Aunque hay expectativas de que la tendencia alcista de los precios esté por desacelerarse, la escasez de oferta hace que el interés comprador, aunque no es intenso, sea suficiente para mantener al mercado presionado. Las referencias se ubican un escalón por encima de las que regían en el mercado la semana anterior.
Las plantas que están trabajando con equipos kosher muestran mayor interés por novillos; otras optan por priorizar la faena de vacas, en el intento de contener los precios de compra en un contexto de mercado internacional en el que hace algunas semanas que se detuvo la tendencia alcista.
Los novillos gordos se comercializan en un eje de US$ 5,55 el kilo carcasa, con varias plantas que pagan US$ 5,60 en el caso de lotes especiales, con carcasas pesadas y de muy buena terminación.
Para las vacas, la mayoría de los negocios se concreta entre US$ 5,15 y US$ 5,30 para las pesadas. Las vaquillonas logran precios cercanos a los de los novillos, en la medida de que se trata de una categoría cuya competencia desde los corrales de engorde sigue siendo intensa.
Las lluvias de los últimos días, con registros que acumularon más de 200 milímetros en 24 horas en algunas regiones del país, complicaron algunas cargas y generaron distorsiones en la planificación de las plantas de faena. Había quienes intentaron anticiparse ante estos pronósticos, corriendo cargas desde campos en los que ya se sabe que hay inconvenientes cuando se acumulan muchos milímetros en pocas horas.
La ventana de producción para la cuota 481, de carne de animales terminados en corrales de engorde, no tuvo mayor efecto sobre los precios del mercado.
Dadas las condiciones de estabilidad en los precios de exportación a los principales destinos del mercado internacional, la expectativa es que la faena siga siendo relativamente reducida y los precios sostenidos, pero encontrando un equilibrio próximo a los actuales niveles. Abril debería haber marcado el piso de faena para el año.