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Las voces del campo: mujeres rurales compartieron experiencias, desafíos y liderazgo en Agro en Punta

En el marco del Año Internacional de la Mujer Rural, referentes del agro uruguayo protagonizaron un encuentro que puso en el centro el trabajo, la innovación y el liderazgo femenino en los sistemas productivos

La propuesta combinó una mirada global, a cargo de la exdirectora regional de ONU Mujeres, María Noel Baeza, con testimonios directos de productoras que viven y trabajan en el territorio: Daniela Schossler, Silvia Castro, Guillermina Albornoz y Cecilia Larrechea.

Desde el stand colmado de gente, y con un clima de cercanía, intercambio y reflexión, el espacio dedicado a las mujeres rurales se transformó en uno de los momentos más significativos de la tercera edición de Agro en Punta. La actividad reunió a productoras, técnicas y profesionales vinculadas al agro con el objetivo de poner en primer plano el rol de la mujer en el campo, sus trayectorias y los desafíos que aún persisten en materia de acceso a oportunidades y reconocimiento.

El encuentro se desarrolló en el Centro de Convenciones de Punta del Este y estuvo centrado en la consigna de escuchar historias reales del medio rural, compartir experiencias y reflexionar sobre el presente y el futuro de las mujeres en los sistemas productivos.

El panel reunió perfiles diversos, con trayectorias que combinan producción, trabajo territorial y experiencia en desarrollo rural. La apertura estuvo a cargo de María Noel Vaeza, exdirectora regional de ONU Mujeres entre 2019 y 2025 y actual asesora senior de la Fundación PATH, quien aportó una mirada global sobre la situación de las mujeres rurales y la importancia de visibilizar su rol en los sistemas alimentarios y productivos.

La actividad contó además con la participación de Daniela Schossler, coordinadora de la Alianza del Pastizal Uruguay, desde donde impulsa iniciativas que articulan la producción ganadera con la conservación de los pastizales naturales, promoviendo el trabajo conjunto entre productores, organizaciones y proyectos de sostenibilidad en el territorio.

También integró el panel Guillermina Algorta, productora y consultora en genética y producción ovina, con una trayectoria vinculada al asesoramiento técnico y al desarrollo de sistemas productivos, aportando su experiencia en la mejora genética y en la gestión de la producción desde una mirada profesional y de campo.

Por su parte, Cecilia Larrechea compartió su experiencia como productora rural sobre campo natural, trabajando en sistemas que priorizan la conservación de la biodiversidad y el manejo sostenible de los recursos naturales, mientras que Silvia Castro, productora en pastizales naturales y especialista en desarrollo territorial con enfoque de género, sumó su mirada sobre la participación de las mujeres en el territorio y los procesos de desarrollo rural con perspectiva de equidad.

La moderación del encuentro estuvo a cargo de Carolina Lizarralde, docente y consultora en ganadería sostenible, junto a la presidenta de OMEU, Florencia Herrera, quienes guiaron el intercambio entre las disertantes y el público, aportando una mirada integradora sobre el rol de las mujeres en la producción, el desarrollo territorial y la sostenibilidad del medio rural.

Desde el inicio, el clima fue distendido y cercano. Se invitó al público a acomodarse, compartir un momento informal y prepararse para una instancia de escucha activa. La propuesta era clara: generar un espacio donde las experiencias personales y profesionales se pusieran sobre la mesa sin formalidades excesivas, en un tono de conversación abierta.

Se anunció que la apertura estaría a cargo de María Noel Vaeza, quien contextualizaría el significado del Año Internacional de la Mujer Rural y su importancia en la agenda global. Luego, el foco se trasladaría a las historias de vida de las productoras invitadas, que aportarían su mirada desde la práctica diaria en el campo.

Cuando tomó la palabra, Vaeza explicó que Naciones Unidas declara años internacionales con el objetivo de visibilizar temas que han sido históricamente relegados o poco atendidos. En ese marco, 2026 fue definido como el Año Internacional de la Mujer Rural, una iniciativa destinada a poner en el centro a las mujeres que participan en los sistemas de producción y alimentación en todas sus dimensiones.

Recordó que el Día Internacional de la Mujer Rural se celebra cada 15 de octubre, pero que la decisión de dedicar un año completo a esta temática busca profundizar la reflexión y generar cambios concretos. “Se trata de llamar la atención sobre un tema que muchas veces no se ve”, explicó, señalando que el reconocimiento simbólico debe ir acompañado de transformaciones reales.

En su intervención, abordó las desigualdades que aún enfrentan las mujeres rurales. Mencionó que, en muchos casos, no acceden a la titularidad de la tierra ni a los mismos derechos de propiedad que los hombres. Tampoco llegan con facilidad a créditos de mayor escala, tecnologías o herramientas productivas que permitan mejorar la eficiencia y la competitividad de los sistemas.

Subrayó que el acceso al financiamiento es uno de los principales obstáculos. Muchas mujeres acceden únicamente a microcréditos, que si bien son útiles para emprendimientos pequeños, no permiten crecer ni invertir en infraestructura. Para mejorar cadenas de frío, adquirir vehículos o incorporar tecnología, se requieren créditos mayores que muchas veces no se otorgan por prejuicios o por estructuras de evaluación que no contemplan las realidades de las mujeres rurales.

Vaeza señaló que estas limitaciones impactan directamente en la seguridad alimentaria, ya que las mujeres participan activamente en toda la cadena de producción de alimentos. Sin embargo, esa presencia no siempre se traduce en acceso equitativo a recursos o en reconocimiento formal.

Recordó que en América Latina aún existen millones de mujeres en situación de inseguridad alimentaria, una contradicción en territorios con fuerte producción de alimentos. “No podemos tener mujeres con hambre en regiones que alimentan al mundo”, afirmó, insistiendo en la necesidad de políticas públicas inclusivas.

Otro de los ejes centrales fue el cuidado. Destacó que las tareas de cuidado recaen mayoritariamente en las mujeres y que en el medio rural la falta de servicios agrava esa carga. Planteó la importancia de generar sistemas de cuidado, cooperativas y soluciones territoriales que permitan a las mujeres participar plenamente en la producción.

También valoró el hecho de que el año coincida con la declaración del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, lo que pone en foco la ganadería sobre campo natural y los sistemas productivos asociados. En ese sentido, destacó el trabajo desarrollado en Uruguay en torno a la conservación de pastizales y la producción sostenible, señalando que el país ha sido pionero en estas iniciativas.

Tras su exposición, comenzó el bloque de testimonios. Las productoras invitadas compartieron experiencias personales que reflejaron la diversidad de realidades del medio rural y la evolución del rol de la mujer en la producción.

Daniela Schossler abordó el trabajo rural desde una doble perspectiva: la profesional y la cotidiana. Señaló que la experiencia de la mujer rural varía según su acceso a formación, redes y oportunidades. Remarcó la importancia de la conexión entre mujeres y de la generación de redes que permitan compartir experiencias y apoyarse mutuamente.

Planteó que existen múltiples perfiles de mujeres rurales y que las políticas públicas deben contemplar esa diversidad. Desde profesionales vinculadas a la producción hasta mujeres que trabajan como funcionarias o acompañan a sus familias en los establecimientos, todas enfrentan desafíos específicos.

Relató situaciones que evidencian cómo la maternidad y la estructura familiar inciden en el acceso al empleo rural. En muchos casos, explicó, se prioriza la contratación de trabajadores sin familia o sin hijos, lo que dificulta la permanencia de hogares con niños en el campo. Esa dinámica influye directamente en el éxodo rural y en el cierre de escuelas, generando un impacto profundo en la vida de las comunidades.

Cecilia Larrechea compartió su experiencia al frente de un establecimiento de ciclo completo sobre campo natural, donde trabaja con una visión centrada en la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Relató que su inserción en el trabajo rural estuvo marcada por una crianza inclusiva, en la que su padre la integró desde temprana edad a las tareas del campo.

Esa formación temprana fue clave para su desarrollo. Señaló que el respeto en el medio rural se construye a partir del conocimiento y la capacidad de hacer. “Para mandar hay que saber hacer”, expresó, sintetizando una visión basada en la experiencia y en el aprendizaje práctico.

También puso el foco en la importancia de sostener la vida en el medio rural. Señaló que la permanencia de mujeres y niños es fundamental para la continuidad de las escuelas y de las comunidades. Cuando las mujeres se van, explicó, se debilita el tejido social y productivo.

Guillermina Algorta aportó una reflexión centrada en las barreras invisibles que aún persisten. Señaló que muchas desigualdades se han naturalizado y que recién al analizar datos y experiencias se vuelven evidentes. Habló de la importancia de la capacitación, de las redes y de la autoestima para que las mujeres se animen a ocupar espacios de decisión.

Silvia Castro, por su parte, destacó la energía transformadora de las mujeres y el impacto que tiene su participación plena en el desarrollo rural. Subrayó que la igualdad en el acceso a crédito, tecnología y oportunidades no solo beneficia a las mujeres, sino a todo el sistema productivo.

A lo largo del encuentro, se reiteró la necesidad de visibilizar las desigualdades, de generar políticas públicas inclusivas y de fortalecer redes de apoyo. También se destacó la importancia de reconocer el trabajo de las mujeres en los establecimientos rurales no solo como acompañamiento, sino como liderazgo real en la gestión y la innovación.

El cierre dejó una sensación compartida: la visibilización es el primer paso para el cambio. En un año marcado por el reconocimiento internacional de la mujer rural, el encuentro permitió poner en palabras experiencias, desafíos y propuestas concretas.

Más que un panel dentro de la agenda de Agro en Punta, la conferencia se transformó en un espacio de escucha y construcción colectiva. Un recordatorio de que el desarrollo del campo también se construye desde la voz y la experiencia de las mujeres que lo habitan todos los días.

Conferencia OMEU

OMEU. Antes de la conferencia centrada en las voces de las productoras, OMEU desarrolló en Agro en Punta un espacio de análisis y diálogo bajo la consigna “¿Quién sostiene las comunidades rurales? Hablemos de los desafíos en el medio rural y las oportunidades de negocio”, enfocado en la autonomía económica de las mujeres y en la generación de oportunidades concretas desde el territorio. La apertura institucional estuvo a cargo de Florencia Herrera, presidenta de OMEU y directora de Stakeholders Relations de UPM Uruguay, quien destacó la importancia de generar ámbitos de información, reflexión y acción sobre el rol de las mujeres en el medio rural. En ese marco, subrayó que la organización viene trabajando fuertemente en el fortalecimiento de la autonomía económica, el liderazgo y el acceso a mercados para emprendedoras de todo el país, poniendo especial énfasis en el interior y en las realidades territoriales diversas.

El primer panel se centró en la dimensión regional y en las oportunidades que surgen a partir de la articulación entre empresarias del Mercosur. Participaron Virginia San Martín, presidenta de la Convergencia Empresarial de Mujeres del Mercosur y directiva de la Asociación Rural del Uruguay, y Anabel Aldaz, vicepresidenta de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay y presidenta de OMEU en el período 2018–2022. Ambas destacaron el valor de la Convergencia como red regional de empresarias que busca generar contactos, escalar negocios y fortalecer la inserción internacional de las mujeres en los distintos sectores productivos.

En ese intercambio se puso sobre la mesa el desafío de que más mujeres participen activamente del comercio regional e internacional, no solo desde la representación simbólica, sino desde la generación concreta de negocios. Se señaló la necesidad de trabajar en estándares de calidad, trazabilidad, financiamiento y gobernanza para que las empresarias puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen los acuerdos comerciales y la integración regional, así como la importancia de derribar barreras estructurales que aún limitan el acceso al crédito, a la formación y a la autonomía económica.

El segundo bloque del encuentro se enfocó en la realidad nacional y en los programas de impacto que se vienen desarrollando en Uruguay. Participaron Fernanda Castellanos, directora ejecutiva de OMEU, y Mariana González Pírez, especialista en género de INEFOP, junto a Florencia Herrera. Allí se presentaron datos y aprendizajes surgidos de programas como “Más Emprendedoras” y “Entre Todas”, que recorren el interior del país acompañando a mujeres en el desarrollo de emprendimientos y liderazgos locales.

Se destacó especialmente la necesidad de fortalecer redes territoriales y de formar referentes locales que puedan acompañar a otras mujeres en sus comunidades, acercando información, oportunidades de capacitación y acceso a financiamiento. Desde INEFOP se remarcó la importancia de atender las particularidades de cada territorio y de generar propuestas formativas que respondan a las realidades productivas y laborales de cada región, integrando la perspectiva de género en todas las etapas del proceso.

El espacio dejó planteado que el desarrollo de oportunidades para las mujeres en el medio rural es un proceso multifactorial que involucra capacitación, acceso a crédito, redes de apoyo y políticas públicas integrales. Con esa base, la actividad funcionó como antesala de la conferencia posterior, centrada en las historias y experiencias de las mujeres rurales, consolidando una jornada de reflexión y propuestas en torno al rol estratégico de las mujeres en el desarrollo productivo y social del país.

Licenciada en Comunicación por la Universidad ORT (2017) y máster en Dirección de Comunicación Corporativa (2024). Desde agosto de 2020 forma parte del equipo de Rurales El País. Actualmente colabora con la revista de la Asociación Rural y produce el programa #HablemosdeAgro, que se emite los domingos por Canal 10. Además, acompaña a empresas del sector agropecuario en el diseño y la implementación de sus estrategias de comunicación. Anteriormente trabajó como periodista agropecuaria en El Observador y fue productora del programa radial Valor Agregado, en radio Carve.
Con un balance “súper positivo”, más de 10.000 visitantes y crecimiento en todos los frentes, los directores Marcelo Bascialla y Alejandra Pérez Trapani destacaron la consolidación del evento en su tercera edición y adelantaron una estrategia de expansión hacia América Latina y mercados internacionales

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