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Procampo festeja 35 años de confianza, ilusiones y vínculos, sembrando el éxito para los productores

La empresa fue fundada por Felipe González y Germán Verdier en 1990; hoy sigue vendiendo genética de punta a productores

Felipe González y Federico Bellenda.
Felipe González y Federico Bellenda.

Una empresa líder en el mercado desde hace varios años, buscando sembrar el éxito con el diferencial de haber sido fundada por dos jóvenes emprendedores de nuestro país. El 27 de setiembre de 1990, con el anhelo de lograr cosas grandes, Felipe González y Germán Verdier fundaron Procampo Uruguay, empresa que comenzó a operar finalmente el 5 de diciembre de ese año.

“El espíritu de Procampo fue siempre tener cosas novedosas y distintas”, comenzó el relato Felipe González, sentado en su escritorio de las oficinas de la ruta 101, en las afueras de Montevideo.

Desde sus inicios, la empresa intentó innovar. “Trajimos el primer raigrás perenne desde Nueva Zelanda, el Llanten como semilla y no como maleza”, fue describiendo. En aquel momento, según indicó González, el avance tecnológico y genético de Argentina era sustancial, lo que significaba que todo lo que se trajera desde el vecino país “era avanzar 10 años”. “Agarramos la representación de PGG enseguida, cuando el raigrás perenne ya era revolucionario”, contó.

Parte del equipo de Procampo.
Parte del equipo de Procampo.

Como anécdota, González recuerda una jornada técnica en Paysandú, “teníamos el raigrás perenne Horizon y Raúl Leborgne fue desde Florida, gran persona y gran científico, quien decía que el campo natural uruguayo estaba lleno de raigrás perenne”. Además, el director de Procampo recordó al genetista de PGG Alan Stewart.

El Uruguay productivo fue avanzando con el paso de los años, permitiendo crecer en tecnología, agregando cultivos a la paleta agrícola y pudiendo producir más materia seca por hectárea para la producción ganadera y lechera. “Stewart y Alfredo Silberman se bajaban en las banquinas de los caminos a mirar el tapiz natural, buscaban ponerle conocimiento a las cosas que ya teníamos”.

Sobre este hito del raigrás, González recuerda que desde el principio fue revolucionario para el país. Otro hito fue el girasol. “Tuvimos el primer o segundo lugar del mercado en Uruguay de 1994 a 1996, en aquel momento se hacían 180.000 hectáreas de girasol”, contó. Sobre el maíz, el director de Procampo indicó que no fueron líderes hasta que tomaron la representación de KWS en 1997. Hace una pausa y continúa. “Las empresas se separan, se fusionan, hay firmas que representan marcas pero al final todo depende de las personas”, sostuvo González haciendo un repaso del camino recorrido.

Felipe González y Germán Verdier.
Felipe González y Germán Verdier en Holanda.

Procampo Uruguay se fundó en 1990, pero en 1991 ya tenía un convenio para exportar raigrás. “Exportamos desde el primer día”, manejó. “Pensamos que podíamos producir para exportar pero nos encontramos con el problema mayor de Uruguay: el clima, por lo que al final exportás el carry over que te queda”, comentó. Planificar volumen y decir te lo vendo seguro, no fue viable. “Si no cumplís te hacen wash out, salen al mundo a comprar lo que falta y vos tenés que pagar”.

El crecimiento de la empresa empezó a permitir evaluar determinados productos de Estados Unidos, Europa o Nueva Zelanda, buscando tener todo aquello que no se podía producir en nuestro país.

El ingeniero agrónomo Federico Bellenda se sumó al equipo hace 5 años y hoy es el gerente de la compañía. “Es importante la transparencia, ser buena gente y laburar con buena gente, diciendo la verdad antes que nada, aún cuando eso incluye decir que no tengo lo que el productor necesita”, indicó Bellenda.

Hoy la empresa tiene un equipo de producción propio, antes con Diego Rodríguez y hoy con Florencia García. “Encontramos una nueva representación con Grupo Don Mario, teniendo exclusividad en semillas Supra de maíz, este es el segundo año”, contó Bellenda, agregando que está el enorme desafío de seguir honrando el trabajo y posicionamiento que se había generado con KWS.

“Siempre buscamos más genética, nuevas especies y variedades de maíz, sorgo y forrajeras, seguramente entremos también en canola”, comentó Bellenda.

Parte del equipo de Procampo.
Parte del equipo de Procampo.

Según el gerente de Procampo, en un mundo globalizado el desafío está en ser un socio para el productor, con un equipo profesional que acompañe en todo el proceso y permita el éxito y rentabilidad.

“Las personas que tiene la empresa son la clave para los próximos años, que te vaya bien a veces es perder una venta, decir la verdad”, comentó Bellenda, agregando que en el horizonte cercano pueden explorar unidades de negocio nuevas.

“Vendés una bolsa cerrada y el productor se imagina el cultivo, vendemos ilusiones y ahí adentro tiene que haber lo que decís que hay”, agregó González.

Desde hace un tiempo, la compañía contrató a Daniel Rubio para empezar a pensar en un Procampo para el día después, “el día que no estemos nosotros”, dijo González, quien quiere seguir sembrando el éxito en Uruguay.

La entrada de IBF con un 90% de las acciones

Hace algo más de 2 años, Procampo vendió buena parte de su paquete accionario a IBF Negocios. “IBF busca empresas longevas en manos de directores y fundadores, que no tengan pasivo y que den ganancia”, comentó Felipe González, para explicar parte de la operación que se realizó, donde el funcionamiento no cambió demasiado. “Nos ayudó mucho a crecer como personas, en esta empresa estuvimos toda la vida sentados Germán (Verdier) y yo en un escritorio en frente al otro, pero cuando hay un directorio con gente diferente te permite crecer como persona, razonar de otra manera y hacerte otras preguntas”. Si bien la dinámica tiene cosas distintas, Procampo sigue funcionando con el productor como desde hace 35 años.

Ajuste al alza en el área de maíz dependerá de las lluvias

Federico Bellenda indicó que el área de maíz de primera tuvo un aumento en riego y en secano. “Es el cultivo que mejor margen sigue dando hoy en la cuenta del productor”, afirmó y remarcó que con la siembra de segunda podría haber un crecimiento adicional total, si las lluvias finalmente llegan. “Imaginábamos 300.000 hectáreas, pero hoy quizás estemos alrededor de 250.000 porque se cortó el agua”, sostuvo Felipe González. Desde el punto de vista del negocio, el maíz sigue posicionándose como una de las alternativas más firmes frente a otros cultivos de verano. A los precios actuales de los granos, mantiene ventajas competitivas, impulsado además por la demanda de la ganadería y lechería, explicaron González y Bellenda.

González subrayó que, según datos técnicos, una soja implantada luego de un antecesor maíz puede mejorar su rendimiento entre 200 y 300 kilos por hectárea.

Otro aspecto que resaltaron fue la estabilidad del cultivo, especialmente en maíces de segunda. Hoy, los rendimientos se ubican de forma sostenida por encima de los 4.000 kilos por hectárea, con promedios cercanos a los 5.000 o 6.000 kilos.

Más allá de la producción, ambos coincidieron en que el crecimiento sostenido del área de maíz requiere una estrategia más amplia. Bellenda señaló que falta consolidar una “pata” vinculada a políticas de Estado que promuevan un mayor consumo interno o alternativas industriales como etanol, biodiésel u otras, que permitan formar precios.

El premio se entregó en un año con mucho volumen de cosecha, pero desafiante en el mercado internacional del arroz

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