La reciente visita oficial del presidente de Uruguay a China volvió a poner en primer plano la relación estratégica entre ambos países, en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, reconfiguración de alianzas y un mercado cárnico que comienza el año con señales de cambio. En Hablemos de Agro, de radio Oriental Agropecuaria, Daniel Castiglioni —uruguayo, trader de carne y exresidente durante seis años en el gigante asiático— analizó el peso político del vínculo, la situación económica china y el impacto de la salvaguarda sobre la carne vacuna.
Castiglioni llegó a China en 2012, en pleno inicio del despegue del consumo de carne importada. “Fue un momento clave. La economía china empezó a crecer con fuerza y hubo una decisión política clara de impulsar el consumo interno. En ese proceso, la carne vacuna pasó de ser un producto casi inexistente a un alimento asociado al consumo occidental y de mayor valor”, recordó.
En aquellos años, el mercado chino competía tímidamente con destinos tradicionales como Rusia, que por entonces lideraba en volumen. Sin embargo, el crecimiento sostenido del consumo terminó por consolidar a China como el principal mercado para la carne uruguaya, un lugar que mantiene hasta hoy.
La política, siempre primero
Para Castiglioni, entender China implica comprender que la política es el primer eslabón de cualquier relación comercial. “En China, las relaciones políticas van antes que los negocios. La visita de un presidente, y más aún de un presidente nuevo, es una señal fundamental de continuidad y amistad. Eso tiene un peso enorme para los chinos”, explicó.
Esa lógica se traslada directamente al plano económico. “He visto muchas veces cómo declaraciones políticas de otros países generan ruido inmediato en el plano comercial. En cambio, Uruguay es percibido como un socio confiable, previsible, y eso abre puertas”, señaló.
En ese marco, el trader consideró que China ha manifestado en reiteradas ocasiones su disposición a avanzar en un acuerdo comercial con Uruguay. “Del lado chino la voluntad está. El desafío está de nuestro lado, en cómo resolverlo dentro del Mercosur y definir si se avanza de forma bilateral o regional”, afirmó.
Economía china: ajuste y reacomodo
Tras el impacto del COVID, Castiglioni describió una economía que atraviesa una etapa de reordenamiento. “El parate fue fuerte y generó mucha incertidumbre, tanto a nivel empresarial como en la calle. Hoy se ve una economía que volvió a crecer, quizás a un ritmo menor, pero con una dirección clara hacia adelante”, sostuvo.
Ese reacomodo también se refleja en el consumo de alimentos, donde la carne vacuna mantiene un rol relevante, especialmente en fechas clave como el Año Nuevo Chino, cuando se absorbe buena parte de los stocks.
Salvaguarda y mercado: subas con cautela
El arranque de 2026 estuvo marcado por la aplicación de la salvaguarda china a la carne importada, una medida impulsada por reclamos de la producción local frente a los bajos precios de ingreso, especialmente desde Brasil. “La intención es regular el volumen que entra y sostener precios para que la carne local sea competitiva”, explicó Castiglioni.
En ese contexto, el mercado reaccionó con una fuerte dosis de especulación. “Muchos importadores salieron a tomar posición por temor a quedarse sin cupo, y eso generó subas que hoy se ubican, en promedio, entre un 10% y 15%, con algunos cortes por encima y otros por debajo”, detalló.
Sin embargo, advirtió que el escenario sigue siendo incierto. “Estamos en un período bisagra, entre nuestro Año Nuevo y el Año Nuevo Chino. Recién después del feriado vamos a ver cómo decanta el consumo, cómo quedan los stocks y si estas subas se consolidan”, señaló.
Otro punto clave es la interpretación de la cuota: si se toma como referencia la fecha de salida de puerto en origen o la llegada a destino. “Había mucha carne brasileña en viaje antes del anuncio, y eso puede cambiar completamente la foto”, subrayó.
Uruguay, con margen y oportunidad
A diferencia de Brasil, que enfrenta una brecha significativa entre su cupo asignado y los volúmenes que venía exportando, Uruguay aparece mejor posicionado. “Con una cuota de 300 mil toneladas y exportaciones recientes en torno a las 200 mil, es difícil que Uruguay tenga problemas para operar dentro del cupo”, explicó Castiglioni.
De cara al primer semestre, el analista proyecta a China como uno de los grandes protagonistas del mercado cárnico, aunque insistió en la necesidad de prudencia. “El gobierno chino puede intervenir en cualquier momento si los precios se desordenan. Ya lo vimos en otras oportunidades. Por eso, cautela”, remarcó.
Aun así, la conclusión es optimista para Uruguay. “Comparado con los últimos dos o tres años, creo que Uruguay va a tener más oportunidades en China en 2026. El mercado va a ser más transparente una vez que pase esta etapa especulativa”, concluyó.