanos capacitados y capacidad económica para actuar inmediatamente si surge un problema”, explicó.

ANTÍGENOS: Bonino considera imprescindible fortalecer los acuerdos internacionales y asegurar disponibilidad inmediata de vacunas. “Tenemos que contar con bancos de antígenos que contemplen todas las cepas circulantes y las que puedan aparecer en el futuro. Eso es parte de la seguridad sanitaria moderna”, afirmó. El dirigente recordó que “cuando Brasil deja de vacunar a casi 300 millones de vacunos, muchos laboratorios pierden volumen de producción y eso modifica completamente el escenario sanitario regional”. En ese contexto, sostuvo que Uruguay debe prepararse para actuar rápidamente “si mañana aparece un foco”.

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