Vaya año este 2026 para los mercados cárnicos. No faltan aditivos y novedades que tienen potencialmente la posibilidad de impactar de manera trascendente las tendencias a nivel internacional. Como en botica, hay de todo, pero, en general, factores que tienen el potencial de impactar al mercado de forma positiva. En un contexto de un notorio desbalance del mercado a favor de la oferta, se han dado y se seguirán dando cambios trascendentales que impactan sobre el devenir del mercado.
Uno grande y todavía con desenlace incierto es la salvaguarda aplicada por China. ¿Cómo reaccionará el mercado cuando se agote la cuota de Brasil y Australia? ¿Cuál será la actitud de los importadores? Las proyecciones son de una disminución de relativa significación en el consumo de carne bovina en China este año, determinado tanto por una disminución de la producción doméstica, como así también de los volúmenes importados.
Pero la virtual salida de Brasil y Australia de China en el segundo semestre, los dos principales exportadores mundiales, potencialmente podría determinar un aumento significativo de la demanda desde otros proveedores, entre ellos Uruguay, que cuenta con un volumen holgado de cuota (324 mil toneladas) y que, por lo tanto, trabaja de forma tranquila en la colocación de carne en el mercado chino. En el primer trimestre del año Uruguay ocupó solamente 15% de la cuota, en tanto que Brasil ya lleva 46% y Australia 51%. Desde Brasil la industria planifica el año pensando que los últimos embarques dentro de la cuota 2026 se estarán concretando entre fines de mayo y junio. Son despachos que estarán llegando a destino a más tardar en agosto. De ahí en adelante, se ingresará en un terreno desconocido, siempre y cuando China no cambie nuevamente las reglas de juego, considerando la posibilidad de que los precios domésticos de la carne vacuna se disparen. De hecho, hay especulaciones sobre que podría dejar de considerar los volúmenes que habían llegado a los puertos de destino en 2025, aunque pasaron por la Aduana este año. En principio, están siendo considerados dentro de la cuota, pero, anticipando un desbarajuste de proporciones que se podría generar en el mercado, se dice que Beijing lo está reconsiderando. Es un volumen trascendente, porque China había enlentecido (adrede) el ingreso de carne en las últimas semanas del año pasado, con el objetivo de que ese volumen forme parte de la cuota 2026. Están a tiempo de una marcha atrás.
El cambio puede ser trascendente para los precios del mercado en China. Habrá que esperar a ver si, efectivamente, Beijing cambia nuevamente las reglas de juego.
Por otro lado, ¿cómo evolucionará la demanda de Estados Unidos ahora que Brasil dirige sus baterías hacia ese mercado y que Argentina cuenta con 80 mil toneladas adicionales de cuota? Dentro del mundo de carne que se consume en Estados Unidos, se supone que esta oferta adicional no mueve mucho la aguja, pero de hecho lo está haciendo. El mercado en las tres últimas semanas está más tranquilo y los descuentos que se pagan por el producto sudamericano son grandes. Como referencia, la producción doméstica de carne magra se paga cerca de US$ 10.000 por tonelada, lo que llega desde Oceanía a unos US$ 8.600 y el producto sudamericano llega a los puertos estadounidenses a unos US$/t 7.700-7.800.
A su vez el pasado viernes, en un hecho histórico, comenzó a regir de forma provisoria el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. De inmediato implica la eliminación del arancel de 20% dentro de la cuota Hilton y eso ya se reflejó en los negocios concretados en las dos últimas semanas. Es un cambio cualitativo que mejorará la inserción en un mercado altamente protegido (siempre que los europeos no encuentren alguna forma de trabarlo). Además, se comenzará a operar dentro de la cuota adicional que terminará siendo de 99 mil toneladas carcasa a un arancel de 7,5%, muy bajo para lo que es la Unión Europea. Allí se podrá vender carne de animales terminados a grano, por lo que se descomprimirá la ventana de la cuota 481. Seguramente se venda menos dentro de esa cuota (que en todos los últimos trimestres superó el volumen establecido) y se vaya a un negocio más fluido, trabajando tanto dentro de la cuota 481 como dentro de la de nueva.
A todo esto, se está dando el regreso de los equipos kosher a la región, lo que implicará una demanda adicional en un contexto de escasez de oferta.
Y no se puede obviar el eventual impacto de la guerra en Medio Oriente, con lo que ello implica en el aumento de costos y con las complicaciones para vender a esa zona del mundo.
La amenaza pasa por el lado de los residuos en carne. Un problema que exige urgentes soluciones para no perder un mercado tan trascendente como el chino. Se debe atacar el tema y tomar decisiones rápidamente.
En definitiva, un año de grandes cambios que, en la mayoría de los casos, contribuirán a mantener una demanda sostenida por el principal producto de exportación de Uruguay. Pero también con amenazas, tanto globales como domésticas.