En el inicio del segundo mes de 2026, con el negocio ganadero retomando ritmo tras el receso estival, el mercado muestra señales de firmeza que superan las expectativas iniciales. Con una faena que volvió a rozar las 46.000 cabezas, valores sostenidos en el ganado gordo y la ventana de cuota 481 en plena actividad, el escenario combina precios en ascenso, realidades climáticas contrastantes y cambios estructurales en los sistemas productivos.
Así lo analizó el ingeniero agrónomo Gonzalo Ducós, director de Campo Capital, al repasar la “foto” del negocio ganadero en este arranque de febrero. “Claramente estamos mejor de lo esperado. La suba que volvió a marcar el mercado y la apreciación del valor de la tonelada exportada se están trasladando al precio del ganado, y en mayor medida de lo que preveíamos”, señaló en Valor Agregado, que se emite en simultáneo por radio Carve y Oriental Agropecuaria.
Dólar bajo y mercados firmes
Para Ducós, una de las claves del momento pasa por el contexto macroeconómico y comercial. “El dólar está depreciado y Uruguay vende su carne principalmente a Gran Bretaña, Europa y China. Esos mercados hoy están pagando más dólares por tonelada, y eso se refleja directamente en los valores que recibe el exportador”, explicó.
En ese marco, el técnico introdujo un concepto que, a su entender, ayuda a leer lo que está ocurriendo: “Hay un reseteo del valor de las cosas. Si el dólar vale menos, los activos valen más. Vale más un apartamento, vale más una vaca, vale más una hectárea. Eso es lo que estamos empezando a ver”.
A nivel internacional, los fundamentos acompañan. En Estados Unidos, los futuros del novillo de corral se mantienen en niveles elevados durante todo 2026, mientras que en Europa el stock vacuno y ovino cayó entre 15% y 20% en la última década. “No tienen margen para recomponer producción, y eso abre oportunidades para esta parte del mundo: Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil”, indicó.
Sin embargo, Ducós advirtió que el escenario también trae nuevos desafíos. “Brasil se está convirtiendo en un competidor fuerte en carnes de alto valor, con mucho maíz barato y sistemas intensivos. Para ellos exportar 100 o 150 mil toneladas premium es colonizar un nicho; para nosotros, ese volumen ya mueve el mercado”, subrayó.
¿Hasta dónde pueden llegar los precios?
Consultado sobre la evolución del ganado gordo, Ducós fue cauto, aunque dejó pistas claras. “Si hacés la cuenta del corral, con ración a 280 dólares la tonelada y 120 días de encierre, el negocio cierra con un novillo en torno a 5,90 dólares. Eso te marca que el novillo de campo debería estar cerca de 5,50. Hoy ya estamos en 5,35 para el novillo y 5,05 para la vaca”, detalló.
A su juicio, los números “todavía dan señales de ascenso”, apoyados en la demanda externa, el efecto dólar y una mayor participación de animales de corral que aportan previsibilidad y cortes de mayor valor a la industria.
Terneros: más cerca de 4 que de 3
Con la zafra de terneros a las puertas, el foco se traslada a la reposición. “Hace tiempo vengo diciendo que el ternero va a estar más cerca de los 4 dólares que de los 3. Cuán cerca, todavía no lo sabemos”, afirmó. Según explicó, las relaciones históricas de precios y la cuenta del corral siguen siendo favorables, incluso considerando suplementación.
“Un ternero de 200 kilos a 3,60 dólares se aproxima a los 800 dólares. Y si hacés la relación flaco-gordo con un novillo a 5,35, te da un ternero entre 3,60 y 3,70”, agregó.
Ducós también puso el foco en la transformación de los modelos productivos. “Hoy, un novillo cuota de 420 kilos vale prácticamente lo mismo que un novillo gordo de 500 kilos. Nadie va a ponerle 80 kilos más a un animal a margen cero”, razonó. Esa lógica, dijo, impulsa la venta anticipada y fortalece el negocio del corral.
El efecto sistémico no es menor: vender animales más livianos implica producir menos kilos totales, lo que aumenta la necesidad de terneros. “Eso va a generar una presión fuerte sobre la reposición y empuja a pensar en más vacas, entores más tempranos o mayor compra de terneros”, sostuvo.
Precios históricos, pero con deberes pendientes
De cara a 2026, Ducós no dudó en afirmar que “vamos a ver niveles de precios históricos, incluso por encima de 2022”. Sin embargo, advirtió que el desafío pasa por no depender solo del precio. “Hay regiones muy complicadas por el clima, con interrogantes sobre la base forrajera y la inversión necesaria para recomponerla. Y hay otras con exceso de pasto, donde hay que tomar decisiones rápidas para capitalizar este escenario”.
En ese sentido, destacó a las empresas que vienen trabajando en aumentar producción con costos controlados. “Las que mejoraron su base forrajera, usan tecnología y producen más pasto transformado en carne están muy bien posicionadas para capturar márgenes en este contexto”.
El mensaje final fue de prudencia estratégica: “Aprovechemos este momento, capitalicémoslo, hagamos las inversiones necesarias. Hay señales de que estos valores pueden durar, pero no pensemos que llegaron para quedarse para siempre. El negocio ganadero siempre exige estar preparados para cuando las relaciones vuelvan a ajustarse”.