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Luis Lacalle Pou: “La LUC me dejó con gusto a poco” en tema combustible

En entrevista exclusiva con Rurales El País, el jerarca aseguró que “con Venezuela están los puentes bastante complicados, y no tiene ningún tipo de interés de pagar nada”

Luis Lacalle Pou con Martín Olaverry

Inversión extranjera, deuda de Venezuela a Conaprole, atraso cambiario, déficit fiscal, endeudamiento, Ley de Urgente Consideración, continuidad de Uruguay en el Mercosur e inserción internacional fueron, entre otros, los temas de los que habló el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, en entrevista exclusiva con Rurales El País.

El jerarca señaló que la Ley de Urgente Consideración le dejó “gusto a poco”, que Uruguay “tiene que bajar sus combustibles” porque “no hay misterio” y que Venezuela “no tiene ningún tipo de interés” en pagar su deuda.


A continuación la entrevista completa al presidente:

–¿Qué dejó reunión con la Asociación Rural del Uruguay (ARU)?

–Hicimos un recorrido bastante extenso sobre la situación de coyuntura, pero también visto desde la oportunidad. Tratamos de poner en la mesa elementos vistos desde las oportunidades que tiene el país, el resto es sabido y sería llover sobre mojado.

–En la campaña se habló de la trilogía fatal: atraso cambiario, déficit fiscal y endeudamiento, y cómo esto compromete al sector productivo. ¿Cómo se ve esto hoy?

–Hablamos del tema. Hablamos de la trazabilidad, y no hablo de la trazabilidad porque estemos caraveneados, sino de la coherencia. Nosotros hace ocho o nueve años que venimos a todas las rurales, con un equipo multidisciplinario en tema economía, agro, seguridad rural, relaciones exteriores, a conversar y siempre sostuvimos que el panorama no era bueno, que se estaba agravando y se agravó por la inacción del gobierno o la omisión de determinadas medidas genera agravamiento. Hablo básicamente del tema déficit que tiene como consecuencia el endeudamiento. Después hay que tomar medidas. La trazabilidad cuál es: dijimos que Uruguay no aguantaba más impuestos y nos dieron como quien lava y no tuerce. Porque desde la academia muchas veces se sostuvo que era imposible equilibrar las cuentas sin impuestos, economistas con otras afiliaciones partidarias se nos dijo lo mismo, y hoy presentamos un presupuesto que no hay un aumento a la carga tributaria.

–¿Y el objetivo de bajar el déficit al 2,5% al terminar el período?

–Y bueno, eso se hace gastando mejor. Si gastas mejor, puedes gastar menos. Para eso no solo hay que estar cerca del mandato jurídico que es el presupuesto, no solo de los actos jurídicos que es lo que emanan de los ministerios, sino que estar arriba de los temas.

–¿También se proyecta un crecimiento del Uruguay?

–Escuché a la ministro de Economía decir algo que quiero suscribir. Cuando se empezó a decir que era un presupuesto muy optimista, se lo escuché a Azucena (Arbeleche) y a (Isaac) Alfie, y se dijo este es un presupuesto realista: no es ni optimista ni pesimista; es realista. Y esa realidad está basada en los pronósticos que hace nuestro equipo económico con anclajes en la realidad que es lo que va a crecer el país en estos tiempos. En el presupuesto, esos supuestos se presentan de acuerdo al crecimiento anual que va a haber. Sin perjuicio de que siempre hay elementos que no se pueden prever, desde mi punto de vista el crecimiento planteado será mayor. No tengo elementos fácticos, si creo que de las consecuencias de la pandemia van a generar para el mundo, primero, y después para el país algunos efectos de aceleramiento económico. Todos nos dimos cuenta de lo endeble que es la vida y de cómo la libertad se puede perder de un día para el otro. Y eso va a hacer que la salida de la pandemia, la nueva normalidad tenga un impulso vital de hacer, trabajar e invertir y no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Creo que habrá un efecto B, y ese efecto va a tener algunos que puedan ganar un poco más con beneficios. Son los países que salgan con una sanidad ambiental, humana y libertad cuidada por parte de los gobiernos. Hoy Uruguay está en esa situación.

–También entra el interés de medidas de captar inversión extranjera, ¿por ahí también van las expectativas?

–Dos cosas: todo el tema de atracción de personas, nosotros creemos que migraciones a vivir en nuestro país tienen dos consecuencias económicas. La primera, que agranda el mercado interno y, la segunda, que es una consecuencia posible que, además de venir a vivir, traiga su inversión al país. Eso tiene una diferencia con lo que se dice del 2003 o 2004, porque era más llegada de capitales y no de familias. Ahora es un poco más profundo.

–¿No se tiene la expectativa de que pueda suceder algo similar al 2003 o 2004?

–Tiene la expectativa que sea además, no es la consecuencia primaria pero si es fruto de lo primero: que van a venir miles de personas a vivir a Uruguay. Ese cambio en los decretos de residencia, más en el famoso “take holidays” que ampliamos a 10 años, si Uruguay tuviera hoy 500 o 600 contagios por día no servía para nada, era letra muerta. Lo que genera el atractivo por nuestro país es el estado de la pandemia, el control y además que no sea haya cortado la libertad como sí sucedió en otros países. Esa combinación es lo que genera un círculo virtuoso para nuestro país. A eso le sumamos hacer la facilitación para que la gente pueda venir en términos económicos.

–Volviendo al presupuesto, la competitividad y la trilogía fatal: dentro hay referencia para el tipo de cambio, en 2021 cerraría a US$ 46,90; en 2022 a US$ 49,20; en 2023 a US$ 51,80 y en 2024 a US$ 53.40. ¿Es una meta del gobierno? ¿Cómo se lee este número?

–Es una proyección. Azucena lo explicó muy bien. No forma parte del cuerpo normativo. Son proyecciones. Como toda proyección puede ser afectada, pero determinada por los análisis que hace el gobierno, sobre todo el equipo económico, quien define que esa debería ser la proyección del dólar en nuestro país. Obviamente, tenemos instrumentos como la utilización de divisas por parte del BCU para que los saltos no sean muy grandes, para que no bajen y tratar de acompasar. Hoy hay dos tipos de análisis del atraso cambiario: en primer lugar, el atraso desde el punto de vista de vecinos; y, en segundo lugar, con los países con los cuales comerciamos. Pensar en acompasar el tipo de cambio argentino es imposible. Porque es mucho más lo que perdes que lo que ganas, y lo mismo con Brasil. No nos podemos meter en esa montaña rusa. Porque en la película grande afecta la credibilidad y la certidumbre, y si afectamos eso es un golpe al corazón de quienes depositan su confianza. Y cualquier inversión, un almacén de un barrio hasta mil hectáreas de soja, tienen como elemento central la confianza, la certidumbre por lo menos a mediano plazo.

–¿En qué tiempo estiman que se va a comenzar a tener, por ejemplo, un combustible más cerca del precio de paridad de importación?

–Es una pregunta muy técnica y me gustaría que se la hagas al ministro de Industria. En este sentido, la ley de urgente consideración y voy a hablar personalmente, me dejó con gusto a poco. Nosotros íbamos por la libre importación de combustible. Y eso por situaciones que se generan en la negociación de la coalición no se llegó y no se aceptó. Las negociaciones son intrínsecas a la política. Llegamos a esta fórmula que es nueva, distinta y va a tener que generar un acostumbramiento en los uruguayos, porque la variación de los precios puede ser más cotidiana de lo que era hasta ahora, hay otra libertad en la fijación de los mismos y vamos a tener que optimizar a toda la cadena. Eso genera exigencia para toda la cadena. Uruguay tiene que bajar sus combustibles y no hay misterio, yo creía que era vía la libre importación de combustibles, la negociación llevó a tener este esquema un tanto distinto que si tiene presente algo fundamental que es la fuerza e independencia de las unidades reguladoras. El otro tema es el costo de la energía, y específicamente del costo del servicio y lo que las empresa asistían al gobierno central. La visión del gobierno, lo que tiene que tener la empresa pública, en este caso generador de energía, es el producido por lo que cuesta el servicio y cuidar la infraestructura, y eventualmente el rédito que tenga para futuras inversiones. Para que eso pase en el sentido que queremos, que es que bajen los precios, es necesario ser mucho más eficientes.

–¿No se puede estimar que esto vaya a ocurrir en los próximos meses?

–Me veo tentado a dar un momento, pero cuando digo una fecha me gusta cumplir. Prefiero no decir. Pero somos los más interesados porque eso va a liberar las fuerzas productivas del país.

–En el caso de UTE que vuelca recursos importantes a rentas generales, ¿cómo se va a manejar el tema energía eléctrica?

–Justamente lo que decía, una de las prácticas es volcar a rentas generales, eso tiene que ir cediendo para que realmente la empresa eléctrica del país esté dedicada a tener un servicio de mejor calidad, continúo, distintas generaciones y pueda abaratar sus costos y tener un precio más accesible.

–Inserción internacional, contactos con China, Europa, y demás, ¿cómo se va a mover el gobierno a partir de lo que ha significado la pandemia para el mundo? ¿Cómo se imagina a Uruguay en la posición internacional?

–Ágil, libre, pechando con maletín debajo del brazo vendiendo nuestros productos, y eso sin amputar nada de la caja de herramientas. Lo tradicional son los tratados de libre comercio, que desde mi punto de vista, y puedo equivocarme, pueden llegar a caer en desuso porque lleva mucho tiempo su concreción. Pero quiénes se van a beneficiar de esto, no se da certezas de cuándo termina es muy difícil. Entonces, no descartamos el TLC, pero utilicemos los otros mecanismos que tenemos a nuestro alcance que son nichos, cuotas, apertura de mercados, acuerdos de complementación económica que tenemos, vamos a movernos. Después hay que sentarse y decidir realmente si el corset de Mercosur de alguna manera no nos frena.

–¿Es momento de revisar las conveniencias de seguir o no dentro del Mercosur?

–Esa pregunta se dio recién con la ARU, romper el Mercosur tiene consecuencias negativas. No creo que se pueda pensar eso, entre otras cosas, porque hay un Mercosur social, cultural y económico, que las rupturas siempre son negativas. Son más nocivas las consecuencias de romper algo que crear. Hace seis meses cuando empezamos el gobierno argentino planteó sacar la pata del estribo a las negociaciones del Mercosur y se generó un diálogo diplomático que dice y habla de distintas velocidades y hay que comprar eso. Hay un camino más lógico que no genera distorsiones ni roturas para avanzar con determinados países. En la conversación con el presidente de China, claramente nos dicen que estamos para avanzar con el Mercosur y más con Uruguay. Abre dos puertas nuestro primer socio comercial. El país que más va a consumir en los próximos años, y seguirá creciendo, y nosotros el granero del mundo, tienen que tener una actitud proactiva con China. Espero que el Mercosur lo tenga, sino que Uruguay va a buscar los mecanismos diplomáticos sin romper para que se habilite a dar ese paso.

–¿En qué tiempo vamos a empezar a manejar avances positivos?

–La vida me enseñó que cuando depende solo de mí, te doy fecha y hora, pero cuando no depende solo de mí, dar una fecha es irrelevante y hasta contraproducente. Si te digo que hemos recibido la conversación con el presidente de China, después también el contacto de primer nivel con el gobierno de Estados Unidos y que vamos a caminar en paralelo con esas dos grandes potencias. No es un camino solo.

–Temas internos: en aspectos impositivos se habló de revisar impuestos ciegos, en este escenario ¿es posible en algún momento hacer un ajuste?

–Si esto fuera un vehículo, te diría que no estamos marcha atrás, pero tampoco pusimos primera. Estamos en punto muerto. Hubo sectores que presionaron para aumentar impuestos ciegos en plena pandemia, pero no los vamos a aumentar. Sería ir contra lo que pensamos. Creemos que el Estado tiene que ser un socio en la ganancia del que empuja el carro. Si hoy en la situación económica del mundo del país, además también cargamos más piedras en la mochila, va a decir cargarla vos que no puedo. Y obliga a sacar gente de los negocios.

–Lechería y deuda con Conaprole: ¿El gobierno sigue haciendo gestiones para que se cobre esa deuda?

–Hoy con Venezuela están los puentes bastante complicados. Y no tiene ningún tipo de interés de pagar nada. A los productores se le dijo: ‘tírate que hay arenita’. Después hay un tema de cuándo se vendió, cuándo se hicieron los embarques y cómo se comprometió el pago o no. No quiero generar falsas expectativas. Entendemos que hubo una corriente de muchos años que muchos se beneficiaron, legítimos e ilegítimos, y era demasiado bueno para ser cierto y generó efectos negativos en una industria que venía muy golpeada. Es muy difícil que accedan a pagar.

Escuchá la entrevista completa al presidente Luis Lacalle Pou: