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Se prenden las calderas

El sector forestal avanza en el nuevo hito de una tercera planta de celulosa de gran escala, mientras el sector de madera sólida suma más proyectos. Sin embargo, persisten problemas de competitividad, por altos costos y restricciones comerciales.

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La economía uruguaya cerró el primer semestre del año en alza, luego de los serios problemas causados por la pandemia. Los agronegocios estuvieron entre los sectores más dinámicos, en especial el sector cárnico que marcó récords de exportaciones, acompañado de una histórica zafa agrícola y de la conocida dinámica forestal. En el segundo semestre el escenario se presenta más exigente. Alcanzado y superado el nivel de actividad pre pandemia, continuar el crecimiento es más difícil, pues Uruguay comienza a enfrentar nuevamente los problemas de competitividad que ya sufría antes de la pandemia. Entre otros, costos altos, falta de flexibilidad y productividad en algunos sectores del trabajo, y problemas de inserción internacional.

Esto último es lo que motiva al actual gobierno a “apretar el acelerador” en su agenda de apertura comercial, tal cual se ha comprobado en los últimos días con la Confirmación del inicio de las negociaciones con China y la voluntad de acceder al Acuerdo Transpacífico.

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Si se aspira a una inserción comercial más dinámica, hay que avanzar también en la eficiencia logística. En el puerto se están dando pasos en este sentido, por un lado con el dragado a 13 metros, que permitirá más carga en los buques y por tanto menos costos por tonelada. Por otra parte, TCP adjudicó las obras de ampliación de la terminal a la empresa internacional de puertos y dragados Jan de Nul. Se estima que la inversión global puede llegar a US$ 600 millones (más de los previsto). Más allá de la discusión política que generó y genera el contrato del gobierno con TCP, se está habilitando en el Puerto un mejor ordenamiento del trabajo y por tanto una mayor productividad del desempeño portuario. La concentración de la actividad de contenedores en la terminal especializada está ya liberando áreas en los muelles públicos. El presidente de la ANP, Juan Curbelo, señaló en Radio Carve que -por ejemplo- se logró recientemente que varios buques graneleros embarcaran arroz al mismo tiempo, algo difícil en el escenario anterior. El jerarca remarca que el servicio portuario hay que evaluarlo globalmente y no exclusivamente por el precio nominal de los servicios.

Sin embargo, los exportadores siguen reclamando menores tarifas. Hubo bajas, pero no se alcanza a un descenso notorio respecto a los promedios previos al acuerdo. El asunto afecta a todos los sectores, entre ellos al forestal. La celulosa se embarca en buques especializados, pero los productos de madera sólida van mayoritariamente en contenedor y las tarifas siguen siendo el doble o más que en el caso de terminales de países competidores, como Chile. Agregado a eso, los productores de madera aserrada y tableros enfrentan restricciones comerciales que no tienen sus competidores chilenos. Por ejemplo, para ingresar a EEUU -un mercado importante- Uruguay paga 8% de arancel, mientras los trasandinos ingresan con arancel 0% por su TLC. Cuando los precios son altos, estos costos agregados se sobrellevan, pero los precios y la demanda hoy están más flojos, entre otras cosas porque el mercado inmobiliario de EEUU está en retroceso por la alta inflación (algo parecido pasa en Europa), afectando la demanda de madera.

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A todo esto se agrega el altísimo precio de los fletes, que está afectando a todo el comercio global. Antes de la pandemia, el costo para fletes de contenedores según el Índice Mar Báltico (referencia global) estaba en torno a 1.500 dólares. Subió a un nivel récord de 9.000-10.000 dólares a fines de 2021, principios de 2022. En los últimos meses bajó a un entorno de 6.000 dólares, pero sigue 4 veces más caro que antes de la pandemia. Es un problema global que escapa a lo que puedan hacer el gobierno y los empresarios locales, y deja a algunos negocios al borde del margen.

Tierra adentro también hay desafíos logísticos que se buscan superar. El Plan de Inversiones Viales que lanzó el MTOP tendrá un impacto profundo, ciertamente, aunque habrá que esperar que se concreten las obras para ver los resultados. Mientras, avanzan las obras conexas a la nueva planta de celulosa de UPM (puentes, rutas, caminos), que ya comenzó a probar calderas.

En el centro.

Hace pocas semanas en el obrador de UPM 2 en Pueblo Centenario (Durazno) se llegó al máximo de operarios en tarea. Más de 7.000 trabajadores empleados en la obra, que han significado un profundo cambio en la actividad del centro del país. Es uno de los hechos -no el único- que explican que sea el “interior” donde se ha recuperado el empleo respecto a los niveles pre-pandemia (cuadro).

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Ahora el nivel de empleo en el sitio va bajando paulatinamente. La obra civil quedó atrás y avanza el montaje, ya con las conexiones eléctricas. Comienzan a probarse las calderas secundarias y en breve se encenderán las calderas de potencia y recuperación, puntos centrales de la industria. Se trata de la fase de “Comisionamiento”: la entrega por parte de los proveedores de maquinaria de los sistemas testeados, a manos de UPM. La empresa informa que -en comparación con la primera planta- se logró un porcentaje mucho mayor de mano de obra local en el proceso de construcción, llegando cerca del 80%.

Mientras, se va configurando la cadena forestal que abastecerá de madera a la planta. UPM estima que se generarán 7.000 nuevos empleos, lo que implicará unos US$ 200 millones anuales en pago de salarios. Del total, 1.000 empleos corresponderán directamente en la planta cuando esté funcionando, el resto en los viveros, montes y tareas de plantación, cosecha y transporte. Informa que hay ya 1.500 personas trabajando en esa cadena, y otras 3000 se sumarán en breve. La planta comenzará a producir a comienzos de 2023.

El mercado de celulosa se muestra firme (gráfica) más allá de la natural variación de mercado. Uruguay se consolida como uno de los principales proveedores de pulpa de eucaliptus y se van sumando productores al sector, integrando el rubro forestal a la explotación ganadera o agrícola. UPM con su programa de Fomento Forestal ha hecho acuerdos con más de 800 productores, abarcando unas 150.000 hectáreas. Montes del Plata desarrolla su programa Alianzas, con más de 80.000 hectáreas plantadas bajo diferentes modalidades de asociación, incluyendo más de 300 productores. Alianzas representa casi un 30% del área total de plantaciones gestionadas por Montes del Plata.

El acuerdo que firmó el Estado con UPM (durante la administración Vázquez) incluyó un Fondo de Innovación Sectorial (FIS) financiado por UPM a razón de US$ 3 millones anuales. Ese fondo se aplica a capacitación de proveedores y a la Iniciativa del Río Negro, que incluye los estudios ambientales y diseño de programas para reducir la contaminación en el Río, que en algunos parámetros ya es alta.

Además, el FIS financiará el nuevo Centro Tecnológico Forestal que se inaugurará en los próximos días; tendrá sede en Tacuarembó y se enfocará en los procesos de madera sólida. No es el rubro específico de UPM, pero se considera que la interacción entre las “ramas” forestales es clave para el desarrollo general del sector. Los productos de madera sólida -como describimos líneas arriba- han tenido más dificultades que la celulosa, pero siguen dando pasos. La industria de Arboreal en Tacuarembó sigue avanzando con su proyecto de madera CLT para construcción y Bosques del Uruguay (el fideicomiso forestal financiado por las AFAPs) instalará una planta de laminados de madera en Treinta y Tres, con destino a exportación. Es una inversión de US$ 5,2 millones, será gestionada por Agroempresa Forestal y empleará unas 45 personas. Es parte de la estrategia de la empresa de avanzar en la fase industrial.

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El sector forestal tuvo un récord de exportaciones el año pasado (gráfica) y comenzará a liderar las exportaciones cuando arranque UPM 2. Bueno sería que -además de la fuerte competitividad del sector celulósico- se fortalezca el subsector de madera sólida. Para eso, además de los esfuerzos del propio sector, el costo país tiene que bajar. Sin embargo, el tipo de cambio retrocedió en los últimos meses (gráfica). El BCU ha ido a fondo subiendo la tasa de interés para bajar la inflación, pero hay que cuidar el empleo.

Además de parar la caída de valores por la carne, con un mercado que encontró estabilidad, esta semana se exportaron 13.000 vaquillonas Angus hacia aquel destino y además, se habilitó la exportación de sorgo uruguayo
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