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El futuro de la ganadería

Uruguay viene dando pasos firmes en la profundización de sus sistemas ganaderos, sin embargo, nuestro sistema de tipificación aún no mide calidad de carne y eso nos aleja de la punta.

Guillermo Trajtenberg

Hacia dónde se dirige la ganadería en los próximos años? El podcast “Future of Beef Show” recorre, en 19 episodios, las principales tendencias de la ganadería americana.

Por un lado, EEUU experimenta una disminución casi irreversible de su stock bovino (el más bajo desde 1951), donde el recambio generacional, altos costos de reposición, tasas de interés y fuertes sequías han dejado una importante masa de productores por el camino. El otro lado de la moneda muestra una imagen repleta de innovación y desarrollo.

Las cadenas conectadas están redefiniendo la generación de valor

La fragmentación de la cadena cárnica ha sido un tema recurrente. Productores, feedlots e industria han operado históricamente con poca coordinación y escaso flujo de información, pero esto estaría empezando a cambiar.

Un caso emblemático es Prime Pursuits de Walmart, donde los productores comienzan a recibir desde el frigorífico información concreta sobre rendimiento, sanidad y desempeño, algo prácticamente inexistente hasta hace poco.

Durante décadas, los feedlots clasificaron a sus proveedores en función de sus resultados. La diferencia ahora es que esa información vuelve al productor como insumo para su proceso de producción. Este cambio de enfoque configura una modernización de la cadena de suministro ganadera, donde la información deja de ser un activo reservado y pasa a convertirse en un verdadero motor de eficiencia.

El manejo individual es la próxima frontera de eficiencia

Varios de los episodios destacan que la gestión de lotes en base a promedios oculta enormes ineficiencias. Darr Feeders documentó lotes con diferencias de hasta USD 800 por cabeza. Una brecha que responde a performance animal y variabilidad en la calidad de carne.

INIA registró diferencias de hasta 250 dólares (-70 a 180 USD/an), aunque esto ocurrió en condiciones experimentales, en un encierre de 100 días y sin incorporar manejo diferencial o grilla de precios por calidad que amplificarían estas diferencias.

De acuerdo con las tendencias que se observan en EEUU, el cambio hacia el manejo individual se apoya en:

i) Identificación electrónica extendida

ii) Perfiles genómicos antes del ingreso al feedlot

iii) Plataformas en la nube para la toma de decisiones en tiempo real

La identificación individual puede tener gusto a poco en un país cómo Uruguay que implementó la trazabilidad total hace décadas. Su aprovechamiento ha quedado en gran medida sujeto al “story telling”, para posicionar nuestras carnes más que como una herramienta productiva.

En lugar de capitalizar plenamente este hardware de alto valor, hemos postergado durante años su evolución hacia sistemas de producción basados en información individual. Según Ian Wheal, este enfoque podría promover mejoras de eficiencia del orden del 20% en los próximos años.

La genómica está pasando del pedigree al rodeo comercial (más rápido de lo que parece).

Según Nick Jorgensen, uno de los principales cabañeros de Angus de EEUU, el costo del test genómico ha bajado de USD 100 a USD 20-30 por animal. La barrera para su implementación es cultural, ya que obtener un buen retorno de la inversión por el uso de estas herramientas es hoy una realidad.

Resultados concretos en EEUU:

· Diferencias en el feedlot de 90 USD/an hasta 180 USD/an en ganado superior

· ~USD 500 de diferencia al elegir correctamente una vaquillona utilizando herramientas de genómica

· Reducción de 45 días el tiempo promedio de corral en ganado superior

El beef-on-dairy es un cambio estructural, no una moda

La medición del mérito genético de vientres permite optimizar la estrategia de reposición del tambo, usando semen sexado en aproximadamente 30% de las vacas superiores, mientras que las vacas de menor mérito lechero se aplican cruzas carniceras para capturar un mayor valor productivo de todo el sistema.

La incorporación de esquemas beef on dairy representa una herramienta estratégica para enfrentar tensiones entre un sector criador sobre-demandado y un segmento de engorde a corral con gran dinamismo.

En Uruguay, la elevada tasa de extracción y la activa exportación en pie comienzan a generar restricciones en la disponibilidad de novillos para corral, configurando un desafío creciente para sostener niveles de actividad de la industria frigorífica.

La medición del rendimiento de carne está obsoleta.

Décadas de selección por área de ojo de bife han desacoplado la relación del USDA Yield Grade con la musculatura real, alcanzando una precisión de apenas 15-20%. La solución apunta a comenzar a utilizar tomografías, imágenes 3D o rayos X en planta, aunque su adopción llevará algunos años.

Otro problema destacado es el sobre-engrasamiento del ganado a corral. Encierres muy prolongados generan grasa que cuesta producir, enfriar y luego debe recortarse. En Uruguay, los negocios de calidad han adoptado la costosa modalidad de encerrar 200 días, generando problemas similares a los que acusa la industria americana. Para ello existen tecnologías que capaces de identificar los días óptimos a corral, pudiendo disminuir el exceso de grasa en cobertura y reducir ineficiencias dentro del corral.

El manejo de pasturas se extiende entre los ganaderos.

El enfoque regenerativo ya no es marginal y las empresas grandes lo impulsan no solo por compromisos ambientales sino por beneficios económicos inmediatos. La alimentación invernal de vacas en EEUU representa hasta un 60% de su costo anual. Sin embargo, algunas empresas que han implementado estrategias de pastoreo adaptativo y potreros virtuales (como Halter), llegan a eliminar el costo de suplementación con fardo por completo. El resultado no responde necesariamente a la generación de créditos de carbono sino una efectiva reducción de costos.

Las asociaciones de razas tienen que reinventarse

Uno de los temas postergados según los expertos es el rol que deben ocupar las asociaciones de razas en la era de la información y como deben adaptarse para permanecer relevantes.

La principal tensión que existe en EEUU es que las asociaciones han sido el lugar de generación de los registros de pedigree y EPD, sin embargo, la gran mayoría de la información que se genera actualmente ocurre en rodeos comerciales, feedlots y frigoríficos, donde prácticamente nada de ello fluye hacia las asociaciones.

Según Brett Spader, estas asociaciones deberían evolucionar hacia un modelo orientado a gestionar infraestructura de datos al servicio de toda la cadena, no solamente de los cabañeros. En esa línea, sostiene que las asociaciones que prevalezcan serán aquellas capaces de modernizarse, integrar información del ganado comercial y devolver valor en forma de datos útiles para la toma de decisiones productivas.

Ganadería sostenible: de la defensa al ataque

Tras más de una década de cuestionamientos sistemáticos a la actividad ganadera, la Global Roundtable for Sustainable Beef ha logrado reposicionar a la ganadería: ya no como parte del problema, sino como parte de la solución. La presión sobre el efecto del metano, más allá de su origen, terminó acelerando avances en el conocimiento del rumen generando externalidades positivas, que abrieron la puerta a mejoras en eficiencia de conversión y nuevas tecnologías con impacto económico directo.

Comentarios finales. Uno de los temas comunes detrás del Future Beef Show refiere a las dificultades que ha tenido la ganadería para medir y comunicar suficientemente bien. Según los expertos, quienes resuelvan estos dos temas se despegarán del resto.

Uruguay viene dando pasos firmes en la profesionalización de sus sistemas ganaderos, sin embargo, nuestro sistema de tipificación aun no mide calidad de carne y eso nos aleja de la punta. Mientras que la comunicación y posicionamiento han sido uno de nuestros puntos fuertes, lejos de los mercados objetivo y escondido detrás de gigantes como Brasil y Argentina, permanecer relevantes no ha sido tarea sencilla.

A pesar del esfuerzo presupuestal por posicionar nuestras carnes, el foco se ha puesto en un relato basado en la carne natural a pasto, el cual no necesariamente nos diferencia de buena parte de la oferta global de menor calidad y, en muchos casos, queda desalineado de las preferencias de los consumidores más exigentes que priorizan carne terminada a grano con mayor terneza y marmoreo.

En Uruguay se conjugan una combinación de factores casi únicos en todo el planeta que parecen subexplotados, donde el clima templado, genética con poca influencia cebuina, tierras fértiles para producir granos y vocación exportadora nos permitirían producir carne de la más alta calidad. En lugar de adaptarnos a las preferencias del consumidor, hemos insistido con cierta inercia en comunicar nuestra calidad institucional, trazabilidad y las bondades de nuestros sistemas pastoriles, dejando la calidad del producto en segundo plano. La ganadería uruguaya ha cambiado notoriamente en los últimos 20 años y quizás sea tiempo que nuestra comunicación y posicionamiento también lo haga para poder distinguirnos del pelotón.

Estamos en un año con grandes cambios que, en la mayoría de los casos, contribuirán a mantener una demanda sostenida por el principal producto de exportación de Uruguay. Pero también con amenazas, tanto globales como domésticas.
Con el segundo aumento en los combustibles luego de que estallara el conflicto en Medio Oriente, se concreta el impacto externo en los precios locales. Suben los costos, pero hay oportunidades.

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