Publicidad

Kiyú cumple 50 remates y abre una zafra de toros que promete ser “dinámica”

Daniel Dutra, protagonista desde la primera venta, repasó medio siglo de historia y anticipó un mercado con mayor demanda y valores superiores a los del año pasado

Los Toros de Kiyú 2025.
Los Toros de Kiyú 2025.
Hernán T. Zorrilla.

La tradicional zafra de reproductores de primavera tendrá esta semana uno de sus mojones históricos: la Central de Pruebas de Kiyú celebrará su remate número 50. Medio siglo de ventas de toros Hereford que encuentra a Daniel Dutra, de Escritorio Dutra, nuevamente con el martillo en sus manos, tal como ocurrió desde aquella primera edición.

“Es una historia muy linda”, resumió Dutra en diálogo con Hablemos de Agro, de Oriental Agropecuaria, al recordar los comienzos de una venta que con el paso del tiempo se transformó en referencia para la ganadería nacional y, particularmente, para la raza Hereford.

La historia comenzó cuando la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay realizó una licitación para hacerse cargo de las ventas de la Central. Dutra recordó que concurrió junto a su tío, "Toto" Dutra, quien entonces estaba al frente de la firma y rápidamente se entusiasmó con la propuesta.

“Le gustó la idea, pensaba que iba a tener andamiento y ganamos la licitación. De ahí arrancamos a hacer los remates de Kiyú”, contó.

La primera venta se realizó en el local Melilla, todavía lejos del escenario que hoy identifica a la Central de Pruebas, ubicada en el kilómetro 61,5 de la ruta 1. Fueron alrededor de 70 toros y una convocatoria que Dutra todavía recuerda por la cantidad de público que acompañó aquella experiencia.

Toto comenzó rematando, pero en determinado momento le entregó el martillo a Daniel. Así comenzó una historia que llega, sin interrupciones, hasta la edición número 50.

“Tengo la satisfacción de haber rematado desde el primer remate y después haber podido seguir en todos. A medida que pasó el tiempo, Toto me fue soltando totalmente el martillo”, recordó.

Para Dutra, alcanzar las cinco décadas también permite poner en perspectiva la visión de quienes impulsaron la Central cuando todavía era difícil dimensionar la importancia que tendría para el mejoramiento de la raza.

“Hay que destacar la visión de aquellos directivos, aquellos caballeros que la vieron a tan largo plazo, de algo que iba a ser tan importante en el transcurso de los años”, sostuvo.

El recuerdo del primer remate

Entre las imágenes que conserva de aquella primera venta aparece un local Melilla colmado y una expectativa importante por conocer el resultado de una experiencia novedosa.

La primera prueba fue ganada por un toro de cabaña La Esperanza, de la sucesión Leopoldo Morín. Dutra recordó que aquel reproductor se comercializó en 125.000 pesos y fue adquirido en sociedad por Germán Mauricio y Guillermo Wilson.

“Había muchísima gente. Era llamativa la convocatoria que tuvo Kiyú en su primer remate”, señaló.

Desde entonces, la venta comenzó a ocupar un lugar particular dentro de la zafra. Durante muchos años fue literalmente su punto de partida y sus valores funcionaban como una primera referencia para conocer la temperatura del mercado de reproductores.

Aunque actualmente existen ventas anteriores en el calendario, Dutra entiende que Kiyú mantiene ese peso.

“Sigue siendo referencia por la importancia que tiene la Sociedad de Criadores, por el trabajo y por la cantidad de cabañas. Se juntan muchos cabañeros para ver un poco cuánto valen los toros de campo”, explicó.

En cinco décadas hubo reproductores que se destacaron y alcanzaron valores de entre US$ 20.000 y US$ 25.000, recordó el rematador. Sin embargo, sostuvo que la esencia de Kiyú nunca estuvo en conseguir precios excepcionales, sino en evaluar genética y producir toros funcionales para trabajar en los rodeos comerciales.

Por eso, más que los máximos, históricamente fueron los promedios de la venta los que ayudaron a marcar referencias para el resto de la zafra.

Una prueba con reglas propias

Otra característica que acompaña a Kiyú desde sus comienzos es que todos los reproductores deben pasar por pista. Incluso si una cabaña participante pretende conservar su propio toro, debe competir por él en igualdad de condiciones con cualquier comprador.

“Eso se estableció desde el arranque y ya ocurrió varias veces. Si alguien quiere quedarse con su reproductor, tiene que empujarlo en pista, con los mismos gastos que cualquier otro comprador”, explicó Dutra.

También se estableció históricamente una base vinculada al valor de la hacienda, equivalente al doble del valor carne del toro tomando como referencia el kilo del novillo especial. Para Dutra, ese mecanismo permitió mantener bases “muy razonables” y favorecer la colocación de los reproductores.

El remate número 50 tendrá además una carga emotiva particular. La pista de la Central lleva el nombre de Roberto “Robertito” Ligor, estrechamente vinculado a la raza y a la propia historia de Kiyú.

“Empujó a la Hereford enormemente. Era un enamorado de la raza, tenía mucha fuerza, acompañaba e impulsaba”, recordó Dutra, quien también mencionó a Roberto Lohigorry a "Manucho" Cardona entre las figuras que quedaron ligadas a esta larga trayectoria.

Los 37 toros de la prueba 50

La 50ª prueba comenzó el 4 de noviembre de 2025 y finalizó el 19 de mayo de este año, completando 196 días de evaluación. Participaron 37 toros pertenecientes a 37 cabañas Hereford.

Los animales ingresaron con entre 13 y 15 meses de edad y un peso promedio de 422 kilos. Al cierre tenían entre 19 y 20 meses y alcanzaban, en promedio, 593 kilos, con una ganancia diaria media de 0,841 kilos.

La mayor ganancia diaria correspondió al caravana 8 del grupo 1, perteneciente a cabaña Santa Magdalena, de Jorge Barboza, con 1,135 kilos por día.

Dutra aseguró que los reproductores llegan a la venta en muy buenas condiciones y prácticamente listos para comenzar a trabajar.

“Las toradas están en muy buen estado, a punto para echarlas directamente a los rodeos”, señaló.

Los toros se comercializarán en 12 cuotas o seis meses, con flete gratis para todos los compradores. Además, ya se reciben preofertas, con un piso de US$ 350 la cuota. Entre quienes participen mediante esa modalidad se sorteará un cupón de US$ 1.000 para aplicar a una compra durante el remate.

Una zafra que llega con otro escenario

El aniversario encuentra al mercado ganadero en un escenario de precios firmes y, según Dutra, con señales que permiten esperar una zafra dinámica.

Uno de los fenómenos que observa es el renovado interés por la cría, incluso en departamentos y zonas donde durante los últimos años la agricultura ganó una participación muy importante.

Paysandú, Río Negro, Soriano, San José, Flores y Colonia son algunos de los lugares donde, aseguró, aparecen productores interesados en incorporar vientres y combinar agricultura con ganadería de cría.

“Nos están pidiendo vientres, gente que está dispuesta a entorar y combinar la agricultura con cría. Eso es muy llamativo”, explicó.

A su juicio, detrás de ese movimiento está fundamentalmente el valor alcanzado por los terneros, categoría que termina impulsando al resto del negocio ganadero.

Ese escenario también debería trasladarse al mercado de reproductores.

“Creo que es lógico que se van a pagar más que el año pasado. Hay mejores condiciones, mejores precios y esa es la lógica”, afirmó.

Dutra entiende, además, que existe una demanda importante antes incluso de que la zafra tome velocidad. Ya se concretaron negocios particulares de reproductores previo al comienzo de las ventas de las cabañas, una señal que interpreta como necesidad de compra y búsqueda de anticipación.

“Sin ninguna duda va a ser una zafra dinámica. Me da la impresión de que vamos a terminar la zafra y quizás todavía haya gente tratando de comprar toros”, proyectó.

Una jornada para celebrar los 50

La actividad del miércoles comenzará a la hora 9 con una oferta virtual de 850 vientres generales, todos 100% Hereford, que se comercializarán con seis meses de plazo.

Luego del almuerzo, a las 13.45 horas se realizará el acto protocolar por los 50 remates, con palabras de autoridades, la presentación de un video institucional, corte de cinta y reconocimientos.

Finalmente, desde las 15.15 horas, llegará el momento central: los 37 reproductores de la 50ª prueba saldrán a pista.

Allí estará nuevamente Daniel Dutra con el martillo. El mismo que recibió de manos de su tío Toto durante aquel primer remate en Melilla y que, medio siglo después, volverá a bajar en Kiyú para abrir otro capítulo de una historia que ya lleva 50 ventas.

Publicidad

Publicidad