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Mohammed Montasser: “La exportación en pie no afecta a los frigoríficos”

“En Gladenur contamos con permisos para exportar a Turquía unos 105 mil vacunos antes de mayo. Vamos a cerrar febrero colocando más de 35 mil cabezas”.

Martín Olaverry, Pablo D. Mestre, Guillermo Crampet.

La exportación de ganado en pie se transformó en una alternativa de negocio que generó entusiasmo en los productores, en especial en los criadores, y preocupación en los empresarios de la industria frigorífica. Sin embargo, desde diciembre del 2018 las expectativas de los ganaderos bajaron tras las dificultades políticas que experimentó Turquía con Estados Unidos e impactó directamente en una fuerte devaluación de la lira turca versus el dólar norteamericano. Los efectos llegaron a Uruguay con las empresas exportadoras disminuyendo las compras de terneros y ofreciendo hasta US$ 0,35 menos por kilo en pie.

Mohammed Montasser Ben Daya, gerente de Gladenur, empresa dedicada a la compra y venta de animales en pie y que realiza negocios en Uruguay desde inicios del Siglo XXI, compartió su visión sobre el futuro de la exportación de animales en pie.

-¿Qué podría pasar en 2019 con Turquía?
– Pasado los meses de abril y mayo estarán llegando buenas noticias y se va a clarificar el mercado hasta fin de año. Turquía es grande en territorio y población, y va a seguir comprando ganado en pie. Por ahora están haciendo negocios los privados, pero es necesario esperar hasta el quinto mes del año para que el futuro sea más claro.

– En los primeros días de enero dijo que Gladenur exportaría más de 100 mil vacunos a Turquía antes de mayo, ¿es así?
– Contamos con permisos para enviar unos 105 mil animales antes de mayo. La empresa tiene previsto cerrar febrero exportando unas 35 mil cabezas. Hoy estamos acopiando, aunque está siendo un año especial por las abundantes lluvias y demoras en las cargas. Pero todo fluye bien.

– ¿El gobierno turco podría retomar las compras o seguirán los privados?
– Ahora son los privados que están comprando, aunque en cualquier momento podría cambiar. Sin embargo, no hay grandes diferencias entre las demandas de los privados y el gobierno. Turquía es un mercado dinámico. También es posible que, en cualquier momento, aumenten las cuotas de importación, pero es muy difícil que decidan parar.

– ¿Cómo incide la competencia de otros países como Brasil?
– En Uruguay el ganado tiene una clase muy definida, europea y a los consumidores turcos le gusta mucho. Y, a pesar de los precios, le gusta más que el ganado de Brasil. Le gusta los animales puros, la cruza en la raza carnicera pero sin entrar en el cebú.

– ¿Es posible que Argentina quede habilitado para exportar terneros en pie a Turquía?
– Por ahora no. Pero es un tema que genera interés porque el precio en Argentina está muy bajo. El gobierno argentino está haciendo mucha fuerza, viajando de país a país, para abrir negocios para la carne y el ganado en pie. Es más importante seguir con atención cómo se mueve Argentina que las operativas de Brasil.

– ¿Cuál es el proceso de compra de Turquía?
– En el país compran terneros de 200 a 280 kilos para engordar y cerrar el ciclo en la faena con 550 a 600 kilos. Los turcos simpatizan por la carne fresca y tienen más confianza en el producto, dado que se debe efectuar el rito Halal, cuando ven faenar los animales en sus plantas.

– ¿Se ha recuperado Turquía después de la devaluación de la moneda local?
– Si. Después del cambio de la moneda Gladenur envió cuatro barcos que representan unos 100 mil animales. También hemos hecho exportaciones de otros países que proveen a Turquía. De todas maneras, ellos van a seguir comprando.

– ¿Qué piensa cuando los empresarios de la industria frigorífica dicen que en Uruguay con la exportación de ganado en pie los vacunos se van sin valor agregado y se debería regular?
– Considero que la exportación de ganado en pie no afecta a la industria frigorífica. Los volúmenes de vacunos vendidos en pie no superan el 15% de la faena del año. Además, el país necesita otra alternativa de negocio para el mercado de la carne, porque más allá que la exportación de carne está bien, quizás mañana no sea así. Tener dos o más oportunidades de comercio siempre es lo mejor. Y como pasa en todo, donde esté el mayor interés que vaya el porcentaje más alto de hacienda.

– ¿Qué la pediría a los criadores?
– Mi consejo es producir el mejor ternero al menor costo. Después vemos si lo matamos o lo engordamos, pero el productor necesita producir sin parar. La clave en Uruguay es ser más productivos con el mínimo costo posible.

– Cuando menciona producir a menos costos, ¿entiende que Uruguay es caro?
– Con eso no me refiero que el país sea o no sea caro, hago hincapié en los costos operativos. Por ejemplo: sí un productor tiene 100 mil vacas y logra una preñez del 60%, no hay dudas que tiene un costo más alto frente a otro productor que alcance un 80%. Es como la genética, cuando se tiene una genética muy buena la conversión sube.

– ¿Qué podría pasar con el precio del ternero cuando inicie la zafra? Teniendo en cuenta que previo a la devaluación de la moneda turca cotizaba arriba de los US$ 2 en pie.
– En cualquier momento el valor del ternero se puede recuperar, depende de la oferta y la demanda. Hoy el ternero liviano está a US$ 2 en pie y mañana podría seguir subiendo. Si hay más demanda, es seguro que habrá más precio.

– ¿Es posible que en 2019 se exporten volúmenes similares al 2018, que superó las 400 mil cabezas?
– Ojalá si, espero que en los meses restantes se puedan recuperar volúmenes con buenos niveles de exportación.

– Considerando la inestabilidad que ha demostrado Turquía en los últimos años, ¿Están estudiando la posibilidad de ingresar a otros mercados?
– La empresa envía ganado a Egipto, pero no está operando desde Uruguay. Además, exporta a Jordania y Libano. También hay otro mercado que es muy similar y está muy cerca a Turquía, donde hay un protocolo sanitario abierto y en cualquier momento se pueden enviar terneros.

– ¿Qué pasa con los precios que pagan estos otros países comparado con Turquía?
– Esos mercados ofrecen valores que están muy por debajo a los que pagan los turcos. Lo que dificulta cerrar negocios. También es cierto que cada país tiene su costumbre de dónde comprar los animales.

– ¿Evaluaron la posibilidad de exportar carne?
– En varias oportunidades solicitaron que se envíe carne, pero, repito, a los turcos les gusta faenar en su país. Al mismo tiempo, hay varios productores chicos y grandes que necesitan trabajar con los frigoríficos. Por eso se llegó al acuerdo de llevar animales de los mercados que tienen el protocolo sanitario habilitado para que los productores los terminen y las plantas los procesen. De esa manera se completa la cadena. A tal punto que Turquía en 2016 importó unas 20 o 30 mil hembras. Y en cualquier momento puede volver el interés por esta categoría, principalmente por vaquillonas.

– ¿Y exportar novillos?
– Por precio, en el año 2017 quisimos mandar novillos y solo hicimos un barco de 5 mil cabezas. Después paramos porque íbamos a tocar a la industria por nada. En Uruguay resulta mejor el ternero para cuidar a los productores. Hay demanda de novillos pero no queremos trancar la cadena. No nos interesa entrar en esa discusión.

– ¿Están trabajando para exportar ganados de razas lecheras desde Uruguay?
– Gladenur está en un proyecto para mandar vaquillonas preñadas y terneros enteros de la raza Holando. Hoy estamos buscando cerrar el contrato técnico para avanzar. No sería para Turquía, sino que para otros países.

– ¿Hay oportunidades para el ovino?
– En 2017 empezamos a juntar ovinos para mandar 25 mil a Jordania, hicimos los contactos, alistamos la cuarentenas y la empresa madre presionaba para empezar a mandar. Pero no hay oferta.

– En el punto más alto de la devaluación de la lira hubo problemas financieros y corrimientos en el pago del ganado, ¿cómo operan actualmente?
– La situación está muy y no hay más problemas de esos. El tema sucedió cuando bajó la lira, porque el gobierno decidió quedar parado unos 15 días para ver cómo avanzar y si comprar o no en dólares, que significaba una pérdida muy grande. Después volvieron a pagar. No fue una problemática financiero, solo una información que se masificó en Uruguay. Pero la mayoría de los productores que trabajan con Gladenur nunca pararon de mandar terneros. Al momento estamos comprando con plazo, de 30 a 40 días, y al contado. Siempre depende del negocio que se concrete con el productor.

– ¿Cuál es el mensaje final?
– Hay buenas perspectivas para la exportación en pie. Y para los criadores que aumenten su productividad. Es la clave.