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La tierra como refugio, producir como destino: el modelo de Ana Paula, establecimiento del empresario Ernesto Correa

Timac Agro organizó una conferencia con exposición de Juan José dos Santos, administrador general de la estancia

Ana Paula en Agro en Punta.
Ana Paula en Agro en Punta.
Comunicagro.

En la década de 1990, el empresario brasileño-uruguayo Ernesto Correa decidió comprar campo en nuestro país como una forma de refugiar parte de su capital y especialmente, algo que se concretó con el paso del tiempo y hoy sucede, tener un lugar donde instalarse a vivir con su familia.

Hoy la empresa desarrolla la actividad en el norte, con 45.000 hectáreas de campo entre Cerro Largo y Rivera. Allí el 90% de la producción en superficie útil es ganadería, al tiempo que el 10% es agricultura. El proyecto consta de cría y recría, entorando 35.000 cabezas por año, 25 en primavera y 10 en otoño. Hay 65.000 cabezas de ganado aproximadamente, haciendo destete precoz a más de la mitad. En agricultura, se hace un 50% de maíz bajo riego y un 50% de soja como cabeza de rotación de pasturas, si bien se mide como negocio independiente.

“Nosotros producimos respetando algunas consignas que nos pide el propietario, que quiere dejar un campo mejor para sus hijos y nietos”, comenzó diciendo el Ing. Agr. Juan José dos Santos, administrador general de Ana Paula, en una exposición que recorrió la trayectoria de la empresa y sus claves de éxito.

Según dijo, el primer concepto a remarcar es que se compró campo en una época donde el valor era hasta 8,5 veces menor al que tienen hoy esos campos: un promedio de US$ 450 frente a US$ 3.970 según DIEA por la hectárea.

Uno de los grandes desafíos empezó en el momento en el cual se dejó de ver la tierra solamente como un refugio de valor o un activo por sí mismo, para poner encima de ella una empresa que debe producir, arrojar buenos indicadores y ser rentable. “Ahí es cuando se hace necesario realizar proyectos de largo plazo: para nosotros la industrialización de la ganadería y la digitalización de procesos han sido la clave”, dijo Dos Santos. “Si bien el campo es muy noble, entiendo que el punto donde tenemos mayor capacidad de incidencia es en la gestión, porque en definitiva, nuestro negocio es transformar esa luz, agua y nutrientes en carne, maíz o soja”.

Sistema Caravana de Ana Paula.
Sistema Caravana de Ana Paula.
Ana Paula.

A comienzos de la década del 2010, se comenzó con el pastoreo racional, buscando incrementar la producción de carne. Hoy el establecimiento tiene una ganancia de 183 kilos de carne por hectárea. Por pedido de Correa y como consigna de producción, no se usa herbicida, fungicida, insecticida o ivermectina.

En la digitalización, utilizan el sistema operativo Caravana, de autoría intelectual del propietario de la empresa. Es un software que permite el control individual del animal y de todos los lotes.

“Fue un punto de quiebre, pudimos cambiar las decisiones sobre el tamaño de los potreros y reposo de pasturas, cuestiones de suplementación y mucho más”, afirmó el administrador.

Acerca del modelo de trabajo, dijo que se rigen con un proyecto de 5 años que permite medir en una serie de años las variables que pueden manejar como porcentaje de preñez, muertes, rendimientos.

Anécdotas. Dos Santos valoró la oportunidad de trabajar cerca de Correa, reconocido empresario que eligió Uruguay como su casa. “Siempre me dice que el cerebro humano trabaja con hasta 7 variables, pero el campo tiene muchas más. Correa busca la previsibilidad, por eso al inicio de los ejercicios busca plantear escenarios hipotéticos por si nos va bien como por si nos va mal”, indicó Dos Santos. “Con él aprendí a prepararme para lo bueno también y no solo para lo malo”.

El proceso. Luego de decisiones técnicas tomadas con el equipo de Timac para la protección y uso de tecnologías aplicadas a los fertilizantes, tuvieron “un lindo problema”: alcanzaron un rendimiento de 13,6 toneladas secas de maíz bajo riego, lo que los obligó a discriminar por negocio y cargar el costo de oportunidad de venta de ese grano a la ganadería. “Sostengo que nosotros no hacemos PRV sino un sistema de rotación altamente intensivo, con altas cargas y tecnología que justifique los costos estructurales del sistema”, explicó Dos Santos, agregando que la entrada de la agricultura sirvió también para mostrar la brecha tecnológica con lo que se podía desarrollar en la ganadería.

“Pasamos de un sistema netamente criador, por la pasión del propietario por la cría, a una transición buscando completar 230 a 240 kilos de carne por hectárea en 40.000 hectáreas, con relación insumo producto de entre 0,55 a 0,6, con proyecciones de novillo en los US$ 4. Hay un 36% entre área de pasturas, verdeos y cultivos de micropicado.

Para cerrar, Dos Santos remarcó que con un 10% del área, la agricultura representa un 22% a 25% de la facturación total, con 1.800 hectáreas de maíz bajo riego y 1.700 hectáreas de soja como cabeza de rotación.

Estancia Ana Paula.
Estancia Ana Paula.
Ana Paula.

Aumentar impacto en las pasturas para producir carne

En el panel también estuvo el Ing. Agr. Ramiro Suárez, director del Departamento Técnico de Timac Agro.

“La primera etapa del trabajo fue ver los tipos de suelo con los análisis e intentar traducir eso al manejo nutricional, pensando en las problemáticas de acidez, los niveles de fósforo y potasio y la respuesta a los micro nutrientes”, indicó.

Allí se ajustó el fósforo, potasio, azufre y zinc pensando en el maíz bajo riego y que logre estos potenciales de 12.000 a 14.000 kilos. “Necesitamos dosis altas para generar una base de nutrientes suficientes para cumplir con los objetivos productivos de la empresa, donde usamos nuestra línea de fertilizantes”.

Para lograr altos rendimientos de maíz, la presión de nitrógeno es alta. “La urea a esos niveles genera problemas de acidificación y son suelos frágiles, por eso nuestro siguiente paso fue sustituir con el Sulfammo”.

Para eso, buscaron perder poco nitrógeno y agregar azufre, pero tener un impacto en la acidificación menor.

Para cerrar, la tercera etapa del trabajo fue incorporar la bioestimulación en las etapas iniciales del cultivo, amortiguando los efectos del estrés hídrico y térmico y el efecto negativo de los agroquímicos.

Suárez expresó que desde la empresa buscan generar un mayor impacto en la producción de pasturas y que sean de larga duración, manteniendo el potencial para cumplir con los objetivos productivos de la carne.

La venta de los activos en Rocha y Treinta y Tres

A principios de diciembre del año pasado, se conoció la noticia de que el grupo UAG compraba los campos del empresario brasileño-uruguayo Ernesto Correa en Rocha y Treinta y Tres. La operación fue por 28.000 hectáreas, incluyendo 2 plantas en Treinta y Tres y el establecimiento La Madrugada en Rocha, también con su respectiva planta. Buena parte de la maquinaria también está incluida en la operación. En este sistema se realizaba arroz, soja, ganadería y algo de maíz. Se estima que, si bien en diferentes esquemas, se continuará con la producción agropecuaria en esos campos.

Inauguración oficial de la cosecha será el próximo 10 de marzo en Cebollatí, Rocha, con presencia de Yamandú Orsi

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