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Kilo de cordero en gancho de carnicería sube 21%

El mercado de carne ovina continúa con una oferta limitada, baja actividad industrial y valores firmes para todas las categorías.

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En este sentido, según los datos del Instituto Nacional de Carnes, la faena ovina cayó 25,4% en el transcurso de 2026, frente a igual período del año pasado, situándose en 166.903 cabezas, con un descenso del 21,7% en los corderos y 25,9% en las ovejas.

Por su parte, los precios alcanzan referencias históricas, con subas superiores al 30%. En el acumulado, desde el 1 de enero hasta el 2 de mayo, el valor promedio del cordero se posicionó en US$ 5,848, superando un 34,1% igual referencia del año pasado, en tanto que, en el caso de la oveja, el promedio de 2026 se ubicó en US$ 4,739, con un aumento del 39,5%.

Esta realidad de oferta y precios se traslada directamente a la comercialización final, tanto en la tonelada exportada, como en gancho de carnicería. Al observar las exportaciones, las ventas de carne ovina sumaron 3.484 toneladas, registrando una caída del 28,7% respecto al año pasado, mientras que el valor promedio de la tonelada se ubica en US$ 6.648, un 29,9% de aumento.

Respecto al mercado interno, el valor promedio del kilogramo de carcasa de cordero, durante el mes de abril se ubicó en US$ 8,10, con una suba del 28% entre años, mientras que, en pesos uruguayos, dicho aumento es del 21%, cotizando a $ 322,20 por kilogramo en gancho de carnicería, con impuestos incluidos.

La cadena lanera dejó atrás una zafra marcada por la recuperación de los valores. Después de varios años de bajos precios, dificultades para colocar la producción y un creciente desaliento entre los productores, el ciclo 2025/26 cerró con un mercado firme, mejores valores para prácticamente todos los micronajes y señales que vuelven a generar expectativas de crecimiento para el rubro ovino.
Informe de la Comisión Europea habla de cambio de relato. Bruselas deja atrás un discurso centrado casi exclusivamente en los retos ambientales para reconocer a la ganadería como una actividad estratégica para garantizar la seguridad alimentaria, fortalecer el medio rural y reforzar la autonomía europea. Ese cambio de prioridades puede marcar la orientación de las políticas comunitarias para el sector durante los próximos años.
El ingeniero agrónomo Ignacio Abella, técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), participó del 95° Congreso Anual de la IWTO celebrado en Dalang, China. En este encuentro clave para la industria textil global, se debatió sobre la reciente recuperación de los precios en todos los micronajes, las crecientes exigencias ambientales y de bienestar animal, y el posicionamiento de Uruguay como un productor de lanas de alta calidad a nivel mundial.

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