Ganadería

Álvaro Simeone: “Números más finos para una ganadería con resultados aceptables”

En un negocio con “márgenes achicados”, el Director de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) aseguró que “es el momento de afinar los números para que el resultado de la producción ganadera sea eficiente”. Además, señaló que “la adopción de tecnología implica un incremento de costos, pero para que el cierre sea positivo, éste tiene que ser inferior al producto bruto adicional agregado”. Entonces, “gasto, pero gano más de lo que gasto y el resultado de intensificar es favorable”.

Álvaro Simeone, director de la UPIC.

Martín Olaverry

-Considerando el contexto de pandemia, ¿este año se resolvió no realizar la clásica jornada de la UPIC?

-No fue fácil, pero luego de un profundo análisis con todo el equipo de la UPIC se tomó la decisión de no hacer la jornada. Se viene haciendo desde 1998 de forma ininterrumpida. Pero las condiciones no estaban dadas, por más que pesó mucho la expectativa de la gente por conocer los datos, y de los estudiantes de tesis para de mostrar los resultados del trabajo de todo un año. Hay que considerar que la jornada tiene dos componentes importantes: uno que es la información generada por la investigación, que es el dato; y el otro, la instancia de debatir sanamente sobre aspectos vinculados al negocio ganadero. Son momentos de mucho interés, pero preferimos hacer un impasse y retomar en 2021.

-En más de 20 años de la UPIC se han dado muchos cambios en el negocio ganadero, ¿cómo lo visualiza hoy?

-Para decir cómo está, hay que mirar precisamente los números. Es algo que surge de la realidad misma, pero a su vez de los trabajos. La herramienta fundamental es el cierre del ejercicio de los ganaderos: producto bruto ganadero, menos insumos ganaderos, divididas las hectáreas; eso da el margen del negocio. Hoy el resultado se ha ajustado muchísimo, en relación a la situación del 20 de marzo que teníamos 3.000 o 5.000 novillos en el corral y no sabíamos qué íbamos a hacer. La situación se destrabó despacio y se fue colocando, pero a una referencia US$ 0,40 menor a la carne. El número se ajustó, el propio número del corral se ajustó, que no es el número ganadero, pero según datos oficiales el 10% de los novillos que se faenan son de corrales. El novillo HQB de 350 kilos está a US$ 2 en pie, el gordo a US$ 3,40 más US$ 0,25 de bonificación, en una multiplicación por 0,55 da US$ 2, entonces el implícito dentro del corral está en US$ 1,90 o US$ 2, y la comida vale US$ 200, y con una conversión de 10 o 9 a 1, el margen se ajustó mucho. Y cuando los márgenes se achican surge el afine técnico: para el que va a la gruesa el número queda justo, pero el que afina y permite capitalizar, en esa conversión de 10 tiene que ser 7,5 u 8; en ese esquema la información cobra un rol fundamental, porque cuando todo es alegría convierto 9 a 1 o 10 a 1 y no pasada nada, ya que dejo de ganar pero quedo en positivo.

-¿Qué opciones tecnológicas se adecuan a la foto actual del negocio?

-En el invierno la suplementación de terneros sobre campo natural sigue siendo una tecnología de alto impacto. El encierre de terneros, con la relación de precios de hoy, con una ración peleteada y embolsada de 40 kilos comprada a lo chambón en el mostrador me sale US$ 270; esa ración la convierto 4 a 1 en una suplementación y resulta US$ 1 a US$ 1,08 con un ternero que vale US$ 2,15. Cierra la cuenta. Si quiero recriar para que en el otoño que viene sea un novillo HQB, encierro y utilizo un auto consumo. No tengo que tener un mixer ni nada, encierro con un eléctrico, pongo un bebedero para los terneros, doy ración con fibra incluida y también cierra la cuenta. Aún cuando esa ración cuesta US$ 300 puesta en el campo, la conversión da US$ 1,80 a un ternero que vale US$ 2,30 a US$ 2,40. Con esas dos tecnologías no se erra. Después, tampoco se erra con la invernada de tipo pastoril sobre pradera con ajuste de cargas para comer todo el pasto de primavera. Hoy es una alternativa competitiva, aún con un precio implícito del negocio a US$ 1,70, sacando 350 a 400 kilos de carne. Y es relativamente competitiva con la agricultura en términos generales de un esquema que se arrienda a US$ 180 por hectárea. Esa invernada corre bien, se puede incluir una rotación cultivos pasturas sin dejar de ganar.

-Con un novillo de corral a US$ 3,70 a la carne, ¿cómo es el número del corral?

-Hoy el número del corral resulta, porque ese precio multiplicado por 0,55, da 2,035 y el novillo está a US$ 1,90 puesto en el campo a la par compra y venta. El implícito dentro del corral da US$ 2. Este precio divido 8 da 0,25. El precio implícito, dividido la conversión me da el máximo precio que puedo formular una dieta y resulta US$ 250 por tonelada. Y es bastante probable hacer una comida a US$ 200 por tonelada.

-En base a esas opciones, ¿se afinaron los números pero el negocio sigue siendo positivo?

-Se afinaron con respecto al segundo semestre del año pasado, pero el número sigue siendo aceptable. Y para que continúe positivo es realmente el momento de afinar: ese ternero a campo natural me tiene que ganar 200 gramos, aplicar una sanidad correcta y ajustar cada uno de los detalles que hacen a la eficiencia. Hay que hacer un check list de aspectos que la agricultura lo ha incorporado y en la ganadería es más cuestionable. En resumen, en la ganadería hay situaciones difíciles pero con cierta aplicación de tecnología que se adecua a cada uno de los escenarios con los diferentes enfoques, se obtienen números considerados positivos.

Lupino: un alimento que mejora la performance animal

– ¿Hay nuevas alternativas en evaluación para abaratar costos de comida?

– Todas las investigaciones de la UPIC parten de un enfoque del sistema de producción. En uno agrícola ganadero, el problema que hubo durante mucho tiempo en el esquema de agricultura veraniega, son las opciones de invierno. Y existe un cultivo, el lupino, que entra en la mirada del sistema de producción. Además, da un grano que puede ser utilizado para la alimentación animal. Pero faltaban dos cosas: investigar cómo se comporta el lupino en la rotación agrícola: que es muy bueno porque se cosecha rápido, permite que la soja de segunda se comporte como casi de primera y se adapta a suelos que no tienen que ser ricos en nutrientes; pero tiene un problema y es que no le gusta el agua. Asimismo, había que evaluar cómo impacta el grano en el ganado, y repetimos el trabajo que hicimos con el DDGS. Evaluamos el lupino en el encierre de terneros para ver en la recría, y cuando sacamos otros alimentos y ponemos lupino la conversión mejora y de 6 a 1 pasa de 5 a 1, es una mejora significativa. Después lo evaluamos en la cría: cuando hacemos un ternero de destete precoz siempre se da una ración que vale US$ 350 a US$ 450 la tonelada. Se sacó esa ración y se puso el lupino, y hubo una performance similar sin depresión. Si dividimos todo lo que se gasta en el cultivo con lo que se produce, el grano tiene un costo de producción de US$ 150 a US$ 160 por tonelada. Costo a costo saco una ración de US$ 400 y pongo un alimento que vale US$ 150 y no pierdo la performance.