Opinión

La reposición se adecua a la nueva normalidad

Tras varios años en los que la cría logró resultados favorables en relación al de otros eslabones de la cadena, la expectativa es que se quede con una porción algo más chica de la torta en 2021 y seguramente en 2022 

Por Rafael Tardáguila 

Los precios de la reposición, finalmente, corrigieron a la baja, impactados por los dos factores que más influyen en este bien: el precio del gordo y el clima. 

Las referencias del gordo bajaron por seis semanas consecutivas, de acuerdo con los datos de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG). En la segunda quincena de setiembre el novillo especial de exportación alcanzó un valor medio de US$ 3,39 el kilo carcasa; desde entonces bajó hasta US$ 3,17 y no hay dudas en cuanto a que mantendrá la tendencia al menos por un par de semanas más. Es un momento del año en el que estacionalmente crece la oferta y a eso se suma la preocupación por la escasez de precipitaciones y el hecho que en general las bajas se retroalimentan porque llevan a muchos productores a tomar la decisión de vender antes para evitar precios menores en las semanas siguientes. 

En esas seis semanas el novillo especial de exportación perdió US$ 22 centavos —siempre tomando las referencias de la ACG—, o 6,5%. 

En el plano climático, aunque por el momento no se puede hablar de sequía —al menos en buena parte del país— está faltando agua y hay regiones en las que la situación se vuelve crecientemente preocupante día a día. Las peores situaciones en cuanto a agua disponible en el suelo se dan en el litoral norte del país, desde Río Negro hasta Artigas, en tanto sigue habiendo problemas en el sureste, fundamentalmente Rocha y parte de Maldonado. 

Los pronósticos para el verano no son muy auspiciosos. Los modelos climáticos dan cuenta de una Niña leve. Más allá de su levedad, implica mayor probabilidad de lluvias por debajo de lo normal. Y lo normal en el verano es que la evapotranspiración supere a las precipitaciones. 

Por lo tanto, lo que está pasando con la reposición es lo lógico en las actuales circunstancias. Durante la zafra de otoño las cotizaciones se sostuvieron muy firmes y eso fue una excelente noticia para el sector criador. Pero el ajuste en algún momento se iba a dar. 

El precio del ternero comenzó con la tendencia descendente un par de semanas antes que el del gordo; desde principios de setiembre acumula una caída de US$ 20 centavos (9%) a US$ 2,03 el kilo en pie, referencia de la ACG para la semana pasada para los animales de 141 a 180 kilos. Otras categorías sufrieron correcciones similares. La ternera, por ejemplo, pasó de US$ 2,03 a US$ 1,92. 

En las tres últimas subastas por pantalla el precio medio de los terneros se ubicó, en promedio, entre US$ 1,95 y US$ 2 el kilo. En Plazarural a principios de marzo el valor medio del ternero superaba los US$ 2,40, con un pico de US$ 2,67 en la subasta de febrero. 

Hay otros factores que influyen en los precios de esta categoría. Uno de ellos es que a esta altura del año los animales ya están grandes y pesados, a punto de pasar a ser novillitos, por lo que es razonable que, siendo más kilos por cabeza, el valor del kilo sea menor. 

Además, la exportación en pie, que traccionó fuerte al mercado del ternero un par de años atrás, ya no tiene esa dinámica. La exportación compra, pero volúmenes mucho menores y sin presionar al mercado. 

Por último, esta generación de terneros es en la que se alcanzó la ambicionada cifra de 3 millones de cabezas. Por lo tanto, hay más oferta y eso siempre pesa. 

En el gráfico adjunto se puede observar la relación de reposición promedio en los últimos años. En el corriente, a la fecha es de 1,23, lo que significa que, en promedio, el precio del kilo de ternero supera al del kilo de novillo gordo en 23%. Este valor es mayor que los de 2018 (1,19) y 2019 (1,17) debido a que, como se dijo, el precio del ternero logró sostenerse en niveles relativamente altos por más tiempo que el del gordo. Los máximos históricos para esta relación se alcanzaron en 2016 y 2017, en buena medida por la demanda adicional de la exportación en pie, sumado a condiciones climáticas mayormente favorable para las pasturas. 

El precio relativamente alto de la reposición respecto al gordo, sumado a una cotización elevada de los granos forrajeros, está desincentivando el encierro de animales en los corrales de engorde. Para los feedloteros la ecuación no cierra, a no ser que baje el kilo de la reposición. La demanda desde los corrales se contrajo en las últimas semanas y hay varios que, según dicen integrantes del sector, están vacíos. En Argentina está pasando lo mismo. La sequía mantiene altos los precios del maíz, complicando el número de los corrales. De hecho, la expectativa es que la oferta de animales para faena caiga fuerte en los próximos 2-3 meses en Argentina, ya que en ese país los corrales proveen una amplia mayoría de los animales que se envían a plantas frigoríficas.

La relación de reposición de 2020 es relativamente alta y, dadas las mencionadas circunstancias, difícilmente se sostenga el año venidero, en especial si se confirma un verano menos llovedor que el promedio. 

Por lo tanto, tras varios años en los que la cría logró resultados favorables en relación al de otros eslabones de la cadena, la expectativa es que se quede con una porción algo más chica de la torta en 2021 y seguramente en 2022. Sería clave, para evitar números en rojo por un período extenso que terminen en un proceso intenso de liquidación del rodeo, dotarle de herramientas para paliar la situación.